La activista Lizzy Langón (Elizabeth Schimmerling) integrante del grupo de apoyo de Florida a familiares de detenidos – desaparecidos realizó un fuerte discurso para cerrar una nueva marcha del silencio en Florida, realizada este lunes, donde saludó a los familiares de los soldados fallecidos pero indicó que los actuales militares “mienten” y tratan a quienes buscan información como “tontos, a quienes pueden aplicar sus teorías como la verticalidad a la tropa”.
Langón se refirió al caso de Aldo Perrini para analizar la marcha en la lucha por la verdad. Los documentos avalados por la justicia, dijo, muestran fehacientemente como operaba el terrorismo de Estado, tras la violenta muerte del fabricante de helados.
Entonces, afirmó, “los militares trataron de compartir la carga con otros militares. Y todo con firmita, como hacen ellos”.
Langón hizo referencia a nuevos hallazgos de documentos en Argentina y a la consulta a un periodista sobre el por qué no habían sido destruidos. “Los militares nunca destruyen documentos. A ellos les sirven para protegerse, pueden chantajear a alguien si son denunciados. Tenemos la prueba de que existen, hay que buscarlos”.
“Este año, después de 38 años, la justicia con buenos documentos citó a los firmantes de aquellos papeles. ¿Saben quién estaba entre ellos?, el general Pedro Barneix al cual el ex presidente Tabaré Vázquez le encomendó la información sobre el destino final de los desaparecidos, que brindó y se demostró que es totalmente falsa”.
Los datos sobre Ricardo Valiente también “demuestran que mintió, es responsable de la muerte de Perrini, y revistaba como persona en quien confiar”.
¿En quién se puede confiar, en cuál de los informes y cuánto más habrá que esperar?. ¿Nos sirve la verdad y la mentira sobrevolando la patria? ¿No será hora de decir?: No les creo nada”, declaró.
Los hechos, afirmó, demuestran que “hubo racias, y que estos prohombres de la patria violaban mujeres, también varones, hay documentos, mienten, ha llegado la hora de hablar con claridad. ¿Cómo se puede decir cerrar las heridas del pasado? Primero deberíamos sanear un ejército que se obstina por pasar por buena gente, publicar los nombres de sus cómplices civiles, revisar los delitos económicos y la deuda externa contraída en ese período.
A la patria le daña tanta hipocresía, y las víctimas del terrorismo de Estado merecemos la verdad y la justicia, lo demandamos”.
SOLDADOS. En el acto de recordación a los 4 soldados caídos el 18 de mayo de 1972, alguien de los entrevistados militares, dijo Langón, afirmó que “deberíamos hacer como los españoles que enterraron a los franquistas y republicanos juntos en el valle de los caídos”.
“Ninguna muerte violenta me será indeferente -aclaró – así que vayan mis condolencias para los familiares de los soldados; realmente es un atropello doloroso.
Pero cuando alguien tiene oportunidad como estos militares de estudiar, leer e informarse, no tiene derecho a hacer un comentario de esa índole. Si hay una indignación hasta el día de hoy entre los republicanos españoles, es compartir tumba con sus opresores”, recordó.
Luego cuestionó: ¿Cuántos republicanos se refugiaron en este Uruguay, cómo les habrán caído esas palabras? Me pregunto, ¿estos militares qué estudian, qué leen? No se puede deformar la historia de esa forma. Se nos trata como tontos, se nos trata de aplicar sus teorías sin ningún respeto, livianamente como si fuéramos la tropa a quienes aplican su verticalidad”, concluyó.
Aldo Perrini falleció a consecuencia de la torturas que recibió en el batallón 4 de la ciudad de Colonia, el 4 de marzo de 1974. Perrini simpatizaba con el Frente Amplio, pero no era militante de ningún partido.
Fue detenido junto a otras once personas a fines de febrero y fue severamente golpeado cuando intentó evitar la violación de una de las mujeres detenidas que estaba siendo trasladada junto a él. “Ya en el camión se aprestaban a violar a las mujeres”, recordó Langón.
MARCHA. Cerca de 100 personas marcharon en Florida tras apreciar un video que ilustra el proceso hasta el pasado año. El grupo partió desde el Club Centro Democrático hasta el monumento en memoria de Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz.
Tras las estrofas del Himno Nacional, la docente Florencia Dibarboure leyó una proclama donde también se reclamó el reconocimiento de todos los hechos. “Nos encontramos hoy aquí porque todavía recordamos a personas que fueron asesinadas el 20 de mayo de 1976; a muchos que también fueron asesinados en las cárceles de la dictadura, a quienes fueron llevados por las torturas físicas y psicológicas a suicidarse.
A todos los que padecieron la desaparición forzada como nuestros coterráneos que en esta llama recordamos. A todos los que fueron torturados, vejados, violados, pero además de recordar, éste es un momento de tomar nuevos impulsos y bríos, levantando nuestra demanda de verdad y justicia, por una patria que no cargue sobre sus hombros la vergüenza de un pasado de horror y que reconozca que hubo terrorismo de Estado. Los vamos a encontrar. No a la impunidad. Verdad y justicia”, señaló.
Bajo la respuesta de “Presente” de parte de los asistentes, se leyeron los nombres de los asesinados el 20 de mayo de 1976 y de quienes se hallaron los restos recientemente. Isabel Cueick leyó los testimonios de dos floridenses y el acto cerró con la entonación de “Todavía cantamos” de Víctor Heredia, y la colocación de flores y velas en la placa junto a la llama que homenajea a los detenidos desaparecidos.
Pensemos en las personas que desaparecieron, qué penurias pasaron en sus cárceles, que frío, que soledad, que miedo, que dolor, no podemos anteponer las personas a compromisos ni a proyectos políticos partidarios. Somos nosotr@s que les tenemos que hacer salir de esa nube, y decirles: primero las personas y sus dolores, después las estrategias, es nuestra responsabilidad, que estos dolores no me sean indiferentes!
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Felicitaciones a la señora de Langón.
Es hora de que San Taba se haga responsable de sus procederes vergonzosos y vergonzantes. Igual Huidobro y los otros que han sido Ministros de Defensa. De los blancos y los colorados… ni hablar.
Es hora de que el pueblo deje de ser un pueblo esponja «que se chupa todo lo que pasó».
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