CON SU CÁMARA, MARCELO RUÍZ, CUENTA HISTORIAS DESDE LA VECINA ORILLA
Manifestaciones de militares y policías golpean al gobierno argentino
Un día después de que miembros de la Prefectura comenzaran una protesta por las modificaciones que sufrieron sus salarios a partir de un decreto, colegas de Gendarmería y un grupo de suboficiales de la Armada se sumaron a la medida de fuerza en Argentina.
“Miles de policías concentrados en pleno centro de la capital exigiendo aumentos de 




sueldo. Aseguran cobrar un sueldo básico de 3.000 pesos (unos 400 euros) y reclaman más del doble, 7.000 pesos (933 euros en el mercado paralelo). Ese es el origen del problema. Primero empezaron manifestándose los guardacostas de la prefectura el pasado martes y en esta jornada se sumaron miles de agentes de la gendarmería y 200 suboficiales de la Armada”.
Las manifestaciones se concentraron en edificios de las fuerzas en la ciudad de Buenos Aires, pero también hubo focos en el interior del país en las provincias de Córdoba, Chubut, Santa Cruz, Santa Fe, Misiones, Corrientes y Chaco; y en las ciudades bonaerenses de Mar del Plata, Quequén, Zárate, La Plata y Dock Sud.
“Una cosa es oír a miles de sindicalistas gritando “el pueblo unido jamás será vencido” y otra bien distinta es ver en Argentina a miles de agentes saltarse la cadena de mando y gritar en plena calle: “Las fuerzas unidas, jamás serán vencidas”, reportó El País.com.
“Estamos reclamando un sueldo básico de 7.000 pesos, porque ahora el básico es de 3.000”, indicó al periódico español el suboficial Marcelo Pereyra Cueva. “Empezamos la protesta después de ver lo que hacían los de gendarmería. Esto es histórico, jamás se hizo un reclamo así [salarial] de suboficiales. Pero hay que dejar claro que no queremos tomar ningún Gobierno. Cada vez que se hizo eso fue ordenado por los oficiales. Acá solo hay un reclamo salarial dentro de la democracia. Hemos ingresado a la Marina en la democracia, nos hemos criado en democracia y queremos seguir en democracia. No hay nadie armado. Los que hemos venido aquí no estamos en horario laboral. El jefe de la Armada nos ha dicho: ‘Si ustedes se manifiestan van a tener sanciones disciplinarias. La falta es gravísima. Pueden ser destituidos’. Pero a mí no me importa, tengo 31 años de servicio y gano muy poco”.
La ley en Argentina prohíbe manifestarse a los militares. “Es cierto que estamos fuera de la ley”, reconoció Pereyra. “Pero hoy en día cualquiera corta un camino, un villero [habitante de los barrios más marginales], por ejemplo”. Ante el recordatorio de que nunca un villero perpetró un golpe de Estado, mientras algunos militares, sí, un suboficial que quiso mantenerse en el anonimato, señaló: “Nosotros no hacemos golpes de Estado. No vino nadie de la CIA”. “Ya agotamos todos los canales. Hubo juicios individuales para solicitar que se incorporara al salario las pagas adicionales. Hubo incluso fallos a favor de la Corte Suprema, pero el Gobierno no los concretó”, añadió Pereyra Cueva.
MEDIDAS. El Gobierno había decidido dos días atrás retirar las pagas extras de los agentes, lo cual suponía una merma en sus salarios de entre un 30% o un 60%. Por la mañana, el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, anunció que quedaba en suspenso la medida durante un mes. Abal Medina añadió que se abriría una investigación para averiguar si los altos mandos habían tratado de “manipular” a los agentes de base con tal de preservar sus propios privilegios.
