Un trabajador rural de Salto fue castigado a golpes de rebenque, sufrió fracturas de costilla y no fue asistido, todo por un capataz y su empleador, que lo amenazó a punta de cuchillo si además, hacía la denuncia.

El caso fue calificado de “lamentable” por un director nacional del PIT-CNT que, además, realizó un llamado a todas las ramas de actividad organizadas a tomar medidas de rechazo.

Los hechos ocurrieron el lunes 18 de setiembre a las 18:45 horas, en la Estancia Flor de Ceibo en localidad de Estación Itapebí, Salto, donde el trabajador rural Hugo Antonio Leites Iglesia, de 53 años, fue castigado físicamente tras reclamar por una extensa jornada de trabajo de hasta de 14 horas diarias) y luego amenazado con cuchillo por el patrón.

“Luego de la golpiza del capataz Paolo Rodríguez y dejarme con las marcas del rebenque en mi espalda, en el rostro, y una costilla quebrada, no tuve asistencia”, contó el trabajador en parte de la denuncia.

Allí, remarca también que el patrón de la estancia, también omitió ayudarlo. Y sostuvo que el Sr. Ernesto Estevez, pagó los jornales trabajados en setiembre y le amenazó si radicaba denuncia.

“La Unión Nacional de Asalariados, Trabajadores Rurales y Afines- UNATRA- PIT CNT expresa su más contundente repudio a prácticas medievales que se constituyen en un régimen de semiesclavitud”, se expresó al respecto.
Así, “realizamos un llamado a todas las ramas de actividad organizadas nucleadas a coordinar medidas concretas de rechazo absoluto a estos hechos que viene sucediéndose periódicamente y que pisotean no sólo derechos conquistados por los trabajadores, sino, básicamente, la dignidad de los ciudadanos más humildes”, dijeron Marcelo Amaya y César Rodríguez firmando un comunicado de la Dirección Nacional de la UNATRA.

En declaraciones a Montevideo Portal, la esposa del trabajador golpeado, Carmen Medina, dijo que la situación les cambió la vida porque su esposo quedó sin trabajo a los 56 años. “No tiene 15 y yo contaba hasta ese momento con el sueldo de él”, expresó la mujer.

“Medina contó que su marido recibía 14 mil pesos en la mano por estar de domingo a viernes en la estancia y señaló que tanto la comida como las condiciones de vivienda eran pésimas, trabajando desde temprano sin hora de finalización”, cita el portal.

“Son reconocidos acá, nadie quiere trabajar con ellos, el objetivo es ‘te trato mal, así te vas’. Yo ya conozco a este tipo de gente, y ahora lo van a embarrar mal, pero yo voy a ir hasta las últimas consecuencias porque se metieron con mi familia”, advirtió la mujer.

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