Por Alexis Trucido desde Independencia
William Waldemar Curbelo (50) está en el medio del campo a tres kilómetros de Independencia. A media tarde sobre las 17 horas, estaba en sus tareas campestres. “En eso empezó a llover y me guarecí en el embarcadero y sentí eso que se venía, me voló todo y me tiré al piso y me agarré del poste”, dice horas después a FloridAdiariO.
Curbelo está en lo que queda del boliche del pueblo. Jorge Romero (42) está junto a él, mojado por la lluvia pero también por las lágrimas.
“Uno aguanta todo lo que puede pero le cae la ficha”. La turbonada no sólo le voló el techo del bar, sino que parte de las paredes cayeron en su casa, al lado, destrozándola también.
“Yo vi una nube blanca que subía y bajaba. Después aflojó el viento y salí caminando para el pueblo”, agrega Curbelo.
Esa nube blanca no sólo rompió casas en Independencia, unos 40 kilómetros al sur de la capital del departamento de Florida, sino que tiró varios y grandes árboles como el de la escuela 73 junto a la policlínica que se salvó por poco.
El galpón de “Perdomo”, donde guardaba camiones, no corrió con la misma suerte. “El viento lo barrió y lo dejó todo en el suelo”, contaron los vecinos.
Aunque sin derribos, en la zona de Mevir de la localidad se movieron chapas, paredes y árboles. Allí hubo voladuras y el fenómeno afectó a varias familias.
SUSTO. El susto fue la tónica de la tormenta. “Se empezaron a volar las chapas y el galpón se cayó entero, lo único que saqué fue el auto como dios me ayudó. Cuando mi hija corría a ella le pasó una chapa y le cortó en las piernas. Nos asustamos mucho”, contó Nahir Barbosa en la puerta de su casa, próximo a la vía férrea.
El galpón donde estaba el auto no existe más. “Nunca había visto como se había derrumbado todo, justo que ayer lo habíamos arreglado”, recordó.
Tathiana tiene 13 años y junto a su hermanita de 3 años, se las ve asustadas. “Yo ya no sabía que hacer, cuando quise entrar el agua me llevaba y la chapa me cortó.
Después me caí arriba de las chapas, fui al reparo y pude ver a mamá y me quedé mirándola; sentí mucho miedo”, dice ahora a FloridAdiariO.
Cuando Tathiana entró estallaron los vidrios de su casa, le cayeron algunos encima, pero al fin logró guarecerse.
Jorge Romero, el dueño del bar, llegaba del tambo. “Estaban las gurisas mías y tres gurisas más acá en el frente. Y cuando vine se volaba todo. Fue todo uno”.
Sus hijas, generalmente están en un espacio al fondo del comercio, “donde se juntan a estudiar con otras gurisas”. “Lo primero que atiné fue a quedarme con ellas, arrinconarme un poco y después que pasó un minuto y algo, entré acá y me encontré con esto”.
Ese lugar está destrozado. “Pero no me destrozó ni mi corazón ni mi familia”, dice el padre de dos hijos, Matías de 21 años y Camila de 9 años que mira ahora lo que queda de su casa.
“Ni mi vieja, ni mi señora, naturalmente que te cae la ficha, pero si encontrás con ese adoquín -un trozo de pared de de unos 40 kilos- encima de la cabeza de alguien es otra cosa”.
6 familias fueron afectadas en el lugar, 14 mayores y 11 niños. Tathiana fue la única herida.