El pequeño animal apareció en un almacén del cruce de Ituzaingó y Beltrán, a solo cinco cuadras del centro de la ciudad de Florida. «Estoy seguro que debe ser criado de guacho, porque para que haya venido hasta acá, no creo que se haya recorrido todo», dijo el comerciante a FloridAdiariO.
El almacenero tuvo que lidiar además con el rasgo característico principal de esta especie: el fuerte y fétido olor que segregan sus glándulas anales.
«Se metió detrás de unos cajones. Lo movimos, el perro se acercó y lo roció con la orina. Ahora tenemos todo el olor acá», dijo una funcionaria del comercio.
Es que los zorrillos reaccionan en defensa con su desagradable aroma cuando se sienten amenazadas. La sustancia emitida por las también llamadas mofetas pueden llegar fácilmente a los dos metros de distancia. Esta vez, fue contenida entre los cajones y el perro que «ligó» en sus ojos.
NO ES TAN RARO EN CIUDAD. Si bien el hábitat de estos animales suele ser el campo, en cuevas, no es extraño, debido a sus hábitos alimenticios, que se ganen en casas y ciudades.
«Los zorrillos son omnívoros que pueden vivir de los desperdicios humanos, así que a menudo pueden pasarse a vivir a patios y debajo de algunas casas», indican algunos informes.
«Al igual que con los mapaches y otros animales callejeros, los zorrillos pueden sobrevivir sólo de la basura y, por ello, recurren en busca de frutas y otros desperdicios en tarros de basura».