El implicado tiene 26 años.

Ocurrió en la localidad de 25 de Mayo, Florida, en un caso que combinó violencia doméstica, desacato y hurto, y que terminó con una dura condena para un joven de 26 años.

Todo comenzó en junio, cuando una mujer de 49 años denunció a su propio hijo por violencia doméstica. La Justicia actuó rápido y dictó medidas cautelares: prohibición de acercamiento y comunicación por 180 días. Pero estas órdenes durarían poco.

El 31 de octubre, el joven volvió a presentarse en la casa de su madre, violando las medidas. No solo desobedeció, sino que además la agredió físicamente, lo que motivó una nueva intervención policial y la notificación inmediata al sistema judicial.

Pero ese mismo día, la situación se agravó aún más: policías de la Seccional 3.ª también debieron actuar por el hurto de un parlante en una vivienda de la zona. Las investigaciones no tardaron en conectar los puntos: el responsable era el mismo individuo. El objeto fue recuperado y la autoría confirmada.

Con todas las pruebas en mano, el caso pasó a sede del Juzgado Penal, donde se realizó la audiencia que culminó con una contundente condena. El hombre fue declarado responsable de:

  • Delito continuado de violencia doméstica agravada,
  • En concurrencia con lesiones personales agravadas hacia su ascendiente,
  • Desacato agravado por incumplir medidas de protección,
  • Y hurto.

La pena: 11 meses de prisión efectiva, tras un caso donde la violencia doméstica vuelve a mostrar muchas de las situaciones que se viven a diario puertas adentro, y donde la rápida actuación policial permitió cerrar un episodio antes de que escalara aún más.