DSC01344También por las tierras que donara para los primeros habitantes de la Cuchilla del Pintado de donde algunos pocos -y no todos- colaboraron en la fundación de Florida, años después, al “trasladar” solamente la parroquia de la Virgen del Luján con sus imágenes y sacerdote.

El homenaje, solicitado hace más de una década por el entonces edil Carlos Pérez D’Auria (hoy encargado de Museo) se cumplió con algunas características de las que el historiador Wilson Monti, sugiriera posteriormente en el gobierno del ex intendente Juan Justo Amaro. Ese deseo, era, entre otros, el que la placa estuviese cerca de una palmera pindó, lo cual se realizó, colocando piedra y placa entre dos de estos ejemplares.

Del acto participaron el intendente Carlos Enciso, el Jefe de Policía, José Chavat, el coordinador ejecutivo, Bosch, el obispo Martín Pérez, y el director de Cultura, Álvaro Riva, entre otras autoridades.

RAZÓN DE HOMANAJE. “Antonio Díaz recibió de los Jesuitas –los Padres de la Compañía- cuando fueron expulsados en 1767, una pequeña talla de cedro paraguayo con la imagen de la Virgen del Luján. Luego, Antonio Díaz se traslado a la zona que hoy conocemos como “Villa Vieja” a tierras que recibió para afincarse de manos del gobierno de la época”, relató en su pedido Pérez D’Auria.

“Luego que los españoles erigieron cerca de sus tierras, en la Cuchilla del Pintado, un pequeños fuerte, un destacamento militar que brindaba protección a lugareños y viajeros, comenzó a levantarse en las cercanías, al amparo de los soldados, un pequeño villorrio con gente muy pobre. A muchos de ellos el indio Antonio Díaz, les cedió parte de su pequeña parcela para edificar sus humildes ranchos. Donó también a la comunidad la pequeña imagen de la Virgen del Luján, que le dejaron los jesuitas en el año 1767, para que la veneraran, construyendo con ellos un pequeño humilladero en el hueco de un tronco en un añejo árbol. Años después cedió también, el predio para que se levantara una pequeña capillita, donde hoy existe su cimentación de piedra, lugar que es recordado por una placa erigida por maestros y ex alumnos de la Escuela Varela (Dr. Wilson Monti Grané, Maestros Timoteo Núñez Muslera y Sixto López) precisamente en el centenario del departamento en 1956”.

Pérez recordó que “eran tierras de ese indio olvidado, “Antonio Díaz”, el que con cariño conservó la sagrada imagen de la “virgencita de los 33” y que Juan Antonio Lavalleja hizo llevar una replica a su campamento en las afueras de nuestra ciudad. Años después sería el Brigadier Manuel Oribe, 2do. Jefe de los 33 Orientales quien le obsequiara la corona de oro”, dijo.

“Entendemos que nuestra sociedad debe recordar a Antonio Díaz. Su generosidad hizo posible que varios de los habitantes de la Villa del Pintado, de donde “surgiría”* en 1809 nuestra Villa de la Florida, tuvieran un lugar donde afincarse y de que, gracias a él, los ejércitos patrios que nos dieran la libertad, tuvieran una virgen que los protegiera”. Tal virgen es venerada hoy como Patrona del Uruguay, y aquella capilla traslada se convirtió luego en el Santuario Nacional Virgen de los Treinta y Tres.

ORATORIA. Además del director de Cultura, Álvaro Riva, que recordó la vigencia del homenaje, el periodista floridense, Waldemar Giménez, también fue parte de la oratoria y recordó al extinto historiador Wilson Monti por sugerir la colocación de la placa alusiva en el lugar que ahora se yergue. “Llegado desde el Pintado”, Giménez también destacó la figura del padre Santiago Figueredo -este si, trasladado junto con la capilla del Luján- y su papel trascendente en la fundación de Florida, a pocas horas de cumplirse los 205 años de la capital de la Piedra Alta.

(*) El surgimiento signado al “traslado” del poblado de Pintado por completo a Florida, no es tal debido a que existe evidencia de que ambos poblados convivieron desde la fundación de la Villa de San Fernando de la Florida.