En cuatro manzanas Florida tiene un problema de nunca acabar. Sólo en las últimas tres semanas, de noche, hubo quemas de cubiertas, destrozos en un salón comunal, pedreas a los vecinos, sospechas de disparos de chumberas y roturas de vehículos.
En el mismo tiempo, pero de día, la comuna dejó pronta una cancha de ping pong, un diputado donó pelotas y paletas, hubo actividades recreativas, y ahora el intendente anunció que construirá una cancha de fútbol y organizará excursiones desde el lugar al interior.
Los complejos PIAI y OC 10 hacen honor a sus definiciones cada semana.
El primero es un grupo de viviendas del Plan de Integración de Asentamientos Irregulares “colocados” junto al río y entre los grandes bloques de edificios OC del ex Banco Hipotecario.
En medio un salón comunal. Y allí la discordia.  “Yo decidí apostar al barrio. Vengo a las reuniones para que sientan que yo también soy de acá, aunque estamos muy dolidos”, dice la profesora María de los Ángeles Castro mientras muestra su auto destrozado a golpes de piedras y una barra de hierro de metro y medio que hizo añicos su parabrisas.
Todo ocurre en menos de dos doscientos metros. Mientras el intendente Carlos Enciso conversa con los jóvenes a plena luz, Castro relata la última noche.
“Empezaron a las tres de la mañana con una violencia desconocida. Esta vez apedrearon persianas, ventanas, techos y todo. Tiraron hasta troncos, prendieron fuego y nadie hizo nada. Nos sentimos abandonados”.
A poco más de tres cuadras, en plena paz, vive el edil Cono Pérez, ex integrante de la comisión del lugar y activista de los jóvenes en la zona.
“El problema es siempre el mismo, a veces se corre, pero no cambia mucho, está allí. Y siempre tiene que suceder una desgracia para que se solucionen las cosas.
No hay mucha vuelta, los hechos son consecuencias de políticas  sociales que no se han complementado y han llevado a esto”, dice al solicitar una mayor injerencia del Inau en la zona “porque siempre hay menores”.
Enciso por su parte reconoce el problema, pero insiste en no reprimir.
“Hay un poco de complicación pero yo tengo que apostar a lo bueno, no a lo malo”, sostiene mirando las gorras y viseras que le escuchan con atención.
“Si una canchita cierra un ciclo de pedidos y posibilidades la hacemos la semana que viene”, dice antes varias sonrisas.
De todas maneras afirma que pretende darles trabajo. “Que sea un poco construida por ellos mismo. Los carreros –los mayores cabezas de familia de la zona – van a traer arena que necesitamos, los jóvenes la van a mover y la administración va a poner columnas, máquinas y donativos”.
El jefe comunal también planteó más salidas. “Hablamos con el operador de cable para bajar la señal al salón para que miren los partidos el fin de semana. Y el 12 y 13 de marzo organizamos una excursión al parque de la Mangueras de los Artigas, en donde hay un festival. Vamos a ver como se portan”, dice Enciso.
Castro, la única vecina del complejo OC 10 que se animó a concurrir y hacer declaraciones, no se va del todo convencida.
“La gente está muy afectada. La violencia dura mucho y eso hace mal. Ya tengo claro quienes me rompieron el vehículo y no pienso hacer nada porque no tiene vuelta atrás. Pero esto va más allá de la pérdida y del mal trato. En Florida, en una cuadra para arriba y otra abajo, estamos totalmente indefensos”