Silvia Elizabeth Moreira Martínez (32) no llegó siquiera a imaginarse el dramático desenlace que tendría una salida con amigas. Al volver de su noche de diversión, su ex pareja la mató de cuatro puñaladas en la localidad de Fray Marcos.
Silvia había salido hasta la localidad de Chamizo a pocos kilómetros del lugar y luego a cenar con unas amigas. Cuando regresó en la madrugada del sábado, el filo de la hoja que la hirió mortalmente se hundió primero en el cuello, luego a la altura del hígado y otras dos veces en la espalda de la joven mujer, madre de una adolescente que se convirtió en principal testigo del hallazgo.
R.B.F.T., de 39 años de edad es el matador. Tanto el hombre como su mujer tenían prohibido acercarse. Mantuvieron una relación por al menos dos años y hacía dos semanas que estaban separados. No tenían hijos en común, pero si cada uno por separado.
Cuando la adolescente regresó del liceo, sobre las 15.30, entró por el pasillo lateral de la casa y allí estaba su madre, ensangrentada. Otra mujer sintió los gritos de la menor. Al ver la escena llamó a un médico y a la policía, pero los esfuerzos serían inútiles.
En la primera hora de la madrugada, R.B.F.T. la había esperado en el patio de la casa en donde le asestó las puñaladas. “Era una muchacha buenísima. Fue patético lo que vimos”, dijeron los vecinos.
Mientras la hija de la ya fallecida salió por el frente de su casa para concurrir al liceo, el matador viajó a Minas junto a su hijo, y regresó a la tarde, cuando el drama tuvo su segunda episodio con el hallazgo del cuerpo de la mujer. Entonces, R.B.F.T. fue detenido por la Policía.
“Indagado, luego de varias evasivas, admitió haberle dado muerte a su ex concubina”, dijo la policía. El asesino, que en la tarde del domingo participó de la reconstrucción a cargo del juez Dr. Gustavo Iribarren, fue enviado a prisión por el delito de homicidio.