Carlos Enciso declaró Ciudadano Ilustre a Mario Delgado Aparaín, su vecino “del corazón del mundo de la Macana”, tal como destacó el propio escritor y el jefe comunal al realizar el homenaje en el Salón de Honor Ursino Barreiro.

“Esto también es un aporte para el departamento, desde pintores hasta la música, escritores y deportistas, que generan una identidad del espíritu floridense que nos tiene que ayudar para seguir hacia el futuro”, dijo Enciso al reconocer al floridense en el acto.

“Es el vecino, de mí barrio, y de ese corazón del mundo que es La Macana tan importante también para nosotros”, dijo Carlos Enciso minutos antes de la actividad a FloridAdiariO.

Enciso también recordó el homenaje que realizara el ex intendente Andrés Arocena a Delgado por el exitoso libro “No robarás las botas de tus muertos”, que le valió varias premiaciones.

“En aquel momento hubo una explosión de reconocimientos y es bueno decirlo porque por suerte no es la primera vez”, sostuvo Enciso.

De todas maneras, “el mejor homenaje es el mano a mano y el trato día a día con los floridenses”, agregó.

Por su parte, el director de Cultura, Álvaro Riva -que comenzó su oratoria saludando por el Día de la Mujer- recordó la iniciativa del edil Guillermo Dati y la aparcería El Maneador para el homenaje “Y yo en realidad tuve la iniciativa burocrática porque ha sido idea de mucha gente y eso es lo importante, porque nace del relacionamiento con la gente”.

Riva afirmó que muchas veces se leen libros “por el título, por el marketing” pero que hay otros, como los del Delgado Aparaín que se eligen “por el vínculo afectivo. Y esto tiene que ver con lo afectivo. Hoy, acostumbrados a los best seller, el estilo de Mario tiene que ver con los afectos.

Luego, cuando se lo conoce, se entiende porqué; por esa forma llana del vínculo, de conocer gente, y tal vez tiene que ver por esa cercanía con La Macana de un pueblo chico, donde la gente se acerca”.

Recordó que Mario siempre ha dicho que nació en “La Macana” y él ha llevado algo de “La Macana” que la gente quiere conocer.

Y es lógico que la gente sienta, como la aparecería El Maneador lo hace, que Mario pertenece a “La Macana”.

“Hoy homenajeamos a alguien que ha hecho algo por otros con su literatura. “La balada de Jhonny Sosa” debería estar entre esos cien libros que nos recomiendan, que habla de la libertad”.

MARIO. En tono jocoso y mezcla de emoción, Delgado dijo que calificaría el reconocimiento en dos palabras: “Im-presionante”.

Pero, tras la broma, comenzó un largo e interesante discurso, cargado de mensajes y emociones, que versó principalmente sobre los cambios en la sociedad que se producen, principalmente según su concepto, por no valorarse la historias personales que no se cuentan y tampoco llegan a registrarse porque los jóvenes hablan cada vez menos con padres y abuelos.

“Es difícil tomar conciencia de una experiencia como esta. Son mis hermanos, me cuesta decir señor, detestó los discursos protocolares. Aquí se trata de no decir formalismos. Es una experiencia vital, muy trascendente”, expresó.

Siempre emocionado, Delgado recordó el llamado de uno de sus escritores preferidos. Luis Sepúlveda lo llamó a las 3 de la mañana. “Yo estaba escribiendo y recibo la llamada de Luis desde Gijón y me dice: daría cualquier cosa por tomarme un avión ahora y acompañarte en La Macana”.

Y así, introdujo a la platea en otra historia. “Saramago era el otro escritor que quería conocer”, dijo al señalar una anécdota del abuelo del escrito portugués y terminarlo, como siempre, en “el corazón del mundo”.

“Sus ancestros vivieron toda la vida del árbol de corcho: el alcornoque. Era en Azinhaga (Portugal). Lo traían a Argentina -y también a Uruguay- para hacer las cámaras frigoríficas.

Cuando empezaron a picar para hacer el PTI Cerro, yo estaba y de la pared saltó un pedazo de corcho que decía hecho en Portugal. Y yo no podía creer.

Cuando el abuelo de Saramago se estaba por morir, antes de irse al hospital, se vistió con el mejor traje negro para despedirse de cada árbol del cual había vivido su familia durante 300 años.

-Negro, tienes que sentirte orgulloso de “La Macana”. Azinhaga es mi “Macana” de Portugal”, contó Delgado para concluir de aquellas palabras de Saramago.

Así, ejemplificó que “para trascender las fronteras tenemos que tener la convicción de que somos alguien en este plantea. No necesitamos de monumentalidades ni de escritos glorificantes para ser lo que queremos ser.

Existe una palabra: nosotros. Y la construcción del nosotros debe ser de los objetivos vitales (porque) cada uno de nosotros tiene una gran historia para contar”.

Delgado hizo transcurrir esa idea en toda su oratoria y finalizó pidiendo a la comuna que convoque a jóvenes y niños a hablar con sus padres y abuelos en cada una de las localidades de Florida, y recuperar la historia local.

“Tu vas a ser el primer jurado para evaluarlas”, le contestó Enciso que le obsequió, en igual sintonía, un libro del “islamalense” Antonio Berriel, que recoge varias historias lugareñas.

ELIZABETH. También para sorpresa de los presentes, Delgado Aparaín comenzó a agradecer a la hija de un embajador de Estados Unidos, que entre la década del 50 y 60 estuvo en Uruguay, leyó “La balada de Jhonny Sosa” -obra que relata el cambio de un pueblo afectado por dictadura- la tradujo al ingles y así, alcanzó más de 14 idiomas y llegada a otros muchos países para sorpresa del propio escritor.

“Nunca creí que esa historia le importara a nadie. Apareció una señora, profesora de una Universidad de Dakota del Norte. La tradujo, y desde entonces viene los veranos a trabajar acá. Y lo más importante es que hoy está aquí, entre nosotros. Gracias Elizabeth Hampsten”, le dijo Delgado en medio de un aplauso a la invitada.

El discurso de Mario Delgado Aparaín, en ocasión de su reconocimiento, será publicado en breve, en nota esta semana.