Por Alexis Trucido
Trágico: los vecinos cuentan y reclaman para evitar estas imágenes.

Fue algo inexplicable e inenarrable por la impotencia y por ver las vidas que se van”, dijo a FloridAdiariO María Julia Villar. La mujer, “vecina” de una peligrosa curva en el kilómetro 84 de ruta 6, trata de contar lo que en la oscuridad de la medianoche la alertó con una explosión.

Era lo más parecido a un barreno. Sentía explosiones. Por eso salimos”, dijo junto a su marido, Gustavo Genta, que sintió los mismos estruendos.

Los “explosivos” impactos venían de una camioneta que embestía gruesos y pesados pilares y los arrancaba uno tras otros, “como si fuera una máquina”.

Ahora sólo hay agujeros en la tierra. Hay pilares destruidos entre restos de plásticos, vidrios, sangre, parabrisas.

Miguel Alonso y Líber Barrera ya golpearon contra algunos de esos pilares, salieron despedidos y yacen en algún lugar al otro lado de la ruta uno, y en el empinado terraplén el otro.

El resto de los tres ocupantes del vehículo siguen cayendo. Walter De León Milán, Gustavo Fernández Carrera y Carlos García Suárez, ruedan a los tumbos dentro del vehículo por más de 20 metros rumbo a una zanja.

Las explosiones terminan. Una de la más seguras camionetas del mercado, con airbags (bolsas de aire) en todas las puertas y siete ítems de seguridad contuvo a quienes llevaban el cinturón, y aunque se destrozó la carrocería, el habitáculo está bastante completo y mantiene con vida al resto de los ocupantes.

María Julia y Gustavo salen sin entender hacia la ruta que está en lo alto pero no se ve. No hay ni siquiera material reflectivo en una curva, sobre un túnel, con una inclinación hacia el sur, y con varios pilares caídos de otros accidentes; de otras muertes. Escuchan gemidos, aunque no muchos y a un hombre que se mueve.

No precisamos nada, no precisamos nada. Estamos bien”, dice una voz desesperada, en shock y en medio de las sombras, donde no parece tener idea de la escena que lo rodea.

Julia y Gustavo llaman a la policía. No pueden creer que alguien “no precise nada”, aunque sea “por esconder algo”, como señalan, aunque sea para justificar o no el accidente.

Del destacamento de Chamizo llegan los primeros agentes, otros vecinos, conductores que se detuvieron. La tecnología es la primera que alumbra el trágico momento. Pero todo es precario.

Es calamitoso esto, pero es así”, dice Julia. Con la tenue luz de teléfonos móviles buscan cuerpos perdidos. Están lejos de la camioneta, mientras que dentro hay otros atrapados.

Fue algo tan impresionante entre el estruendo y ver los cuerpos tirados en la ruta que es algo que hasta ahora no puedo ni volver a pensar”

Hallan al primer fallecido. Está “entre los pastos”. El otro demora más. “Una vecina lo encontró, está del otro lado”, dicen las voces en la noche.

Bomberos, agentes de la policía Caminera, y otros efectivos ahora trabajan con celeridad para sacar a los otros heridos, subirlos a las ambulancias y trasladarlos a diferentes puntos.

Fue algo tan impresionante entre el estruendo y ver los cuerpos tirados en la ruta que es algo que hasta ahora no puedo ni volver a pensar”, agrega Julia que ha dormido muy poco y cuenta todo con lágrimas que van y vienen por la conmoción.

Es que la tragedia la golpea más cerca de lo que algunos creen. “Mi hijo -un pequeño de unos 10 años, parado a su lado – sube todos los días ahí para ir a la escuela”.

El pequeño viaja en ómnibus que, según su madre, ha sido rebasado por algún que otro camión en el repecho, la curva, la ruta, encima del túnel, sin señales, líneas, carteles, o algo que advierta del peligro en el lugar.

Lamento las vidas, claro que las lamento. Pero esto es apenas un alerta. Si cae un ómnibus no se sabe lo que puede pasar”.

Llegar hasta el lugar “es como venir encima de palos”. Vialidad concurre a realizar arreglos según Julia. “Vienen y tapan con una palada”.

A pocos kilómetros está el límite entre Florida y Canelones en San Ramón. Por ello pasan decenas de ómnibus, camiones, coches y motos. La mayoría son escolares, liceales, trabajadores, camioneros.

Esa gente se murió, no se si por error humano o por como está la ruta, pero seguramente las dos cosas, y habrá otros más. Si nadie viene a hacer algo, habrá más”.