A mediados de abril un grupo de personas privadas de libertad aprenderán a elaborar todos los panificados básicos que, en un futuro, podrán convertirlos en comerciantes.Esta es la intención de la organización sin fines de lucro El Chajá
que ya inició los contactos con el ministerio del Interior, para
aplicar el plan en Florida y Montevideo.
“Si bien se dependerá de la respuesta del ministerio sabemos que al
inicio será un grupo acotado pero con miras a un crecimiento”, explicó
a El País, Martín Nuín, integrante del Chajá.
Por la organización han pasado más de 4000 personas en una decena de
programas que cada año generan nuevos oficios y empleos.
“Y el curso de panadería llega a su segundo año en 2010 a 24 personas.
Ahora se lo pondrá como una oportunidad de capacitación profesional
para mujeres, hombres
y adolescentes en riesgo social, ya que así lo ve el Chajá, donde los
alumnos elaborarán bizcochos, postres y pan; y tendrán jornadas para
trabajar con los temas de convivencia y resolución de conflictos en la
familia y en la sociedad”, expuso Nuín.
Además de presos, la organización apuntará a formar tejedoras rústicas.
“Este año se consolidará la escuela nacional de tejedoras que ya
trabajó en San José, Florida, Canelones y Montevideo y ahora lo hará
en Durazno y Flores y convirtió a más de 200 mujeres en vendedoras de
tejidos de gran calidad que se llegaron a colocar en Punta del Este y
otras bocas de venta internacional”.
Este año se esperan sumar otras 180 emprendedoras.