La campaña política permeó el homenaje a Wilson Ferreira Aldunate. No permitió oradores, hubo avisos de presencia, y se enfatizó en el mensaje de paz de la histórica figura nacionalista.

En el monumento que recuerda su memoria -un solar nativo en el acceso a Florida- y el 15 de marzo de 1988, el intendente Carlos Enciso, el diputado José Arocena, el edil Guillermo Montaño, y decenas de dirigentes e integrantes de las colectividades blancas homenajearon con presencia pero también con aire de campaña.

Así, previo a la oratoria, quien ofició justamente como tal, José Luis Curbelo comenzó a saludar a los presentes pero “olvidó” a José Arocena. “Podrías decir que también está presente el diputado”, le largó Arocena al no ser nombrado, produciendo la disculpa de Curbelo y el agregado por parte del legislador de que “seguramente no fue con intención”.

Superado el momento, el acto se puso en marcha. Marcha de Tres Árboles mediante, comenzó el repaso historiográfico. “Con ello le bastó para que su huella quedara para siempre en el corazón de todos los blancos. Censurado por los pactistas y preso por ellos. Conductor del Partido Nacional en los tempestuosos momentos de la transición democrática”, releyó Curbelo tras repasar desde el nacimiento en Nico Pérez -por aquel tiempo Lavalleja, hoy Florida- hasta llegar a la dictadura.

La campaña de 1971 con un acto en medio de un fuerte temporal y la comparación de la inclemencia con lo que anunciaba el nuevo Partido Nacional se recordó como “la pasión que supo transmitirle a sus militantes y estos a los votantes, convirtiendo a aquella columna en un vendaval renovador que se derramó en todo el Partido”.

En el marco ríspido de tonos disonantes entre los “competidores” presentes de cara a las internas, el mensaje escrito apuntó a la paz y la conciliación.

“Los momentos duros que tuvo que vivir fuera del país fueron soportados con esa alegría que sólo los que saben llevar la carga lo pueden hacer”, se recordó. Una vez más se volvió a los puntos históricos. La referencia: “aquella multitud que lo acompañó desde el cuartel de Flores y llegó a la Explanada de la Intendencia de Montevideo”; y el mensaje. “En momentos en que se esperaba el discurso incendiario y lleno de odio, fruto de los 11 años fuera del país y los meses injustamente preso, sus palabras fueron de conciliación y gobernabilidad”.

Las reformas de las estructuras agrarias y el Plan de la Comisión de Inversión y Desarrollo Económico también fueron citados como ejemplo y, de paso, las críticas por la crítica.

“Aquellas que otrora criticaban sus planes por tímidos, hoy en el gobierno, fueron los que más tierras vendieron al extranjero (…) es gracioso que aún hoy, aquellos que se dicen progresistas no se animan a llevarlo adelante”.

Por último, el discurso llamó a convocarse en el honor de Ferreira y ante el trinufo, volver al mismo lugar con alegría. “Nosotros, los blancos, los de Wilson, decimos “el año que viene en este monumento”, a expresar nuestra alegría por el triunfo de tu partido y de tus ideas”.