1. También es lamentable que propietarios masculinos de medios de comunicación protagonicen escenas de pugilato dentro de la sede del medio en cuestión, de este lado del tabique y a la luz pública, contra mujeres. También es lamentable que un candidato a la presidencia protagonice escenas de pugilato dentro del propio Palacio Legislativo. Con piñatas a traición y reculadas ante cinturones negros. Eso es saber dónde hacer bandera: donde sabés que van a separar, con pompitas. Ése es el candidato que se lleva los cariños heráldicos.

2. El respaldo a Manini es monolítico en el generalato. Parece que el redactor la tiene clara. Habrá recorrido cuarteles. Habrá ido a golpear sus puertas. Y sabe que El Heraldo está acorde con el generalato y con la casi totalidad del espectro político de la oposición. Ya no es El Heraldo que combatió un día sí y otro también, mediante pensamientos liberales de Batlle y Ordóñez, a la dictadura apoyada por el generalato de entonces. Ya no es El Heraldo de la DEMOCRACIA INTEGRAL.

3. Llama la atención que El Heraldo piense que bajar el peso de los gastos del Estado, como piden los autoconvocados, sea contrario a la democratización del país. Llama la atención que El Heraldo no pida la representación proporcional en las Juntas Departamentales, ya que le duele tanto que el gobierno no profundice la democracia que tanto parece valorar. Llama la atención, verdaderamente.

4. Y se pregunta (la calle) (según EH) si la IDF pajarera va a hacer como las escuelas cuando se enfrentan a los castañazos de los padres de los niños desacatados. Parece que El Heraldo imagina que la gente anda por la calle diciendo que la IDF debería hacer jornadas de reflexión porque Fierro le reventó la ñatita a Dos Santos. Febril, la imaginación de El Heraldo rosado de la “dignidad humana”. La gente de la calle sólo se ríe de estos dos infelices, EH. No confundáis a la GENTE DE LA CALLE, con LA GENTE DE LACALLE. Y apreciad que, en las escuelas, los trompazos no son entre los docentes, adentro de las escuelas. ¿Apreciáis la diferencia, oh colegas heráldicos? Los maestros ocupan sus baratos cargos sólo por estricto concurso de oposición, que desde la época de José Pedro Varela es orgullo nacional. No son como los caros directores puestos a piachere del Señor Feudal de la IDF.

Juvenal os saluta, oh heráldicos incubadores de ideas. Saludad al generalato de parte de Juvenal. Juvenal es etéreo y no tiene nudillos para hacerse anunciar en las puertas cuarteleras del pacto de silencio y las tumbas ignotas de los torturados y violados. Ni lengua 👅 babeante para lustrar botas. Salve.