Foto: El País Digital

El Wanderers de Daniel Carreño mostró la explosión de equipo y superó golpes de Nacional y complicidad de una mala noche del juez Orfila que dejó mucho que desear. El empate lo consiguió sobre la hora, luego del gol de Nacional a los 61, que surgió de un empujón de Pereira. Lo prometido por Nacional aún no se vió. Explosivo fue el encuentro que se disputó en el Parque Central. La velocidad cedió a un juego por momentos dinámico y entretenido, pero en otros pasajes del partido se transformó en errores arbitrales y juego sucio.

El resultado refleja lo demostrado en cancha. Un Nacional que repitió lo mal que jugó en la pretemporada y un Wanderers que no logró desequilibrar. Pocos goles para dos equipos ofensivos por definición.

En lo previo parecía ser un partido a jugarse en las áreas y con grandes vacíos en el fondo. Lejos de eso, los dirigidos por Carrasco y Carreño acumularon tarjetas amarillas fruto de tontas faltas en la esfera central.

Los entrenadores no escatimaron en mostrar su disgusto. No sólo comparten las primeras cuatro letras del apellido y el haber sido técnicos tricolores, también poseen un marcado interés por el buen fútbol, una actitud abierta y ofensiva.

El juego tuvo mucho de show. La primera escena la protagonizó Peralta, quien tuvo que cortarse las medias para quedar del mismo color que sus compañeros. Pero quizás la gran actuación fue en el minuto 63 cuando el juez Orfila deja seguir una jugada que termina en la apertura del marcador.

Wanderers atacaba y Pereyra cortó duro una jugada que el árbitro no cobró falta. El centrocampista dio un pase en profundidad para el Morro García, éste descargó para Porta que se metió como bala por medio del área y antes de cabecear Quagliotti la mandó a guardar en contra.

Iba 1 a 0 arriba Nacional, pero Carrasco estaba disconforme. Prometió un partido con goles, pero las vedettes se ausentaron.

De contragolpe Fornaroli intentó aumentar la ventaja, sin eficacia. Tampoco pudo concretar Ramírez para Wanderes, hasta que a los 90 llegó el gol del empate.

Tiro libre al borde del área. La pelota rebotó en la barrera y en un segundo centro Matías Quagliotti gana en las alturas, la peina y encuentra descolocado a Muñoz. El balón se durmió contra la red, y las tribunas enmudecieron.

En base a Espectador.com