El director Nacional de Aldeas Infantiles SOS, dijo a El País, que
este es el primer accidente en 50 años que cumple durante este 2010 la
organización en Uruguay.
“Es la primera vez que nos pasa un accidente así y además es el juego
de un niño que termina en una tragedia muy difícil para nosotros”.
Miranda explicó que las autoridades pudieron comprobar “que el sistema
de seguridad de Aldeas funciona. No hubo un cortocircuito, hubo un
joven que tuvo en cuenta los valores con que se educó en esta
organización y encontró un bomberito que también funcionaba para
apagar el fuego y salvar a sus hermanos”, sostuvo.
“Andrés quedó con dolor. Nos dijo que no hizo lo suficiente y
consideramos que hizo más. Sí no hubiese reaccionado otra sería la
historia”, agregó.
Para el director, “la fatalidad obliga a enfrentar la otra pérdida, la
de los niños que vivieron eso y el paso hacia delante”.
“Es una enorme reflexión; esto no tiene que ser una situación que nos
haga bajar los brazos sino que nos tiene que hacer tomar fuerzas para
darle a otra familia y otra oportunidad a muchos niños que realmente
lo necesitan y saben que este es un lugar realmente excelente para que
puedan vivir y se puedan independizarse”.
Miranda dejó en claro que la organización siempre busca evitar que
pasen “incluso este tipo de accidentes domésticos que terminan en una
desgracia”.
Allí, señaló que “basta mirar la habitación para ver cuan fatal fue.
El fuego ni siquiera salió del lugar, no se incendió la casa, ni los
muebles y hasta la cama está intacta. Es muy desgraciado; puede haber
un incendio diez veces mayor y puede no suceder nada”, afirmó a El
País.
Asombrado por la reacción de solidaridad en la comunidad local,
Mirando concluyó: “Ahora tenemos que sufrirlo y llorarlo pero ver la
forma en que salimos adelante por los otros hermanos”.