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Un hombre fue apuñalado en una casa del asentamiento que se encuentra junto al Molino Hariflor. El joven de 21 años recibió una herida en el abdomen. Su victimaria y pareja, Paola M. contó a FloridAdiariO un caso más de violencia doméstica.

En horas de la madrugada, Paola recibió la visita de su pareja con quien tenía varias diferencias desde hacía algunos días.

“Apareció afuera y le dije que se fuera. Que no era momento y al otro día íbamos a hablar”, comenzó relatando la mujer.

Madre de tres niñas de 2, 4 y 7 años, la joven dijo que tras el rechazo, el joven Pablo P.  se descontroló: “pateó la puerta, entró y nos comenzó a golpear a las dos –estaba con una amiga – y yo corrí para la cocina”.

Allí, la mujer decidió tomar un cuchillo de mesa para amedrentar al joven y tratar de evitar más golpes.

“Pensé que no me iba a pegar más y que podríamos hablar. Él me tomó la muñeca, me torció la mano, pero se ve que en un momento el cuchillo se clavó y ninguno se dio cuenta”.

Siguiendo en la lucha, al joven comenzó a faltarle el aire. Ya sobre un sillón, comenzó a palidecer y dijo a su pareja que estaba mojado y transpirado.

“Se había roto la luz y no veíamos. Cuando lo toque sentí que era sangre y me asusté mucho. Pensé que lo había matado y me entré a desesperar”, relató.

“No entendí lo que había pasado. Me di cuenta que se iba y trate de hacer lo que pude en el desespero. Mi amiga me decía que lo había matado. Lo dejamos encima de la cama y llamamos al 911”

Más allá del relato, la joven que mostró varios golpes en su cuerpo, señaló que aunque puede ser un caso más, “siempre es difícil de expresar”.

“Esto son errores que la gente comete en la vida y nos tocan vivir. No hay más palabras que eso”.