Mientras que finalmente se aclaró que la pelota a rematarse en Brasil no es la del final del Maracanazo, y sí un balón firmado por los jugadores del 50, en Florida, los lectores del portal FloridAdiariO creen que tal objeto nunca estuvo en la Capilla de San Cono.

De acuerdo a la encuesta en la que opinaron los lectores, un 50% cree que el balón nunca estuvo en San Cono. En tanto, un 16, 67% cree que la pelota si estuvo y está, y sigue allí.

Pese a las informaciones, un 25% cree que el balón a rematarse es efectivamente el que robaron desde la capilla.

Sólo un 8,33% no cree ninguna de las cosas que se afirman al respecto sobre el mítico objeto.

APORTE. El escritor Eduardo Picerno, se comunicó con FloridAdiariO y solicitó que deben corregirse errores sobre las informaciones que se manejan, y aportó nuevos datos sobre lo ocurrido tras el robo de 1980.

«Ghiggia no llevó sus zapatos a San Cono. Los usó hasta que se rompieron y los tiró», indicó.

«Tampoco Miguez los llevó», aclaró el psicólogo y autor del libro «En la cumbre de las hazañas”.

Concretamente sobre la pelota, aseguró que sí llegó a Florida. «La pelota de la final la llevó Máspoli”.

Indicó además que «los ladrones de las chafalonías, porque no eran joyas verdaderas dice, no se llevaron la pelota.

Yo los conocí en la cárcel, y leí el parte policial. Esa pelota la robó otra persona o en la capilla le dieron otro destino. Los dueños de la misma eran los hermanos Furiatti, italianos. Las dos bolsas de supuestas joyas eran chafalonías (falsas) y los ladrones las tiraron a un arroyo», concluyó.