
El floridense Wiston Freddy Goró retornó a nuestro departamento luego de haber participado de las Olimpiadas para Transplantados que se llevaron adelante en el viejo continente, en Suecia.
Goró, que estuvo presente desde el 15 hasta el 25 de junio, no logró formalizar una destacada actuación en lo deportivo pese a que se había preparado y su condición era óptima antes del viaje hacia Europa.
“Lamentablemente tuvimos una experiencia muy fea” dijo Goró, al no haber podido obtener una medalla para nuestro país, cosa que venía haciendo en cada una de sus participaciones.
Un sin fin de contratiempos hicieron que las condiciones de competición del floridense no fueran las mejores. “Me perdieron todas las valijas y para poder competir tuve que hacerlo con todo prestado, ropa, casco, pedalines, lo único que tenía mío era la bicicleta”, contó.
Como es lógico de entender, esto redujo las posibilidades del atleta floridense ya que todas estas situaciones lo afectaron no solo en lo físico sino en lo emocional, quitándole concentración en los temas vinculados estrictamente a la competencia.
Pese a ello y con el optimismo que lo caracteriza Goró señaló no pudo entrenar. «No pude conocer el circuito pero de todas maneras fue una experiencia inolvidable.
Fuimos muy bien recibidos por los uruguayos que residen ahí, por el Consejo Consultivo, gente muy amable que ya están preparando los 200 años del bicentenario”, dijo.
Goró destacó también el reencuentro. «El reencontrarnos con gente de otros países, eso también lo vemos como algo bueno. Si bien la experiencia deportiva no fue buena, hay cosas para destacar sobre todo la parte de la donación de Suecia y el recibimiento de los uruguayos”.
El atleta dijo haber recogido la experiencia de los suecos en materia de donación de órganos y que la transmitirá en breve a la Asociación para que ésta la pase al Instituto.
“Suecia tiene una muy buena organización de órganos y trajimos algo de experiencia a ver si podemos aplicarla acá por el Instituto de Donación y Transplante. Y vamos a plantearle a la Asociación de Transplantados”.
Un ganador que no precisa medallas y que, pese a sus transplantes, ha logrado más metas que muchos que lo intentaron con creces, afirma que seguirá adelante por él y por quienes necesiten un «pedacito de vida».
Es que Fredy, se subió por primera vez a una bicicleta con 46 años y fue con la delegación de atletas uruguayos a Argentina, de donde volvieron con más de 30 medallas. «Esta performance le dio la chance a Goró de asistir al Mundial de Hungría en 1999. Pero en el país europeo, durante un calentamiento, se lesionó y no corrió», señaló el matutino El Observador en una nota previa.
En 2001, 2003 y 2007 estuvo a cargo de la organización de los Juegos Nacionales para Trasplantados. En 2003 fue fundador de la Asociación de Trasplantados del Uruguay (ATUR).
“Mucha gente que sale de la diálisis y del trasplante se aísla. Quedan agotados. Tenés que aprender a convivir con la enfermedad. Cuando estás en diálisis te sentís horrible, te peleás hasta con tu sombra. Por suerte tuve el apoyo de mi esposa y mis hijos”, dice Goró, padre de dos mujeres y un hombre.
Al salir, ya con sus dos riñones nuevos, Goró quiso ir al Mundial de Deportistas Trasplantados en Australia, en 2009. Pero no consiguió el dinero necesario para cubrir los gastos.
Sí pudo viajar nuevamente en noviembre pasado a Buenos Aires a competir en los Juegos Sudamericanos. Los atletas uruguayos volvieron a conseguir cerca de 30 medallas, dos a cargo de Goró: oro en la prueba de ciclismo de 20 kilómetros y en la contrarreloj, lo que le otorgó la posibilidad de viajar a Suecia.
«La experiencia de vida de la gente cada vez te da más fuerzas para seguir trabajando sobre la donación de órganos”.
Historia de vida*
«Wiston Freddy Goró viene a Montevideo cada cuatro meses desde su casa en Florida para controlar que el nivel de glóbulos rojos en su sangre se mantenga estable. “Mi hematocrito llegó a ser de 12%”, dice. “Y la creatinina la llegué a tener en 12”. El hematocrito es el porcentaje de glóbulos rojos en la sangre, y sus valores normales para un hombre oscilan entre el 45% y 52%: alguien con 12% es anémico grave. La creatinina es un desecho del metabolismo muscular, que se va del cuerpo en la orina, y cuyo valor normal es de 0,7 a 1,4 mg/dl en los hombres. Su aumento indica alguna falla en los riñones.
Goró habla de los niveles en su sangre que lo llevaron a entrar a diálisis en 1983, tratamiento en el que se mantuvo durante 28 meses, antes de su primer trasplante de riñón. Hoy sus dos riñones son trasplantados. Y hoy entrena todos los días recorriendo entre 50 y 60 kilómetros de ruta en bicicleta para ir al Mundial de Deportistas Trasplantados en Suecia, en junio. Participará en las dos pruebas de ciclismo: contrarreloj y 20 kilómetros.
Tiene 57 años, es flaco, alto y camina lento pero a paso firme. No aparenta más ni menos edad. La única secuela física visible que tiene de sus problemas son dos bultos en el lado anterior del brazo, a la altura del codo, que se nota solo si se quita la camisa. Son las marcas de más de 60 meses de diálisis. Su primer problema renal lo sufrió a los 15: una nefritis.
En 1978 dejó el Cerro, su barrio de toda la vida, y se fue a vivir a Florida para trabajar en una fábrica de productos de cuero. Pocos años después volvía a Montevideo: lo esperaban casi tres de tratamiento hasta el primer trasplante de riñón. En 1986, con su problema aparentemente solucionado, volvió a Florida y se radicó ahí hasta hoy.
Miembro de la Asociación de Enfermos Renales desde el principio de su tratamiento, no titubeó cuando en 1998 le dijeron que la Asociación de Deportistas Trasplantados de Argentina organizaba unos Juegos para trasplantados. “Yo nunca en mi vida había andado en bici”, cuenta Goró. “Pero es la única forma de fomentar la donación de órganos y que alguien nos preste atención”.
“Yo lo veo como que si no estuviera en esto habría uno menos para fomentar la donación. En Uruguay para donar órganos tenés que tener muerte cerebral. En esa situación está el 1% de la población. Hay más de 500 personas en lista de espera. Si algo me quedó de todo esto es saber que hay que ser agradecido por todo. Yo sé que mi donante se sube a la bici conmigo”.
(*) Parte de una crónica aparecida en el El observador. >>Click aquí para enlazar a nota<<
“Lamentablemente tuvimos una experiencia muy fea” dijo Goró, al no haber podido obtener una medalla para nuestro país, cosa que venía haciendo en cada una de sus participaciones.
Sr Goró ….Usted es ejemplo;
Usted gana cada minuto, porque Usted sabe cuanto vale cada minuto.
Usted nos gana a todos cada vez que nos mira a los ojos.
Usted gana en cada amanecer porque se tuvo confianza y confió en que la noche iba a dejar venir el día.
Usted ……..Usted nos gana…..
Gracias
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