Pero las protestas continuaron. Horas después, la ministra de Defensa, Nilda Garré, entregaba otra pieza a los manifestantes. En realidad fueron 20 piezas y todas ellas con rango de general: “Se ha tomado la decisión de relevar a la cúpula de la Prefectura Naval Argentina y de la gendarmería, en el día de la fecha. Han pasado a retiro diez comandantes generales de la gendarmería general. Con relación con la Prefectura Naval, han pasado a retiro diez prefectos generales. (…) Con lo cual queda así normalizada la situación en las dos fuerzas de seguridad”, anunció Garré en una comparecencia pública donde no admitió preguntas.
La manifestación fue disparada por la resolución 1307/12, firmada el 4 de septiembre por la presidente Cristina Kirchner y la ministra de Seguridad, Nilda Garré. La medida establece la revisión de “algunos suplementos particulares y compensaciones que percibe el personal con estado militar de gendarme en actividad de la Gendarmería Nacional y con estado policial en actividad de la Prefectura Naval Argentina”.
De acuerdo con la resolución, los integrantes de dichas fuerzas podrán cobrar suplementos por los ítems de “responsabilidad por cargo”, “función intermedia”, “cumplimiento de tareas específicas de seguridad” y “mayor exigencia del servicio”.
Los manifestantes alegan que esta medida les implicó reducciones salariales de entre 30% y 60 por ciento.
Para solucionar el conflicto, el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, propuso que por este mes haya una compensación en los sueldos y culpó a las cúpulas de Gendarmería, Prefectura y la Armada de aplicar erróneamente la disposición.
Sin embargo, la oferta fue rechazada por los efectivos acuartelados, que sumaron a su reclamo un pedido de aumento de sueldo hasta los 7 mil pesos argentinos (unos 1.500 dólares).
Con informaciones de: El País.com, Telam, Infobae, TN.
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Medio centenar de muertos en accidente de tren
El tren de cercanías Sarmiento marchaba con cientos de viajeros apiñados de pie. Salió a las siete y media de la estación de Moreno para recorrer 14 paradas hasta Buenos Aires, dice la crónica de El País de Madrid.
Sobre la estación cuarta, en la de Castelar, cambió de conductor. El nuevo maquinista, de 28 años, iba a emprender su primer trayecto de la mañana. Y el tren siguió frenando y arrancando en cada una de las paradas, según las fuentes oficiales. Transportaba alrededor de 1.500 usuarios, menos de los 2.000 que pueden registrarse en hora punta. Pero muchos de ellos se agolpaban en los
primeros vagones. A mil metros de su destino final, en la estación de Once, redujo la velocidad de 47 a 39 kilómetros por hora. Entró a 26 kilómetros por hora en el andén, según el ministro de Transporte de Argentina, Juan Pablo Schiavi. Era la velocidad normal de ingreso en la estación. A 40 metros del final ya había reducido hasta los 20 por hora. Pero ya no volvió a frenar. Con esa potencia impactó contra el muro de contención y el segundo vagón se incrustó más de cinco metros en el primero. Eran las 8.32. Murieron al menos 50 personas y casi 700 resultaron heridas.
Hubo que abrir el techo de un vagón como si fuera una lata para sacar los cuerpos. Una de las personas que resultaron con vida fue el propio maquinista de 28 años, quien anoche se encontraba en una unidad de cuidados intensivos. “No sabemos qué ocurrió en los últimos 40 metros”, reconoció el ministro.
A pesar de que Schiavi informó sobre la normalidad en la que discurrió la máquina
durante casi todo el trayecto, algunos viajeros citados por la agencia oficial Telam declararon que el tren “circulaba más rápido de lo habitual y le costaba frenar cuando llegaba a las estaciones”. Sin embargo, David Molina, vendedor de bisutería de 24 años, quien viajaba en el segundo vagón, indicó a este periódico que hasta el momento de la llegada no había notado ninguna anomalía. “A eso de las 8.28 yo ya estaba esperando que frenase. Pero sentí un golpe muy fuerte y me vi volando hacia adelante.
Caí sobre mucha gente y de repente un muchacho me ayudó a salir. La gente de afuera golpeaba las ventanas para sacarnos. El vagón venía relleno”.
