El Ministerio de Economía presentó un proyecto que incorpora una franja de 30% en el IRPF y amplía la de 25% para gravar más a los ingresos altos. Además, se eleva el mínimo del tributo para aliviar la carga a los de menores ingresos. Los cambios en el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) son «una señal importante de consolidación de la equidad del sistema», dijo a diario El País el vicepresidente de la República, Danilo Astori.

Según el proyecto se establece la rebaja de dos puntos de IVA para las compras con tarjeta de crédito y débito y la eliminación de ese tributo para las compras que realicen los beneficiarios de Tarjeta Mides y asignaciones familiares (unos 300.000 hogares) con una tarjeta de débito que tendrá cargado el monto de esas prestaciones. El texto está en Presidencia para la firma del gabinete. Y todos los cambios empezarán a regir a partir del 1° de enero.

El ministro dijo al matutino que en el proyecto se crea una nueva franja en el IRPF que gravará con 30% a las rentas del trabajo que superen las 1.380 Bases de Prestaciones y Contribuciones (BPC) anuales ($ 3.071.880), es decir 115 BPC mensuales (un salario nominal de $ 255.991 por mes). Esa tasa se aplica solo al tramo que supera los $ 255.991 por mes y no a todo el ingreso. Estos montos son con la BPC vigente, pero como esta se incrementará también a partir del 1° de enero, los mismos variarán.

El mínimo pasará de $ 15.582 a $ 17.808, en un plazo de entre dos y tres años

El vicepresidente explicó que «para salarios de ese volumen es muy difícil diferenciar (lo que es) renta del trabajo, de renta empresarial». Como el impuesto a la renta empresarial es de 25% más 7% sobre la distribución de dividendos su tasa efectiva es de 30,25%, por eso la nueva franja se «equipara» con el tributo empresarial, agregó.

También se ampliará la franja que grava con 25% a las rentas del trabajo. Esto es porque con la inclusión de la franja de 30%, la de 25% quedaba «muy corta», explicó.

Hoy la tasa de 25% se paga por el tramo que supera las 1.200 BPC anuales, es decir 100 BPC al mes ($ 222.601). En tanto los ingresos de más de 20 BPC al mes y hasta 100 BPC (entre $ 44.521 y $ 222.600) pagan por ese tramo 22%. La ampliación de la franja hará que los salarios nominales de más 20 BPC al mes ($ 44.521) y hasta 75 BPC ($ 166.950) tributen 22% por ese tramo de ingreso y los que superen las 75 BPC al mes ($ 166.951) hasta 115 BPC ($ 255.990) paguen 25% por ese tramo.

En definitiva, más personas tendrán que tributar una parte de su salario al 25%. La creación de la nueva franja de IRPF y la ampliación de la de 25%, podrían generar un aumento de la recaudación de «entre US$ 10 millones y US$ 15 millones», estimó.

 El proyecto también faculta al Poder Ejecutivo a elevar hasta 12 BPC anuales, es decir una BPC mensual, el monto mínimo no imponible del IRPF. Se faculta, porque la suba será gradual -de acuerdo a la variación del salario real cada año- mediante decreto hasta llegar a una BPC más.

 Esto significa que el mínimo pasará de $ 15.582 a $ 17.808, en un plazo de entre dos y tres años, estiman en Economía.

CAMBIOS EN EL IVA. El proyecto que presentó Lorenzo incluye la rebaja de dos puntos en la tasa básica de IVA (de 22% a 20%), que figuraba en el programa de gobierno del Frente Amplio. Esta disminución finalmente se realizará a través de las compras con tarjeta de crédito y débito u otros instrumentos similares.

Masoller dijo que se espera que esta medida sea «neutra» en términos de costo fiscal. «No esperamos perder recaudación, ya que aumentaremos la eficiencia», indicó. Es que con una mayor inclusión financiera, habrá un mayor control de las transacciones, lo que facilitará la fiscalización.

Astori informó que también se mantendrá la reducción de nueve puntos en la tasa de IVA con fines turísticos, que alcanza a los restaurantes. Otro de los cambios, es que los beneficiarios de asignaciones familiares y tarjeta Mides podrán acceder a una tarjeta de débito en la que se cargará el monto de esas prestaciones y los pagos que realicen con ellas estarán exonerados de IVA.

Se estima que el costo fiscal de esa medida será de entre US$ 33 millones y US$ 34 millones. El integrante de la Asesoría Macroeconómica del MEF, Martín Vallcorba dijo a El País que se diseñaron nuevos incentivos para que más comercios operen con tarjetas. Se espera que, ante el riesgo de perder clientes, los comerciantes que deseen incorporar los POS -el aparato por el que se pasa el plástico- para poder operar con tarjeta. Para facilitar la incorporación de POS, Vallcorba dijo que se permitirá que la importación de estos dispositivos se ampare en el régimen de promoción de inversiones -lo que abarata su compra- con la condición de que este beneficio se traslade a una baja en el costo de arrendamiento a los comercios.

De forma complementaria, se prevé crear un subsidio para pequeños comerciantes que cubra «buena parte» del costo de alquiler del POS, para que el monto que paguen sea «simbólico», dijo.

A estas medidas se suman la reducción en la retención de IVA para pequeños comercios de 5% a 2% y la reducción de los aranceles que les cobran las emisoras de tarjetas.