El servicio comenzó a restablecerse, pero en el medio hubo acciones comunicativas que además de confundir a la población, agotaron reservas que pudieron extender un poco más el abastecimiento.

“Si cuando se conoció la primera falla no se hubiese alarmado la reserva hubiese durado un poco más”, dijo el Ing. Pedro de Izaguirre sobre la situación.

Así los hechos: bajo las intensas lluvias del jueves, un transformador del sistema eléctrico de la planta potabilizadora se incendió y afectó la operativa.

Un mensaje no oficial, en las redes, se propagó instando a generar reservas de agua porque escasearía por la falla.

 

En ese momento del problema, la situación no era tal. Y, además, OSE esperaba reparar el problema en la noche, donde habría un uso menor de las reservas y quedaría respaldo para otro día de eventual trabajo.

Pero la desinformación provocó lo contrario. “Los registros indican que el tanque principal empezó a bajar rápidamente cuando cada floridense sacaba agua aunque no hubiese problemas en ese momento”.

Al otro día, OSE había avanzado en la resolución del problema y estimaba que no habría desabastecimiento. Pero surgió otro problema, y ahora sí, ya no había reservas.

OSE comenzó recién en ese momento a emitir comunicados sobre la situación. Pero ya era tarde. La gente agotó las reservas, OSE seguía en el problema y comenzó una afectación que se extendió por gran parte de la ciudad.

Un detalle: no fue total. Por ejemplo, varios complejos de apartamentos y cooperativas de viviendas aún ni se enteraron de la falta de agua, ya que las reservas de tanques permitieron seguir con el uso normal.

Otro detalle: los cortes se produjeron en lugares de mayor densidad de población, hecho que también llevó al rápido agotamiento.

Ahora, se espera que el servicio se restablezca “lentamente”, según explicaron las autoridades, hacia la madrugada del domingo.

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