ESPECTÁCULOS¦DUELO
![151747[1]](https://floridadiario.com.uy/wp-content/uploads/2010/10/1517471.jpg?w=300&h=198)
»Qué recuerdos tiene de José Carbajal en Florida. Cuéntenos…
»Vea y escuche algunas de sus canciones
»Lea su biografía en Wikipedia
Fue encontrado sin vida en su casa de Villa Argentina.Personal de la Seccional 17 de Atlántida trabaja en su casa en este momento.Habría fallecido de un ataque cardíaco.
El cantante estaba haciendo un ciclo de música en el Café Bar Tabaré. Presentaba su show ‘Buscado´, «Buscando el pasado con los galgos de la Onda». El espectáculo tenía tangos, milongas litoraleñas, cumbias. Lo acompañaban Fernando Goicoechea y Roberto ‘Palito’ Elissalde.
El representante de El Sabalero, Fernando Mino, informó a El País que a esta hora «todavía no se sabe nada del velatorio, porque estamos esperando a contactarnos con su esposa, en Holanda, para ver como seguimos con esto». En la mañana de hoy, «llegué a buscarlo para un ensayo que teníamos a las 10 en Montevideo y ahí me lo encontré». Según una vecina, agregó el representante, ayer «José le había dicho que tenía un dolor en el pecho y en el brazo, pero no sé nada más por ahora».
Aún sin mayores noticias sobre el velatorio, músicos, amigos y allegados hablaron sobre El Sabalero, con la angustia y el dolor por la noticia inesperada.// // <![CDATA[
var OAS_width = '300';
var OAS_height = '250';
var OAS_banner_flash = 'Ova_surf.swf';
var OAS_camp = 'OasDefault/ovacion_corresponsal_0910';
document.write('http://oas.elpais.com.uy/RealMedia/ads/Creatives/'+OAS_camp+'/'+OAS_banner_flash+'?oas=http://oas.elpais.com.uy/RealMedia/ads%2fclick_lx.cgi/elpais/umomento/996091830/x19/OasDefault/ovacion_corresponsal_0910/Ova_surf.html.html/62653663313038363463633033386430‘);
// ]]>
La cantante Cristina Fernández dijo a El País que el fallecimiento de Carbajal es «algo espantoso. No lo podemos creer todavía. Lo más espantoso es que estaba solo allá en Atlántida». Fernández agregó: «José fue un tipo increíble conmigo, tuvo unos gestos divinos, muy compañero y solidario».
Su pareja, Washington Carrasco, compartió su dolor y sorpresa. «Justo ahora estábamos compartiendo algunos músicos en nuestros proyectos, como Fernando Goicochea, que el sábado, después de nuestro concierto en el Plaza, salió corriendo para el bar Tabaré para hacer la función con José».
«Fue un gran compañero y de toda la vida. Yo lo conocí justo cuando llegó a Montevideo de Juan Lacaze. Era, además, un gran laburador; no paraba de tener proyectos», finalizó.
Jose Maria Carbajal Pruzzo.
El Sabalero.
1943-2010.-
Alrededor de 1967, “sentados al cordón de la vereda” frente a una pensión por Rio Negro y Galicia, hablábamos de las historias de dos ratones de campo que trataban de abrirse camino en la vida de la gran ciudad, seguimos cruzándonos en peñas y bolichones, por mediados del 70, los dos lejos de “las casas”, comimos asados en Canadá, tomamos vinos en Connecticut y en Nueva York.
En los 80, cada vez que el venia para el norte, destapábamos una damajuana de memorias y cortábamos la carne de los recuerdos, los cuentos, las nostalgias, las distancias. Comimos bajo el peral en el fondo de mi casa, el cantaba y contaba, los demás escuchábamos, poseídos por esa voz llena de tonos nuevos o repetidos pero queridos.
En los 90, nos regocijo varias veces en Toronto con su bohemia y su creatividad, viajamos en un camión de mudanzas desde Nueva York a Toronto con todo su grupo amontonado en la caja del camión. En sus ansias de llevar su música a todos lados, no encontraba obstáculo que no pudiera salvar, sabia viajar en primera clase o en burro, la cuestión era llegar al escenario.
Nos encontramos en Montevideo algunas veces y otras en ciudades y pueblos del interior, lo visite en “La Cantolina” y también chocamos vasos en el Templo del Whisky. Siempre que lo encontraba me abrazaba y saludaba con una alegría que me levantaba el espíritu.
Para mí, fue siempre un gran poeta, un bohemio, un enamorado de todo lo nuestro, que ya fuera en México, Francia o en su apartamento junto a los canales en Ámsterdam, parecía siempre estar cerca de “Villa Pancha”.
Anoche, enfundo la guitarra por última vez, apago las luces de “La Cantolina”, le puso alas al águila, que hasta ese momento era de cemento y se voló a un mundo con otras melodías para descubrir.
A la distancia, en la casa del Tordillo, hoy se levantara un “vaso e’tinto”, y con el sabor de la madre uva y el salobre de una lagrima sobre los labios, brindaremos por cuarenta años de encuentros y memorias.
¡ Salud, José, hasta la próxima copa y la próxima canción!.
Me gustaMe gusta