En una comparecencia pública sin preguntas, el responsable de Transporte aclaró que los ocho vagones del tren no iban abarrotados, pero el primero y el segundo, sí. “Hay una cultura muy argentina de ir a la punta del tren para bajar primero y llegar antes y pasar antes sin hacer cola y no esperar el colectivo y bajar más rápido del subte, etcétera, etcétera…”, explicó.
El ministro destacó que el maquinista llevaba poco tiempo trabajando en el ferrocarril pero contaba con muy buenos antecedentes laborales. “Es un chico muy joven y estaba
descansado”, añadió. La versión del conductor será clave para resolver el enigma de los últimos 40 metros. Además, el juez contará con la grabación de la cámara interna del tren y con el registro de voces grabado entre el maquinista y su superior, quien dirigía el recorrido desde el exterior.
Mientras los peritos y el juez inician su trabajo las críticas del tipo “se veía venir” no han tardado en llegar. “Estas cosas nunca pasan por casualidad”,
comentaba Daniel Sabino, de 39 años, en el vestíbulo de la estación de Once. “No se invierte lo suficiente en mantenimiento. Y al final, los sectores más carenciales son los que sufren este tipo de cosas. Este tren generalmente trae personas de las zonas más desfavorecidas del país. Viajan como ganado”.
Para las voces más críticas, la causa del accidente hay que buscarla por igual tanto en el recorrido de los últimos metros del tren como en la gestión política de los últimos años.
El diputado opositor Fernando Pino Solanas, dirigente de Proyecto Sur y director de La última estación, documental sobre el declive de los ferrocarriles argentinos, indicó a este periódico que el Gobierno debería exigir responsabilidades: “Un accidente siempre es un accidente. Pero esto de hoy es la consecuencia de un sistema que viene desde Carlos Ménem y que ningún Gobierno lo ha solucionado en 20 años. El sistema consiste en haber cedido la gestión de los ferrocarriles a empresas privadas que no tienen ninguna responsabilidad. Los concesionarios realizan la gestión, pero la ley les exime de responsabilidad. Y todos los años hay accidentes y los trenes quedan parados, los pasajeros descienden en el medio de las vías… Por supuesto, en la escala de responsabilidades el primero ha de ser la empresa concesionaria. Pero después las autoridades que lo permiten”.
Doce horas después del accidente, decenas de familiares seguían buscando a su gente. Ante las cámaras de televisión, ya entrada la noche, una mujer lloraba por su yerno, el vendedor ambulante Gustavo Navarro. “Es alto, muy delgadito, es medio narigoncito y usa la gorra como todos los chicos de 20 años. En la lista no está, llamamos por teléfono adonde nos dijeron y no está. Tampoco tenemos medios para ir de hospital en hospital. No llega a casa, no llega. Y él siempre toma este tren”. Como ella, varias familias seguían pululando de hospital en hospital.
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Galería
El nombre del nuevo torneo Clausura de Argentina se denomina “Crucero General Belgrano”. Es, como dice Santiago Solari*, en clara referencia al buque hundido en la guerra de las Malvinas.
“Cualquier homenaje es pequeño para esos soldados heroicos que, víctimas de la locura de poder de un Gobierno de facto, fueron enviados a morir en una guerra absurda. Lo que produce incomodidad es la sospecha de que esa memoria dolorosa pueda estar siendo canalizada intencionadamente para aglutinar y aflorar la idea de patria a través de las emociones latentes que habitan en el fútbol”.
(*) Santiago Solari nació en Rosario, Argentina, en 1976. Jugó al fútbol en River Plate, Atlético de Madrid, Real Madrid, Inter de Milán, San Lorenzo de Almagro, Atlante y Peñarol. Es blogero de El País de Madrid.
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COORDINAN ESTE ESPACIO: Marcelo Ruíz / Alexis Trucido / FloridAdiari©.









