Una investigación policial puso nuevamente el foco en una problemática que preocupa a las autoridades y a las organizaciones vinculadas al bienestar animal: la captura, tenencia y comercialización ilegal de fauna.
La investigación fue llevada adelante por la Dirección General de Lucha Contra el Crimen Organizado e Interpol, a través del Departamento de Investigación de Delitos Especiales, y permitió identificar a un hombre presuntamente vinculado a la venta ilegal de animales en la zona de la feria de Piedras Blancas.
Tras las tareas de inteligencia, los investigadores determinaron los lugares donde el indagado almacenaba los ejemplares. Con autorización judicial, el domingo se realizaron dos allanamientos en inmuebles ubicados en las inmediaciones de las calles Carlos Pérez Montero y Luis Gerona.
El panorama encontrado generó especial preocupación. En los lugares había numerosas jaulas, peceras y recipientes destinados al mantenimiento y acopio de animales, presuntamente para su posterior comercialización.
Con la intervención del Ministerio de Ambiente y del Instituto Nacional de Bienestar Animal, se logró rescatar 27 tortugas de agua y de tierra, 47 cotorras, ocho cardenales y dos periquitos australianos.
Pero no eran los únicos animales encontrados. También fueron localizados conejos, peces, cobayos y perros de raza, algunos de los cuales serían utilizados para reproducción y posterior venta.
Además de los animales, la Policía incautó un vehículo, teléfonos celulares y dinero en efectivo, elementos que ahora serán analizados para determinar si tienen relación con la actividad investigada.
El hombre detenido cuenta con antecedentes vinculados al contrabando de animales y quedó a disposición de la Fiscalía de Flagrancia de 5.º Turno, que continúa con las actuaciones y prevé solicitar su formalización ante la Justicia.
Más allá del avance de la investigación, el operativo permitió poner a resguardo a decenas de animales y vuelve a poner sobre la mesa una problemática que no solo involucra delitos económicos, sino también el bienestar y la protección de especies que pueden terminar en circuitos clandestinos de comercialización.
La investigación continúa para determinar el origen de los animales, su destino previsto y el alcance de la presunta maniobra de tráfico y comercialización ilegal de fauna.