cropped-cabecera.jpgFloridAdiariO no es un punto cardinal ni apuntará jamás en un solo sentido. Tratará, y seguirá al menos tratando, de apuntar a los cuatro vientos. No interesa serlo. Y es que, con ya demasiados ejemplos, poco sensato sería sumarse a la empeñada idea de vender sentidos.

FloridAdiariO participó de un proyecto hacia una edición impresa. Empero, fue mucho -y por fortuna- lo que se descubrió en un camino que se tornó complejo, y que devino en una publicación que nada tiene que ver, ni lo tendrá, con FloridAdiariO.

Parte de ese proceso estableció la creación de un grupo cooperativo que, para nosotros y lamentablemente, sentó pésimos y nefastos antecedentes, que incluyeron decisiones de una minoría, tristes apreciaciones sobre las fuentes laborales de algunos de sus integrantes, y escasez del sentido de compromiso, a nuestra consideración.

Esos acontecimientos pasaron. No son versiones periodísticas. Son episodios lamentables, asumidos muy livianamente, primando el interés muy por encima del espíritu cooperativo y más cerca del aspecto especulativo, lo que nos llevó a alejarnos.

FloridAdiariO impulsó un proyecto confiando, abriendo puertas justamente por la confianza y el respeto que trata de ganarse esta publicación. También confió en personas que supone extremadamente capaces, profesionales y que, con tal cualidad, utilizan su brillantez en favor de todos cuando integran un grupo cooperativo. No fue así para con nosotros.

Claro que lamentamos por otros en quienes también confiaron y se sumaron por nosotros. No nos alcanzan estas palabras para extenderle nuestra disculpas.

Por supuesto que saludamos a la nueva publicación. Su existencia nos complace, pues, reafirma aún más nuestra independencia.

Hoy van estas palabras debido a tantas consultas y sorpresas. Y, como siempre, decimos la verdad. Por respeto a quienes confiaron, por respeto en quienes confiamos, y por nosotros mismos, pues FloridAdiariO no es una sola persona. Son amigos, familia, colegas y un montón de lectores que también confían y a quienes estaremos eternamente agradecidos.

Alexis Trucido