Amar, pensar, soñar, crear, hacer, construir, amar. Odiar, pensar, romper, destruir, derrumbar, destrozar, odiar.

El que sueña, crea, hace, construye, lo hace porque ama, a otros o a sus propias utopías.

El que rompe, destruye, derrumba, destroza, lo hace porque odia, a los demás o si mismo.

Las dos dos frases con las que comienza ésta nota empiezan y terminan con una misma palabra y además de tener un significado antagónico poseen una sola en común, pensar.

El pensar según entendemos los seres humanos está  en nuestro cerebro y dentro de nuestro corazón se encuentran el amar y el odiar.

Por lo tanto, por transitiva, dentro de nuestro cerebro están el pensar, el soñar, el crear, el romper, el hacer, el destruir, el construir, el derrumbar y todos los pensamientos que a diario ponemos en práctica.

Nosotros nos afiliamos a la teoría de los dos demonios, si triunfa el bueno, amo, sueño, creo, construyo, perdono y vuelvo a soñar. Si en cambio triunfa el malo, odio, destruyo, rompo, derrumbo y vuelvo a odiar.

A partir de esa victoria el sentimiento ganador domina todos  nuestros actos, nos gobierna, el pensar con amor nos sublima el pensar con odio nos destruye.

Los sentimientos de cariño, afecto, amistad, solidaridad y amor nos llenan el alma a nosotros y a los demás.

Los sentimientos de ira, enojo, odio nos hacen mal solamente a nosotros mismos.

Como de esta dicotomía no se salva nadie y todos mantenemos a diario esa lucha interna, tenemos que  amar si queremos pensar y  soñar, para empezar a crear a hacer y a construir.

Para ello necesitamos que  triunfen muchos «demonio buenos».

Ojala así sea Feliz Año Nuevo para todos.