En los últimos días, un hito transformó la vida de las localidades de Molles de Gutiérrez y Valentines Chico.

Más de 30 hogares rurales encendieron, por primera vez, sus luces eléctricas, gracias a la conexión a la red nacional dentro del programa Uruguay 100% Electrificado, impulsado por UTE.

Para los vecinos, el acceso a la electricidad no es solo un avance técnico, sino un cambio radical en su forma de vivir y trabajar.

“Antes todo era a motor. Ni siquiera podíamos tener un arbolito de Navidad encendido. Ahora todo cambió: tenemos heladera, freezer, y hasta podemos usar equipos eléctricos para trabajar. Es una alegría inmensa”, dijo una de las vecinas. 

“Llevo más de 30 años esperando este momento. Tener luz significa llegar a casa de noche y poder quedarnos tranquilos. La heladera, el freezer, todo esto nos cambia la vida”, dijo otro de los beneficiarios. 

Este cambio también tiene un impacto significativo en las actividades laborales. Antes, las tareas en el campo requerían enormes esfuerzos o eran simplemente imposibles. Hoy, la electricidad abre un abanico de posibilidades para mejorar la productividad.

“Hemos llegado a hacer esquilas con equipos eléctricos. Todo es más fácil y más eficiente. Es un adelanto enorme, y no podríamos estar más agradecidos”, cuentan quienes esperaron por más de 30 años. 

La conexión a la red nacional también trae consigo beneficios que, para muchos, eran impensables. Desde la conservación de alimentos hasta pequeños placeres, como tomar un helado, cosas que antes no eran parte de la rutina diaria.

“Hay gente acá que nunca se había tomado un helado. Hoy, gracias a la luz, eso cambia. Es una emoción difícil de describir”, dicen quienes viven en esa alejada zona del departamento de Florida. 

La electricidad llegó para quedarse, iluminando no solo las casas, sino también el futuro de estas comunidades. Un cambio que es mucho más que práctico: es una mejora en la calidad de vida y una promesa de desarrollo para todos.