Álvaro Riva, en una presentación del Congreso Ideológico en la Casa del Pueblo. Foto: Alexis Trucido / FD
OPINIÓN: POR EMILIO MARTÍNEZ MURACCIOLE

Que el diario El Heraldo no esté pasando por un buen momento de su historia periodística; que se haya convertido en un medio complicado de digerir por su creciente estilo de información editorializada; por superficializar el oficio en algunas de sus páginas; por socavar su credibilidad; o por haber decidido jugarse a los réditos que podría significarle el retorno a la prensa partidaria -aunque ahora sin consigna confesa en portada y apoyando otra divisa-, no significa, para nada, que pueda ser objeto de un juzgamiento por un acto administrativo que sustituye a una acción judicial. Mirar para el costado sin decir ni mu porque le cae mal el que está siendo juzgado y hasta regocijarse en cierto grado que lo multen con 5 mil dólares y a posteriori lo embarguen; es una manera de ser complaciente con una falta de garantía, y peor aún haciéndolo porque el afectado de turno es ‘el enemigo’. No importa ‘la garantía’ si la falta de ésta afecta hoy al otro. Interesará, entonces, cuando le toque a uno. Y eso puede pasar.