Comunicados. Los agentes contactan a la población. Foto: Alexis Trucido.

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Los agentes que arrancaron en bicicleta hoy cubren una población de más de 15.000 personas y ahora llegarán a toda el área rural.
Al llegar al cruce de Javier de Viana y Los Paraísos, un agente saca
una tarjeta y se la entrega al vecino.
«Ante cualquier hecho irregular, no dude y llámenos. Estamos al
servicio de la comunidad», dice el mensaje en donde se ofrece un
teléfono celular de contacto las 24 horas.
Este es uno de los nuevos puestos de la Policía Comunitaria en el
barrio Florencio Sánchez, pero no es el primero ni el segundo, ya que
en Florida, el servicio ya cumplió más de una década y ahora comenzó a
ampliarse.
Pionero, el hoy subdirector de Asuntos Internos, Alberto González,
recordó hace poco más de un año a El País que hacía una década se
instalaba esta oficina que era mirada de reojo y recién ahora está
siendo implementada en otros departamentos.
«El 8 de noviembre se cumplieron 11 años y sigue vigente. Es cierto,
fuimos los primeros por iniciativa propia. Habíamos estado
participando de una experiencia en España, así que decidimos ponerla
en práctica y vino muy bien en ese entonces».
Cinco agentes en bicicleta comenzaron a acercarse a los barrios.
«Parece increíble, pero la acción era pedaleando», cuenta. Se
involucraron con la población, las organizaciones civiles, las
escuelas y centros barriales.
Poco a poco se hizo costumbre. Los vecinos comenzaron a colaborar y
también a presentar sus problemas. Quejas, ruidos molestos, un asunto
de vecinos, otro de carencia social.
«El trabajo se ha venido realizando lento pero seguro, y si bien los
tiempos han cambiado, nuestra tarea sigue siendo una sola:
involucrarse en los barrios y lograr una buena labor
preventorepresiva», explicó entonces González.

RURAL. Esta semana con la presencia del ministro Eduardo Bonomi, la
cúpula jefaturial floridense presentó la Policía Comunitaria Rural, un
plan que abarcará 15 comisarías, 49 zonas, 54 policías, 34 vehículos,
18.200 kilómetros a recorrer y 2438 establecimientos monitoreados en
todo el departamento.
El jefe de Policía, Gustavo Layes, dijo que el nuevo plan “no sería
posible sin la colaboración de la sociedad”.
Y es que al Centro Comercial de Florida que ya aportó varias motos
para el patrullaje en la ciudad, ahora se sumaron la Asociación Rural
y la Sociedad de Productores de Leche, también con el aporte de
vehículos.
“Esto además de muchos programas de distintos organismos que ya van al
área rural y ahora se trabajará en forma coordinada”.
El comisario Fernando Bosch, a cargo de la dirección de Seguridad,
recordó que, “infelizmente”, los casos sin resolver en Florida en los
últimos años han sido todos en el interior.
“Tenemos tres copamientos y un homicidio sin aclarar en zonas de
Mendoza, Chamizo,. Fray Marcos y Goñi”.
Bosh explicó que el campo plantea otra realidad. “La forma de llegar
al vecino es visitándolo y la única forma de hacerlo es yendo a cada
lugar”.
Por ello, en promedio, dos agentes por seccional o destacamento,
tendrán asignadas en cada zona la visita de determinada cantidad de
productores en recorridas cada 30 o 60 días.
Por ejemplo, la zona de Goñi de 750 km. 2 y 450 habitantes, al norte,
se dividió en cinco áreas de 12, 29, 43, 32 y 40 productores para los
que se deberán recorrer 1200 kilómetros para visitarlos a todos.

CRECIMIENTO. En los inicios, en la ciudad, de cinco agentes se pasó a
diez funcionarios en diferentes barrios de la capital.
Floridablanca, San Cono, Prado Español, Piedra Alta, Plaza Artigas y
San Fernando.
Para la expansión del plan «hubo nuevos policías. Después se pasó a
Sarandí Grande y, ahora en todo el departamento localidad a
localidad».
Tanto en la ciudad como en el campo, y de acuerdo a un censo previo,
el plan tuvo un aceptación del 100%.
Los vecinos ven con buenos ojos la expansión. «Acá el servicio estuvo
un tiempo y después lo cortaron. Andaba muy bien, así que se lo recibe
de nuevo con el mismo interés», dice José Piedrabuena, radicado desde
hace varios en la zona de Florencio Sánchez.
Allí el sargento Sergio Da Rosa está a cargo del primer turno. «Acá
están los principios de esta fuerza que no son los de reprimir sino
apoyar a la ciudadanía, atender reclamos de la gente mano a mano y no
sólo lo policial, sino los hechos y problemas sociales, desde una
escuela hasta un comedor o un foco carenciado».
Información que resolvió delitos, aclaración de todo tipo de hurtos,
un relevamiento en el barrio Prado Español de personas sin cédula de
identidad y su posterior entrega gratis; donaciones de libros,
túnicas, moñas, zapatos y championes en las escuelas de la
jurisdicción, son sólo algunos de los registros que detalla la oficina
en Florida a cargo de Jorge Mañana.
«La cuestión pasa por el acercamiento y por mantener siempre ese
perfil de comunidad, tal como lo dice el nombre», recuerda.
«Incluso en una oportunidad, los niños de Plaza Artigas limpiaron el
monumento al Prócer junto al policía», acotó González.

PERFIL. No menos de cinco años en la calle, alto contacto con la
ciudadanía, valoración del trato con la prensa, la ciudadanía, las
organizaciones sociales y la resolución de problemas reales e
hipotéticos, trazan el perfil necesario y el condicionamiento para
integrar el cuadro del personal comunitario.
«Hoy, desde el Ministerio del Interior, existen directivas de instalar
la Policía Comunitaria en otros puntos. Han habido programas similares
como el de proximidad y alto contacto, pero nosotros siempre
insistimos con el comunitario», se explicó. Así, la iniciativa se
replica en igual medida en Canelones, también de la mano de un agente
floridense, que llevó los mismos planes al vecino departamento.
«El proyecto a largo plazo es insertar al policía comunitario en todo
el departamento», se remarca, al tiempo que se reconoce que ahora hay
que formar nuevo personal. «Hay que formar gente joven, nuevos
policías y ver quienes reúnen todas las cualidades que se necesitan
para acompasarlo con el medio social que también cambia».
Hoy, motos y teléfonos celulares hacen de las herramientas básicas
pero fundamentales. «Algunos vecinos aún donan combustible. Son menos
que antes, pero todavía están».
Las oficinas comunitarias también funcionan como una unidad más de la
seccionales a las que pertenecen.
«Es un tema de integrar. Las seccionales tienen un brazo más. Se
accede a información que no se obtiene de otra forma. La gente siempre
ha colaborado con el policía comunitario y sabemos que el agente
siempre aporta la mejor solución posible. Es una ecuación que mantiene
a Florida entre los departamentos más seguros y por eso queríamos
ampliarla”, concluyó González.