La aparición de una amenaza en el Liceo N.º 3 de Florida, detectada en un baño y dirigida al lunes 20 de abril, se suma a una serie de episodios similares que vienen generando preocupación en distintos puntos del país.

Según informó la Dirección del centro educativo, tras el hallazgo del mensaje se activaron de inmediato los protocolos correspondientes: se dio aviso a Inspección, se realizó la denuncia policial y se dispusieron medidas como el control de ingreso, el seguimiento de la situación y la no contabilización de inasistencias, dejando a criterio de las familias el envío de los estudiantes.

Este caso se da en un contexto nacional marcado por múltiples amenazas recientes en liceos. De acuerdo a lo informado por Telenoche (Canal 4), las advertencias de posibles tiroteos comenzaron en un centro educativo de Minas y rápidamente se extendieron a otros puntos del país.

En particular, un episodio ocurrido en el Liceo N.º 1 de Minas encendió las alarmas cuando apareció un mensaje que decía: “Mañana 16 hay tiroteo, no vengan”. Si bien el liceo permaneció abierto con custodia policial, la ausencia total de estudiantes reflejó el impacto del hecho en la comunidad educativa.

Las autoridades nacionales reconocen la preocupación. El presidente del Codicen, Pablo Caggiani, señaló que estas situaciones “no se pueden minimizar”, aunque en muchos casos se trataría de “bromas de mal gusto”, posiblemente vinculadas a fenómenos virales entre jóvenes.

Asimismo, desde ANEP se ha establecido un protocolo común ante estas amenazas: realizar la denuncia, reforzar la presencia policial y mantener los centros abiertos, registrando asistencia pero sin computar faltas, medidas similares a las adoptadas en Florida.

A nivel regional, también se ha detectado un fenómeno similar en países como Chile y Argentina, donde mensajes anónimos sobre supuestos ataques han provocado suspensiones de clases y operativos de seguridad, en muchos casos asociados a desafíos virales entre adolescentes.

Especialistas advierten que, aunque muchas de estas amenazas no se concretan, generan temor, alteran el normal funcionamiento de los centros educativos y pueden reproducirse por imitación.

En este contexto, el caso del Liceo N.º 3 de Florida refleja una realidad que trasciende lo local: una problemática creciente donde la prevención, la responsabilidad y el trabajo conjunto entre autoridades, familias y estudiantes resultan fundamentales para evitar que estos episodios escalen.