abuelosEn el marco del mes de las personas mayores, la Red de Adultos Mayores de Florida realizará un festejo este sábado en la Plaza Asamblea. La actividad está prevista para la hora 16 y por ahora no se suspende, ya que se espera buen tiempo. 
Está previsto que se realicen actividades recreativas para todas las generaciones por lo que se invita a la concurrencia de adultos mayores y sus familares para disfrutar de la jornada.
VEJEZ. El 1º de octubre es el Día Internacional de las Personas Mayores. Lo que sigue es la refelexión al respecto de la directora del Instituto Nacional del Adulto Mayor, Adriana Rovira:

1º de octubre día internacional de las personas mayores
El 1º de octubre se conmemora el Día Internacional de las Personas
Mayores, declarado por la Organización de Naciones Unidas (ONU) en
1990, cuyo lema fue “Hacia una sociedad para todas las edades”.
Para 2013 la consigna es: “El futuro que queremos: lo que dicen las
personas mayores”.
Ante una nueva fecha que tiene como propósito visibilizar y
sensibilizar sobre la realidad que viven las personas mayores a nivel
mundial, nos parece sustancial a más de dos décadas de esta iniciativa,
analizar el proceso de transformaciones que en estos últimos años se
ha dado en la forma de entender y abordar los temas de la vejez y el
envejecimiento.
A nivel internacional se ha realizado un esfuerzo por distintos países,
fundamentalmente los latinoaméricanos, en colocar la agenda de las
personas mayores como un tema prioritario en el ámbito de las
políticas públicas. Asumiendo el desafío de construir acuerdos
regionales que trasladen un proceso de transformación y cambio en
cómo los países realizan su desempeño y acciones destinadas a la
inclusión, resguardo y protección de los derechos de las personas
mayores. En este sentido, se han producido grandes avances,
generándose en estos años tres Conferencias regionales: Santiago de
Chile en 2003, Brasilia en 2007 y San José de Costa Rica en 2012. Con
la aprobación de la Declaración de Brasilia 2007 y la Carta de San José
en 2012.
El acuerdo en el marco de Organización de Estados Americanos (OEA)
para trabajar hacia la aprobación de un Tratado Interamericano de
Protección de Derechos para las Personas Mayores también viene
avanzando sustancialmente impulsado por la región. Este recorrido y
marco de acuerdos nos permiten identificar un cambio de posicionamiento hacia un paradigma de derechos, donde se entiende a
las personas mayores como sujetos, reconociendo las complejidades y
los marcos específicos normativos e institucionales que se requieren
para que vivan con dignidad.
Este camino no ha sido fácil, podemos ver que en estos últimos años se
ha dado una lucha profunda sobre modelos distintos de comprender la
vejez y el envejecimiento. Esta lucha puede para muchos ser
imperceptible, sin embargo tiene consecuencias profundas en cómo se
construye una agenda pública y se establecen prioridades, cómo se
distribuyen recursos en las áreas referidas a las personas mayores,
cómo se definen las prácticas institucionales y acciones técnico
políticas, pero fundamentalmente tiene consecuencias en marcar
desde dónde partimos para la comprensión sobre qué es “ser viejo o
vieja” en el Uruguay actual. Ubicando al menos tres categorías de
preguntas que son centrales:
¿La vejez es un problema?, ¿La vejez es una enfermedad?, ¿La vejez es
un una realidad social y biológica diversa?
Estas preguntas nos ubican en un debate que obviamente parte de tres
paradigmas muy distintos de comprensión y construcción biológica y
social de la vejez. Estos no son sólo diferentes, sino que establecen una
tensión y un importante dilema.
Por un lado un paradigma de corte deficitario asistencialista, por otro
lado un paradigma sanitarista exclusivamente biologiscista, y por
último un paradigma que asume la interpelación de no tener categorías
hegemónicas construidas sin la propia versión que las personas
mayores tienen de sí mismas. Desde el Instituto Nacional de las
Personas Mayores del Ministerio de Desarrollo Social asumimos el
desafío de construir la definición de políticas públicas que puedan ser
participativas e interpeladas desde un paradigma de derechos.
