San Cono, venerado por los deportistas del Uruguay cuando se acerca el Mundial


 

Por Alexis Trucido

Gerardo “Cono” Pelusso Boyrie es uno de los muchos deportistas
floridenses y del Uruguay que veneran al santo de Teggiano que se
encuentra en la ciudad de Florida.
La influencia de la imagen que llegó a esta ciudad ubicado a 98
kilómetros de Montevideo, sigue vigente, y es propia de la vida de Pelusso desde que
nació.
“Iba en la panza de mi vieja a San Cono. Incluso estuve medio
complicado al nacer y hubo una promesa de mi mamá si me salvaba y por
eso me llamó Cono. Me llevaba siempre a las procesiones. Ahora, cuando
no las hago yo, las hacen mis hijos”, ha relatado en diferentes
entrevistas en el Uruguay.
En oportunidad de salir campeón con Danubio, el técnico acompañó a su
hijo Fabricio a cumplir con una promesa al santo. En la capilla
ubicada en la calle Rodó, entregó una camiseta del equipo Campeón
Uruguayo —la número 2—firmada por ambos.
“Querido San Cono, promesa cumplida. Fabricio” expresaba la frase en
la camiseta con la firma de Gerardo.
La imagen del Santo fue traída a Florida en 1885 por la colectividad
italiana proveniente de Diano Teggiano, provincia de Salerno. Cada 3
de junio peregrinan desde todo el Uruguay miles de personas para
rendirle culto, depositar ofrendas por promesas cumplidas del año
anterior o simplemente conocerle.
La imagen del santo tallada en madera con más de trescientos años de
antigüedad recorre las calles de la ciudad en procesión. Algunos
caminan, otros van de rodillas y rezando.
La devoción de los deportistas no es actual. Alcides Edgardo Ghiggia,
autor del gol del “Maracanazo” que le dio el titulo a Uruguay en 1950,
fui uno de los primeros en llegar a la capilla para dejar al santo los
botines que calzó en el Maracaná y “agradecer” a San Cono.
“A Florida fui con Julio Pérez, Oscar Míguez y Schubert Gambetta; unos
llevamos los botines, otros las camisetas”, ha contado en más de una
oportunidad.
Jorge Giordano es otro de los floridenses vinculado al deporte y la fe
por el santo. Tras una gran campaña con Danubio, Giordano y el técnico
Gustavo Matosas también caminaron hasta la capilla de Florida.
Diego Forlán es otro. La camiseta del «Pichichi» fue la vedette tras la procesión del 3 de junio de 2009 -fecha de celebración- al enviar la casaca del Atlético
de Madrid firmada y con un agradecimiento al santo a través de un
desconocido que no dio su nombre.
“Vino un señor que ya había estado antes con Diego Aguirre (otro de
los deportistas devotos), pero no dijo su nombre. Sacó la camiseta, la
dejó y se fue. Después la fuimos a ver como cualquier camiseta que
llega para ver de quién es y no podíamos creer”, relató en esa
oportunidad Jorge Morella, integrante de la comisión que administra la
capilla. Recientemente fue Cristian «Cebolla» Rodríguez, quien llegó a caballo, y prometió volver a hacerlo si la selección salía campeona en Brasil, de donde vendría en el lomo del equino una vez más. 

Y el santo sigue acumulando. Giorgan De Arrascaeta para que el santo interceda por Defensor en la Copa Libertadores estuvo recientemente para prometer. Y hace pocas horas, Javier Irazún, arquero de Sud América, un equipo recién ascendido y su técnico, Alejandro Apud, también llegaron hasta Florida cuando se acerca el 3 de junio y el Mundial 2014 hará que la capilla se colme de promesas. 

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