OPINION¦COLUMNISTA
Por Edgard Machado Costa
Hablar del aborto es referirse a un axioma que según ha quien se escuche parece tener más de una resolución.
Creemos que es un error construir un pensamiento que apunte a decir «yo tengo la razón y vos estas totalmente equivocado en lo que pensas» las dos teorías tienen sus puntos de vista entendibles y atendibles.
Los que piensan y dicen «no al aborto» basan su argumentación fundamentalmente en problemas éticos, morales y científicos.
Quienes dicen «si al aborto» basan sus consideraciones que hacen referencia a la libertad, los derechos de la mujer y la hipocresía.
El «no» al aborto tiene un fuerte sustento en la posición de la iglesia que se pertrecha en el derecho a la vida del neonato, en la imposibilidad de que el hombre pueda determinar sobre la vida de otro ser y en los principios éticos y morales que deberían regir el acionar de las personas.
El «no» además es apoyado por una parte importante de la comunidad cientifica que basada en hechos biólogicos que tienen que ver con el ciclo de la vida, alega que desde el momento que hay unión entre el el óvulo y el esparmatozoide existe vida y que por lo tanto terminar con ella configura un crimen.
El «si» no tiene instituciones que claramente y unanimente declaren su apoyo, pero el fuerte crecimiento de los movimientos feministas, una parte de la comunidad médica y fundamentalmente el apoyo en el ciudadano común construyen un frente importante que intenta cambiar la realidad con respecto a este tema.
El «si» al aborto hace referencias a la libertad individual y el derecho de las mujeres, que son sus principales estandartes en el momento de plantear el debate. Los partidarios de legalizar el aborto creen que la negativa es una forma de seguir manteniendo una sociedad patriarcal en la que el hombre decide sobre la mujer.
Además alegan un componente de hipocresía de la sociedad que no permite legalizar algo que se practica ilegalmente mientras todos miran para «otro lado» y que provoca, por las formas en que se realiza, miles de mujeres muertas y mutiladas.
Y por ahí marcha el debate para el que seguramente hay otros elementos a aportar de parte de las dos posiciones.
Nosotros en lo personal queremos la legalización, nos parece que la «libertad es libre» equivocada o no y nadie tiene derecho a pasar por encima de las desiciones personales.
Entendemos también que la mujer, por lo menos en nuestras sociedades, ha venido haciendo un proceso de emancipación para el cual lograr ésta libertad de elección es clave para seguir profundizandolo.
Que sea legal no quiere decir que todas las mujeres opten por realizarse un aborto, creemos que para ellas no hay sueño más grande y poderoso que el de ser madres, el legalizarlo es darles posibilidades de optar ante cualquier situación indeseada y que por sobre todas las cosas aquellas que decidan hacerlo cuenten con las debidas garantías.
Dudamos un rato si correspondía expresar nuestro parecer hasta que llegamos a la conclusión que era pertinente expresarlo por respeto a ustedes nuestros lectores y porque quizás sirva como disparador para que todos, en la discrepancia o en la coincidencia se animen a opinar.
Me parece interesante el tema y que se haya llevado por la positiva, con aportes objetivos, serios y sin banderías.
Podría ser extenso pero me interesa dejar un mensaje. Los que opinamos no estamos dentro del vientre, ya safamos del tema. No somos quienes para decidir si dejamos vivir o morir a una persona. Desde la concepción hay VIDA.
Opino que de cualquier forma y lo diga la Iglesia, la ciencia, el cura o el doctor, es un asesinato.
Eso con respecto al aborto.
El otro tema es la legalización y las garantías que el País debe de dar a mujeres que por diferentes circunstancias llegan a tener que enfrentar el tema.
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Estoy «en contra» del aborto y más en contra que se ponga pena por la desgracia de tener que hacérselo. Creo que hay que borrar del Código todo lo referente a la «pena » por abortar.
Quien deba hacérselo debe tener garantías de que esa cirugía no ponga en riesgo su vida.
Estoy en contra de hacer ideología con el asunto.
Y más en contra del lucro con el asunto.
Chau.
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Cuando el gobierno ve a un ecologista jugarse la vida por un huevo de halcón, ve en él un héroe, y cuando ve a un pro-vida en la puerta de una clínica abortista, ve en él a un fanático. Jesús Poveda
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Es un poco extraño no sólo que la iglesia y la ciencia concuerden en algo sino también por los antecedentes que tienen ambos; la iglesia que en nombre de «Dios» fue la responsable de épocas totalmente oscuras y que aún mantiene su negocio en un grito por querer adaptarse (o adaptar) a la sociedad y «por otro lado» tenemos a la ciencia que en nombre del «progreso» la malusamos para crear armas y llegar a la luna cuando estamos por reventar el mundo en cualquier momento. En medio de todo ese tramuyo, de ese tiroteo de opiniones de aquí y allá; está uno ahí parado mientras ve como «los de arriba» deciden por él, tercerizar la libertad tiene consecuencias nefastas, más aún cuando «ellos» (los que tienen en poder de influencia) manejan información y argumentos que no se adaptan a las circunstancias actuales.
Hoy en día no veo alentadora la idea de tener retóneos, ¿qué les podemos dar?, ¿esto? Seamos realistas, estamos en el Titanc.
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