Un grupo turco está interesado en la compra del frigorífico Clademar, la planta local de Florida que está en manos de capitales angoleños y que mantiene cerradas sus puertas.
Turquía aún no tiene habilitado el ingreso de carne bovina uruguaya -los trámites sanitarios están en pleno desarrollo- pero ya hay empresarios turcos radicados en Uruguay que tienen interés en realizar negocios con carne bovina.
Según información recabada por El País en varias fuentes de la cadena cárnica, han manifestado interés en la planta del Clademar empresarios de Rusia, Brasil, Turquía y algunas firmas uruguayas.
Este frigorífico -que no tiene habilitados los mercados de exportación de más alto valor como la Unión Europea, Estados Unidos y otros- precisa fortalecer tecnológicamente gran parte de sus instalaciones.
Clademar dejó de faenar el año pasado, cuando durante el invierno (período de post zafra) se acentuó como nunca la falta de ganado gordo y los precios de este insumo se elevaron sustancialmente. Al no tener los mercados de mayor valor, se le hizo cuesta arriba poder soportar las subas al reducirse las oportunidades de negocios en el exterior.
Por otra parte, antes de que se vendiera el Frigorífico PUL (en Cerro Largo) a la multinacional brasileña Minerva, un gigante brasileño de la carne, estuvo intentando comprar esa planta. Finalmente se lo quedó Minerva, en el marco de una operación por más de US$ 60 millones.
El interés de varios grupos extranjeros sobre los frigoríficos uruguayos se mantuvo fuerte durante los últimos años. Principalmente los gigantes brasileños del mundo de la carne (Marfrig, Friboi y ahora Minerva) han estado permanentemente mirando a Uruguay buscando la posibilidad de aprovechar el estatus sanitario y salir a los mercados de alto valor con carnes uruguayas.