Pero estos tres paradigmas coexisten actualmente en Uruguay y no
sólo nos presentan formas de comprender la vejez, o marcos de
referencia para entender quiénes son las personas viejas y la puja por
las áreas de prioridad que se entienden son los problemas que viven.
Hay en estos paradigmas una lucha más profunda, más dura, aunque
menos visible, la lucha por quiénes se ubican como dueños del
discurso, ya no hacia quién se dirige el discurso, sino QUIEN DICE. Esto quiere decir una puja por establecer quién define, quién enuncia,
quién marca el saber y el conocimiento sobre la vejez y el
envejecimiento. Debemos entender que esto es clave para comprender
el proceso actual, ¿quien habla es una voz plural interpelada, o es un
discurso hegemónico y cerrado disciplinarmente?
Sabemos que hay tantas formas de envejecer como personas viejas,
este es un hecho que ya nadie discute, sin embargo permanentemente
asistimos a la contradicción sobre cómo algunos grupos académicos,
sociales, técnicos o políticos buscan operar sobre la realidad compleja
del envejecimiento para extraer un aspecto, una parte que será la
visible, la incuestionable, y que paradójicamente luego se buscará
ubicar como el TODO.
Uruguay está en el desafío poderoso de ubicar un paradigma de
derechos humanos en su comprensión conceptual, en su búsqueda de
intercambio con los sujetos de las políticas, en la construcción de una
nueva comprensión de la vejez y el envejecimiento, ya no como
enfermedad ni como problema, sino como una corriente, un proceso
vital en el que estamos todos y todas formando parte. Y se ha logrado
avanzar mucho en muy pocos años, hacia una agenda de derechos
humanos para las personas mayores:
 generación de una nueva institucionalidad pública rectora.
 definición del primer plan nacional de vejez y envejecimiento
 nuevos marcos normativos en materia de seguridad social, que
han tenido un impacto directo en mejorar la capacidad de
compra de las personas mayores jubiladas o pensionistas y que
han permitido que un número importante de mujeres que no
accedían a la seguridad social hayan podido hacerlo.
 transferencias económicas para la población más vulnerable.
 el acceso a una cobertura de salud universal, que además busca
situar la Atención Primaria en Salud como el elemento clave y
prioritario
 puesta en práctica del primer servicio público de atención a
situaciones de violencia y abuso intrafamiliar para las personas
mayores
 formación y capacitación para personas que trabajan en el
ámbito del cuidado de personas mayores.
 puesta en funcionamiento del primer programa de atención en
domicilio a personas mayores con dependencia o que brindan
cuidados a un familiar con discapacidad.  organizaciones de personas mayores participando en el
monitoreo y ejecución de políticas públicas.
Obviamente queda mucho por hacer, y eso no está en discusión. Pero el
gran desafío del paradigma de derechos humanos es que el estándar
siempre debe asumir la incorporación de nuevos aspectos,
complejizarse y ampliarse. Siempre también, habrá elementos que se
deberán priorizar, y esto tampoco debería estar en discusión y
creemos que hay un fuerte acuerdo sobre ello. Sin embargo Uruguay se
debe actualmente una fuerte y profunda revisión en la búsqueda de
abrir las puertas que permitan romper con los discursos hegemónicos
sobre la vejez y el envejecimiento, revisar quiénes son los que tienen
voz en este proceso y quienes buscan cerrar espacios.
En la construcción de una agenda pública es vital y central este debate
¿QUIÉN QUIERE ADMINISTRAR EL SABER Y LA PALABRA PARA
ESTABLECER EL PODER?
Este 1º de octubre, Día internacional de las personas mayores, bajo la
consigna “El futuro que queremos: lo que dicen las personas
mayores”, debemos revisar estas cuestiones y asumir el compromiso
de que el futuro está en la conformación de una visión y comprensión
de la vejez desde muchas voces, diversas y polisémicas, donde las
personas mayores también encuentren lugar para definir quiénes son
y cuáles son las prioridades que entienden relevantes.
No puede haber una definición de la vejez y el envejecimiento sin la
versión que las propias personas mayores tienen de sí mismas.