Capa sobre capa asoman con cada lluvia en Acuña de Figueroa. Foto: FD.

El mensaje es casi desesperado. Llega desde varias capas de restos de bitumen, balasto, arena, y hasta algún adoquín en Acuña de Figueroa. Allí los vecinos ya no le creen a ningún partido político y, con cada lluvia, se cansan más.

Poco más de 40 milímetros alcanzaron para arrastrar una vez más la calle Acuña de Figueroa. La calle, literalmente corre con cada aguacero. Está junto a un pequeño arroyo que corre hacia el Santa Lucía Chico. En medio, hay casas pero cuando precipita, todos es agua y arena.

Pedro Bruno tiene casi 70 años. Está con una pala, sacando varios metros de arena que tiene en su vereda. Pese a ser conciente de su edad, se tiene que apurar a palear la situación. “Si no me apuro, los camiones de la intendencia se van. Y toda la arena queda acá”, explica a FloridAdiariO, sin detenerse en su tarea.

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En la calle hay ahora un despliegue similar a una intervención de ingenieros de combate. Una pala mecánica, camiones, retroexcavadora y aplanadora, cerca de diez funcionarios, un encargado, capataz, todos trabajan codo a codo y en pocas horas la vía de tránsito vuelve a ser una capa prolija otra vez, pero sólo eso.

Horas antes, Nélida Pereyra observaba con normalidad la destrucción. El agua y la arena ya indundaban hasta la puerta sobre las 10 de la noche. En poco rato más, llegaría la hora de abrir las puertas de su casa y dejar que el agua entrara y saliera.

“Esas maderas con agujeros en el piso son para que el agua pase y siga. Claro que es normal pero igual, cuando vemos un relámpago, rezamos para que no llueva”.

Grandes cunetas pasan entre calle y casas pero no alcanzan si no están limpias. “Ya le dije al capataz que tiene que limpiar toda la cuneta. Acá no se trata solo de la calle. La tierra también entra desde hace 25 años que estoy acá”.

DESCREIDOS. Pedro y Nélida tratan de hacer memoria para FloridAdiariO. “Fue Amaro (Juan Justo) el que puso bitumen”, dice Pedro. También el ex intendente Colorado “fue el primero en prometer la canalización. Donó las bolsas de portland pero nunca las vimos y ahora las malas lenguas dicen que están en la plaza San Cono”.

Pedro también recuerda quien sacó el bitumen. “En la época de Arocena (Partido Nacional) lo arrancaron. También dijeron que era para la calle nueva y canalizar”. Obviamente no se hizo. Llegó Juan Giachetto (Frente Amplio). “Y vinieron con el ingeniero (César) Falcón y miraron. Hicieron hormigón en otras calles y lugares, pero acá no hicieron nada”.

Nélida resume: “Acá se puede decir que pasaron todos y niguno hizo nada”. Así, fue el encargado de arreglar la calle en esta oportunidad, lilgó el rezongo. “Vino y me dijo que ahora la van a arreglar, que van a hacer la canalización. ‘No me cuentees’, eso le dije.

Esto lo saben todas las intendencias de Florida, no es nuevo. Éramos jóvenes cuando empezamos a sacar la arena de la lluvia y acá seguimos”, afirmó.

VOTO POR LA CANALIZACIÓN. Según el ingeniero César Falcón, ex director de Obras, el plan de pluviales de la calle Acuña de Figueroa y las zonas aledañas, ocupan 51 hectáreas.

«Allí hay un problema básico: en medio de las casas y construcciones corre una cañada que no se tuvo en cuenta a la hora de los fraccionamientos.

La cañada es natural producto del agua que se junta en esa zona y es nada más y nada menos lo que se debe eliminar».

Falcón reconoció que durante su período la comuna priorizó problemas peores en cuanto a pluviales.

Según el ingeniero, «esta es una solución de 1 millón de dólares sólo en ese lugar. Estamos hablando de la obra más grande que tenga una próxima administración», había señalado Falcón sobre el final de la anterior.

El actual director de Obras, Germán Fierro, dijo que ese mismo proyecto “fue tomado por la actual administración para darle de punta y establecer lo que será una importante solución”.

Fierro explicó que el proyecto de los pluviales quedó armado “pero sin financiación, lo cual ahora se procura a través del Banco Interamericano de Desarrollo y que estimamos va a salir”.

Para el jerarca, la obra nunca fue de un millón de dólares, sino de un poco más y hoy “está en los 40 millones de pesos”.

Sostuvo que la cifra se elevó no sólo por el tiempo, sino “porque se dejó abierto para varios agregados en función del crecimiento de ese barrio y de que hay una tema sanitario para solucionar”.

INTERVENCIÓN. La comuna continuó en esta jornada con la intervención en la zona para reparar la calle “y volver a evitar el polvillo que después se levanta en la zona”, dijo Fierro.

Si bien para los vecinos no es la solución definitiva, aún tienen la esperanza de contar con la canalización y arriesgan el voto. “Capa por capa no es solución. Vino el agua y descubrió las tres. Acá tienen que canalizar. La cuneta frente a mi casa hace pocos días la limpié yo, porque imeginé que se venía algo con este calor. Si no canalizan va a pasar lo mismo de siempre”.

Nélida reconoció de todas maneras que la respuesta es positiva, pero que el arreglo de un día no alcanzará.

“No es lo que precisamos. Te juro que si esta intendencia me hace la canalización de las aguas, yo los voto, pero primero hay que cumplir y lo tengo que ver, porque menos plata, encontras de todo en estas cunetas, hasta las promesas que han hecho hasta ahora”.