Brian tiene 4 años. “El caballo se está secando”, dice a FloridAdiariO con una tarrina de diez litros en su mano. Está vacía y como muchos, espera el agua que llega de la intendencia.
“Tengo sed, sí –agrega- pero mamá no nos deja gastar”, sigue mientras espera con ansias un baño fresco bajo la manga del camión que está en Reboledo, a 56 kilómetros de la capital y a donde llegó FloridAdiariO en una recorrida especial por distintos puntos del departamento.
El agua falta para el consumo, el campo y los animales en Florida y se agrava cada vez más. La situación se acentúa en el sur y este del departamento. “El agua anda en mangas. En Villavieja cayeron 70 milímetros, a 3 kilómetros 17 y a sólo cuatro kilómetro nada. Es un comportamiento increíble del clima”, dice el médico veterinario Juan Araujo tras recorrer la zona sur.
En las localidades de Mendoza y Mendoza Chico, Alejandro Pacheco sacó 60 de sus 100 vacas a pastorear por dos horas a los caminos y rutas que pasan por la zona.
“Pasto no queda, los sorgos ya no vienen y el pastoreo en ruta puede salvar alguna pradera, pero sin lluvia nada de esto dura para siempre. Y aún si cae agua, pasto no es y ahí a esperar rebrotes”, confiesa el productor y gremialista de la Sociedad de Productores de Leche de Florida que fue el primero –en forma oficial– que obtuvo un permiso por tres días para pastorear.
Según Araujo ni siquiera esa medida puede paliar en el corto plazo si no llueve. “Todo es a base de silo y raciones; en el campo no hay nada”.
Las precipitaciones no llegan a esta zona de Florida desde diciembre. “6 milímetros, eso es todo y andamos de potrero en potrero cambiando animales y secando tajamares”, dice Claudia Amaya que también tuvo que pedir agua para consumo al Comité de Emergencia.
Santiago Panizza está en la misma zona y aunque su tambo es más grande -300 vacas – la realidad lo afecta por igual.
“No pedimos pero tuvimos que hacer tres pozos. Acá se van 40.000 litros de agua por día y no llueve de desde hace un mes y sin duda que es la zona mas complicada porque aguadas naturales ya no hay nada”.
Y la primera consecuencia, según Pacheco, es que resintió la producción: “cayó más de un 40% y esto es sinónimo de menos ingresos y más gastos”.
Según el jefe de sección de Meteorología en Florida, Luis Martínez, el déficit hídrico es lamentable. “Tenemos puntos de desfasaje superiores a los 100 milímetros en Florida y la preocupación es tremenda.
La gente está desalentada. El hacendado llama y mira para arriba: las tormentas vienen y pasan. Se dan lluvias en un punto y en otro no. Desalienta”, confiesa el funcionario.

EMERGENCIA. El intendente Carlos Enciso reconoció a FloridAdiariO que la situación se complica. “Estamos llevando agua a diario porque la sequía está pasando a crítica. Aún no podemos hacer limpieza de tajamares por la escasez de maquinaria, pero estamos atento a todo”, dijo el jefe comunal.
Hasta el viernes, el Comité de Emergencia llevaba enviados más de 50 viajes de agua potable con camiones y tanques de 5000 y 4000 litros. A ello se le suman 56 pedidos para la limpieza de tajamares y hasta tres o cuatro pedidos diarios de agua, raciones y afloramiento de vertientes.
Jorge Peña hace más de 40 años que trabaja en el campo. “Este año, en comparación con el pasado tenemos 60 o 70% menos de todo: agua y pasto. Los pozos van salvando a los tajamares, pero si no llueve la veo fea”.
Aún si saber como evolucionará el clima, la mayoría cree que “lo peor será el invierno porque si no hay nada y anticipan seca, puede venir horrible”.

DRAMA. Los pedidos de agua para consumo es lo único que llueve en Florida. Candil, Molles, Calleros, Reboledo, Capilla del Sauce, Nico Pérez y Cerro Colorado son sólo algunos.
“Hay de todo. Es increíble lo que se ve. La gente sale con tanques, tarrinas, esperan con los aljibes secos”, dijo Carlos Bermúdez al volante de unos de los camiones que lleva más agua, “alegría”.
Adriana Santos tiene 38 años y es la madre de Franco de 13 y Brian de 4, los tres junto la padre de familia viven un prolijo rancho de paja y terrón, que “ahora estamos ampliando”, aclaran.
“Está bravísimo. Cuando se puede mi esposo acarrea agua o lleva las vacas al arroyo”, dice Santos agregando que son cuatro kilómetros por día para no llegar a estar sin agua.
9 vacas, 20 “ovejitas venidas a menos” y unos caballos son el sustento también menguada por la sequía de esta familia.
“Es un alivio cuando viene el camión. Tratamos de ahorrar lo más posible. Con lo que sobra de fregar regamos las plantas y para los baños y tomar también ahorramos”.
La mujer reconoce que ha llegado a estar sin nada de agua. “Es medio complicado. Con una yegua se puede traer todos los días para ir sobreviviendo, pero no siempre es así”, explica.
Los animales tienen un tajamar “chiquito”, casi  junto a la casa que va desde el ocre al gris. “Y es fea porque no hay miras de llover”.
Uno o dos tanques, unas pocas tarrinas y algo más aguantarán 4 o 5 días, “ahorrándola y después esperamos que venga el camión de vuelta”.
Brian y Franco “ya están acostumbrados a esto”, aunque Franco no lo cree tan así. “Es feo no poderse bañarse cuando uno quiere, no tener un piscina y aguantarse la sed”, dice el adolescente que alienta a su hermano a bañarse bajo un chorro que dura minutos.
“Casi siempre estamos sin agua y podemos estar dos o tres días. ¿Qué precismos?, que lluevan 100 milímetros mínimos porque se siente mucho”, aclara el joven.

MEDIDAS. El director de Ancap, Juan Amaro Cedrés dijo en Florida que propondrá “aguantar” los precios por esta situación.
“Creemos que lo mejor que podemos hacer es tratar de no aumentar el precio y yo voy con la idea de proponer que si tenemos que postergar alguna inversión que se haga, con tal de no recargar en la producción y en la población en general. Si se puede, que en febrero no se modifique el precio de los combustibles porque se ve que la seca está pegando duro”, argumentó.
Para las gremiales “cualquier medida ahora no puede asegurar mucho”, dice Pacheco.
“Cuándo se habla de 6400 toneladas de ración es relativo porque distribuido entre muchos productores no es tanto.
Creo que estamos en un momento en donde no nos necesarias mas secas para que se atienda y se incentive a la lechería como se debe. Sí se hiciera así, el productor invierte y es previsor, pero en este sector no hay ninguna política agresiva y cuando pasa algo sólo se achaca más y más”, concluyó Pacheco.