El ex director del Departamento de Química Biológica de la Facultad de Ciencias y director de la Maestría en Biotecnología, Julio Battistoni*, afirmó que antes de oponerse prefirió analizar las mejores publicaciones científicas y lo que decían sus expertos sobre el tema que lleva, recordó, “más de 20 años de estudio”.

Cuando se empezó a tratar el tema vi que había mucha información que se manejaba muy superficialmente”, sostiene a FloridAdiariO antes de disertar en el Club Centro Democrático donde hablará después sobre los mitos y los “dimes y diretes” del consumo de cannabis.

Lo que propuse fue el estudio de más de 20 artículos de revistas científicas para hacer una contribución al debate, abarcando aspectos como los efectos secundarios”, afirma el parlamentario e integrante de las comisiones de Industria, Energía, Minería y Telecomunicaciones y de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Representantes.

Battistoni dice que se fue “convenciendo cada vez más que es una droga blanda. Principalmente por los efectos comparativos, por ejemplo”, sostiene.

Uno de los artículos más importante, en referencia a los efectos que produce en el pulmón, demuestra según el científico y parlamentario uruguayo que “no hay efectos como los que produce el tabaco”.

En forma más clara “hablamos de carraspera, tos e insuficiencia respiratoria”, apuntó.

Pero no lo único. Profundizando, sostuvo que tampoco la marihuana es un inductor al cáncer, como sí lo es tabaco, y además, “hay artículos que señalan que el producto THC es un anti-tumoral con un indicio de que tiene un efecto compensador”.

 

17 VECES MÁS. Se mostró sorprendido sobre afirmaciones recientes como alguna que señala que la marihuana es “17 veces más nociva que el cigarro”.

No se como se mide, específicamente, en algo como la marihuana o el cigarrillo, que una cosa es 17 veces más que otra”, afirmó al respecto, explicando que “hay mucho para medir”, como para manejarse además un número preciso.

Hay artículos de tanto peso que dicen que después de estudiar 20 años los efectos sobre el pulmón no ven nada significativo”, expresó.

Para Batistoni, las prohibiciones también son parte de las opiniones en la ciencia.

El clima de exhibicionismo también hace al mundo científico. En la mayoría de los artículos, las afirmaciones hace 20 años eran más rotundas, pero al final terminaban diciéndonos cosas como no hemos encontrado efectos pero los médicos deberían advertir a los fumadores la posibilidad de”.

Hoy, agregó, las afirmaciones son más “laxas”, es decir con mayor libertad.

 

DEFENSAS. Battistoni, quien durante su carrera se destacó por sus trabajos de investigación y desarrollo en reactivos de inmunodiagnóstico, se refirió a los efectos de la marihuana sobre la supresión del sistema inmune -la baja de las defensas- donde afirmó que se han realizado pruebas claves, como por ejemplo en quienes padecen Sida.

En el estudio en enfermos con HIV se comprobó que no hay afecciones por fumar marihuana. Si las hubiera sería una declive brutal por lo evidente de la enfermedad que justamente afecta el sistema inmune”, afirmó.

 

ADICCIÓN A TODO. Otros dos aspectos también fueron analizados por el científico uruguayo: los efectos mentales y la adicción.

En cuanto al primero, el químico afirma que no se pueden hacer conclusiones concretas porque “aún no se sabe si las condiciones de la enfermedad (mental) hacen que se fume marihuana y ésta exacerba, o es sucede lo contrario”, dijo.

Sobre la adicción, indicó que no depende exclusivamente del contacto con esta droga, cuando a veces se la señala además como “puerta” a otras y que va más allá de sustancias.

Lo que está demostrado para cualquier adicción, incluso el juego, o el consumismo, o el consumo, es que hay un gran factor genético. Si usted tiene un familiar alcohólico o adictivo, la posibilidad (de la adicción) es alta. Hay una base biológica que se potencia”, concluyó.

 

(*) Político, profesor, químico. Alma máter de la Universidad de la República, Battistoni fue durante diez años director de investigación de una empresa biotecnológica de Barcelona.

Finalizado el exilio se desempeñó como docente de la Facultad de Ciencias y la Facultad de Química de la Universidad de la República. Fue profesor grado 5 desde el año 1998 hasta 2005. Además, fue director del Departamento de Química Biológica de la Facultad de Ciencias y director de la Maestría en Biotecnología. En el campo académico e industrial se destacó por sus trabajos de investigación y desarrollo en reactivos de inmunodiagnóstico.