Roturas. El 30% no funciona; en tercer año sólo fue usada cuatro veces en nueve días. En Florida, departamento pionero del Plan Ceibal desde su instalación en 2007, hay miles de máquinas rotas, la mayoría de los centros de reparación cerraron y Primaria detectó «poco uso de la XO en las escuelas».

Estos son sólo algunos de los frutos que se aprecian «a la sombra del Ceibal», que desde que llegó hace cuatro años con su experiencia piloto revolucionó Florida y modificó la vida de los escolares.

«Es mucho tiempo con los jueguitos», reflexiona Susana Figueredo (58) ante el rezongo de su hijo Facundo (9) que desde atrás grita: «¡No digas eso, mamá!».

«Viste, es así. Hay problemas con la lectura y tenemos que practicar mucho, pero lo que más hace en la computadora es jugar», agrega la mujer en su casa del barrio Prado Español (Florida), al ser consultada sobre cuál es el mayor uso que se le da al laptop del Plan Ceibal.

Susana y su hijo recibieron la máquina verde a mediados de noviembre de 2007 y esa es la única computadora que hay en su hogar desde entonces.

Según una encuesta del grupo Radar, cuatro de cada 10 hogares de Florida que tienen computadora tiene también una del Plan Ceibal. Y en uno de cada seis casos, la ceibalita es el único aparato en la casa.

Además, según un sondeo realizado por los dinamizadores de Primaria a finales de 2009, cerca de un 50% de los más de 8.000 niños del departamento floridense ya había sustituido parte del uso del cuaderno por la computadora.

Los padres discrepan y sostienen que eso cambió. «Ya no es como al principio», dicen, agregando que el proceso está algo estancado.

«Los niños no tienen que llevar tanto en los cuadernos como en el XO, pero hay diferencias. Esto se dio solo al principio. Porque ya hay muchos que no la llevan por roturas u otros problemas», afirma Laura Padilla, del barrio Curuchet en la ciudad de Florida, madre de Valentina Agazzi (8).

Sus dichos concuerdan con una evaluación realizada por Primaria en 2009, que había detectado que las ceibalitas casi no eran utilizadas en clase.

De acuerdo al sondeo realizado en grupos de 3° y 6° año durante 9 días, los maestros sólo planificaron usar la XO para «alguna actividad de clase» un total de cinco veces, en el caso de 3° año, mientras que en 6° lo hicieron 6 veces.

«Del análisis se desprende un escaso uso de las XO en el desarrollo de la propuesta educativa por parte de los maestros. Los promedios no muestran diferencias que se puedan considerar significativas», dice la circular Nº 10 de ANEP firmada por los inspectores Yolanda Delgado (referente de Ceibal) y Graciela Aramburu.

Además del «bajo promedio de actividades desarrolladas para el conocimiento del manejo» de la máquina, también se constató que en 6º año «el mayor promedio de uso refiere a la búsqueda de información en Internet a partir una intervención precisa del docente».

Tras conocerse estos detalles, Primaria estableció realizar más de 17 actividades «para mejorar el uso educativo de las XO» e incluso planteó cuestionamientos para evaluar la aplicación del programa.

Sin embargo, para los padres, las acciones fueron tardías: «El año pasado la llevaba todos los días. Ahora no, y si la tiene rota hace los deberes en la casa de un amigo», contó la citada Susana Figueredo.

Roturas. Las roturas de las XO significan un problema para los padres y los hijos.

Sólo en el departamento de Florida, las autoridades estiman que «hay un 30% de máquinas inoperantes».

Empero, sólo en el Centro Rayuela local (ver nota aparte) se arreglan unas 16 máquinas por día en «alta temporada», durante las clases. Los reportes de robos son mínimos y ascienden a un promedio de 4 hurtos por año.

Las roturas, los robos, y el cuidado son «una carga más», y los padres lo definen como un problema extra. Afirman que es una tarea de responsabilidad que se sumó a la tradicional de educar a sus hijos.

«Las máquinas viven bloqueadas, sin antena y sin conexión. Es medio complicado y cuando vives en el campo todavía más», expresa María Muñiz (42) que vive en Cerro Colorado, a más de 75 kilómetros de Florida, cuyos hijos se sumaron al Plan Ceibal sobre el final del año 2007.

Para Susana también hay gastos nuevos. «Yo tuve que hacer un curso por dos meses para entender algo y ayudar a mi hijo», relata.

Para la inspectora departamental de Primaria, Cristina González, no hay tantos claroscuros, pero considera que además de «la gran cantidad de máquinas inoperantes» se observa que los alumnos «no tienen posibilidad de clasificar el material que estudian», cosa que no pasa con un cuaderno.

Sin embargo, desde la aplicación de Ceibal la repetición escolar bajó del 5,5% al 3,7% en Florida.

Quejas: Los padres de los primeros niños que tuvieron «XO» se quejan de que juegan mucho.

Madres a la escuela

El centro MEC de 25 de Agosto capacitó a 64 personas en el uso de la XO entre 2009 y 2010 y la mayoría fueron madres, que pretendían ayudar a sus hijos en la escuela. Los contenidos se dictaron en tandas de cinco talleres de dos horas de duración cada uno.