Foto: El País

«Con profundo dolor comunicamos que falleció el comunicador Gustavo Escanlar». Así lo indicó el portal Montevideo.Com, uno de los lugares en donde se desempeñaba.  Tenía 48 años y estaba en coma después de sufrir ayer un paro cardiorespiratorio. Su esposa, Eleonora Navatta, agradeció las muestras de apoyo a través de Twitter. Su velatorio se realizó en la empresa Forestier Pose. Gustavo era una compañero de trabajo. Nos acompaña desde que empezamos con los blogs y luego seguimos en diferentes propuestas. Actualmente subía a diario su programa de radio y trabajábamos en un proyecto audiovisual.

«Gracias a todos los que están con sus mensajes, llamados y fuerzas. Duele mucho esto», señaló Eleonora Navatta, su mujer, a través de Twitter. El velatorio se realizará en la empresa Forestier Pose, de 12:30 a 16:15 horas. A Elenora, Violeta y Gaspar, nuestros saludos. «Por respeto a la familia decidimos levantar los comentarios. Esperamos sepan comprender», se agregó en la breve crónica.

Por su parte, el portal digital de El País presentó la crónica de los últimos minutos de vida del periodista.  Escanlar sufrió ayer sobre el mediodía un paro cardiorrespiratorio. Tras media hora de trabajo, los médicos de la Unidad de Emergencia que lo atendieron lograron reanimarlo. Pocos minutos después fue ingresado al CTI del Sanatorio Americano.

El doctor Uruguay Russi, director técnico del Sanatorio Americano, confirmó a EL PAÍS digital que minutos antes de las 9 de la mañana de hoy, Escanlar falleció a causa de las lesiones sufridas durante el tiempo que no funcionó su corazón.

El galeno resaltó la labor del equipo médico que reanimó al periodista en su domicilio. Sin embargo dijo que ingresó al sanatorio «muy grave y pasó lo que pensábamos que podía pasar».

Russi agregó que Escanlar se encontraba en coma y con respiración asistida. «Había ingresado con un agravio encefálico importante. Durante el tiempo que estuvo en paro el oxígeno no llegó a órganos vitales. El cerebro estuvo sin oxígeno alrededor de media hora. Es mucho tiempo», afirmó.

Cuando esto ocurre, dijo el profesional de la salud, se producen lesiones que a veces son reversibles y otras veces no. «Era un paciente grave y a pesar de todas las medidas tomadas no se pudo revertir el desenlace», finalizó Russi.

Polémico por su actividad, actualmente trabajaba en el semanario Búsqueda. Además era columnista de Montevideo Portal, y trabajó en varios programas de televisión entre ellos Zona Urbana y Bendita TV.

Claudio Paolillo, director de Búsqueda, dijo a EL PAÍS digital que el miércoles de noche Escanlar «estaba lo más bien y trabajó bárbaro, incluso para la edición especial» de ayer.

Su compañero de trabajo lo definió como «un tipo fantástico» y un «compañero de primera». En lo profesional, señaló que Escanlar fue «un periodista de palabras mayores».

«Todos en Búsqueda y Galería (revista del semanario) estamos muy, muy doloridos», expresó Paolillo.

UN TRANSGRESOR. Escanlar tenía 48 años y había cobrado cierta dimensión en los medios de prensa por sus escritos y sus dichos provocadores hasta lo revulsivo.

También crítico literario, actor de teatro y cine sin demasiada formación ni proyección, y conductor televisivo, había publicado sus primeros libros a fines de los años `80 y principios de los `90, figurando entre ellos Oda al niño prostituto, de 1993. Quizá de aquella primera época, su labor más destacada fue como organizador de Arte en la lona, una especie de festival de diversas artes (literatura, teatro, performances) que reunió en el viejo club de box Palermo a buena parte del movimiento alternativo de la apertura política.

Como periodista, trabajó en medios tan distintos como Aquí, Cuadernos de Marcha, Relaciones, Lea, El Día, Punto y Aparte y El País. En los últimos años también había cobrado mayor popularidad a través de la televisión, en particular por los programas Zona Urbana y Bendita TV. En ellos mostraba su faceta de tipo implacable, siempre con limitada cuota de teatralidad.

En el tramo final de su trayectoria había formado una familia, a la vez que se había ido y vuelto varias veces del Semanario Búsqueda, donde fue columnista, periodista y editor de las páginas culturales. Sus opiniones, urticantes, muy controvertidas, muchas veces infundadas -y también el ser acusado de plagio-, hicieron de él un nombre muy polémico.

Claro que él mismo se encargó de alimentar esa polémica, incluso asumiendo que cometía plagio, y jactándose de ello, en un juego que mezclaba verdad y mentira, o que exageraba la verdad para relativizarla. Así, Escanlar le imprimió al periodismo uruguayo un estilo irreverente hasta la ofensa más frontal, que muchos tomaron como una forma de honestidad y franqueza, y otros lo midieron desde un lugar menos elogioso, como una forma más vinculada al sensacionalismo. Su actitud iconoclasta, avalada a veces por ciertos conocimientos humanísticos, hicieron de él una mosca blanca del periodismo local.