Por Alexis Trucido

Nilson ganó un concurso de cocina. Y punto. Pero
hasta nuestro más escuchado colega, Rubén Mario del Castillo, se sorprendió parado en la ruta como cuando veía llegar la caravana de los campeones de la albirroja que, de esas, tiene varias arriba.
Se sorprendió, como tantos -y como nosotros- de tanta admiración a la humildad, la sencillez, profunda honestidad, trabajador abnegado, responsable y buen padre de familia, buen policía, estudiante, emprendedor y agradecido por lo que hasta él mismo considera mucho.
He señalado en varias charlas que si hay una excepción en lo común es, porque se trata de un caso verdaderamente único o todo aquello que lo rodea está muy mal.
Lamentablemente o no, Nilson es hoy una honrosa excepción en tiempos complicados. Y hoy, en nuestro país y en nuestro departamento, si la gente admira a un «Nilson» es porque estamos ante constantes hechos que solo reflejan hipocresía, vanidad, mediocridad, poca honestidad y estamentos políticos -y de los otros- nada creíbles o bajo una duda constante.
Si Nilson, de su boca, nos dijera hoy que será recibido por el Papa Francisco, lo publicaríamos sin chequearlo. Le creeríamos sin necesidad de otra fuente. A todos los demás, les contrastaríamos la información para terminar de creerles.
Así de profunda es la realidad social hoy. Y así de grande fue el recibimiento. Tanto, que los largos y sombríos brazos de la política, acá y allá, necesitados de creyentes y de algo o alguien que tuerza el foco por un rato, no demoraron en aparecer.
Nilson despertó la necesidad de la población en creer en algo verdadero, tangible, real. Tal vez, porque hay una ciudadanía cansada de la mentira, la virtualidad y la falta de acción concreta sobre problemas que no deberían serlo.
Ojalá surjan más Nilson y sean el espejo en que todos podamos reflejarnos.
Muy buen artículo, la calidez humana y la bonhomía calaron hondo en la gente.-
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EXCELENTE ARTICULO, MAS REAL IMPOSIBLE!. NILSON LOGRO DESPERTAR EN LA POBLACION COMO DICE EN LA NOTA, «LA NECESIDAD DE CREER EN ALGO O EN ALGUIEN», Y ESO SI, ES UN VERDADERO «PROBLEMA SOCIAL» (FRASE TAN MAL USADA POR LOS QUE SE LAVAN LAS MANOS)
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