Sátira XXI-V-MMXX

¿Qué onda?

Juvenal prendió la Spica y una afamada voz de las ondas piedralteñas le dejó bien clarito que “en el grupo de proxenetas HABÍA GENTE DE TODOS LOS PELOS POLÍTICOS”. Juvenal se dijo: este afamado ha de saber lo que dice, debe haber investigado el pelo político de todos los implicados en esta empresa que se ocupa de hacer abrir de piernas, nalgas y bocas a unas pobres niñas.

Pero no.

Viste cómo es.

Resulta que ahora se sabe que sólo dos de los implicados son reconocidos actores partidarios. Uno de ellos figura como suplente de Diputado. Otro, como suplente para integrar la Junta Electoral, o algo así. Ahí están las listas impresas para el pasado octubre para no dejar lugar a dudas, ni dejar mentir.

Juvenal continúa con su Spica al oído, esperando que la voz afamada que “si no lo dice ella nada existe”, se disculpe por haber intentado desfigurar la realidad tendenciosamente. Porque la realidad es que sólo se comprobó fehacientemente la filiación partidaria de dos de los aspirantes a proxenetas de niñas.

Pero no.

Nada de disculparse.

En fin… Nada nuevo bajo el sol…

Hasta ahora, aunque el Honorable Directorio diga que no, un aspirante a proxeneta figura en la lista encabezada por el actual Ministro de Defensa; y por ahora, aunque el “petiso acomplejado” del aggiornador del partido riverista lo tenga en capilla, un suplente de Diputado está colorado de vergüenza al pie de una lista encabezada por el actual Canciller.

Casi nada lo del ojo: proxenetas de niñas salpicando listas de dos ministros multicolores.

Ahora saltó que otro de esos que el actual Canciller te mandaba a abrazar por el sólo hecho de ser empresarios… ¡también es aspirante a recibirse de degenerado!

Por supuesto, oh estimade piedralteñe, éste no es el único aspirante a recibir tus abrazos que está a punto de recibirse de degenerado. Pero resulta que éste que te cuento… ¡reciencito anduvo fotografiándose en colorado y blanco por doquier, mientras se hacía el gran generoso en esta época pandémica! ¡No se salvaron de posar con él ni la flaquísima y multicolor aspirante a Intendenta montevideana, ni el falso colono vocero del Pibe Perilla! ¡Ni el mismísimo Pibe Perilla con su consorte y su papo!

Las fotos de gente abrazándose mutuamente han pasado a ser sumamente peligrosas. Porque resulta que los estudiantes avanzados de proxenetismo de menores son amantes de fotografiarse juntito a encumbrades figures del escenario político-empresarial-sacerdotal del momento.

¡Qué olor a quemado se ha olido descendiendo de las escaleras que Larvañaga aseguró no iba a volver a subir! ¡El mismo hedor ha inundado las escalinatas que llevan a las pilas de agua bendita! ¡El mismísimo hedor que anda flotando por los monumentos del gran Batlle y Ordóñez!

Seeee… este hedor es peor que el inaguantable hedor a cangrejo rojo…

Puajjjjjjj…

¡Urgentemente debéis subir vuestros barbijos, oh piedralteñes custodiades y apajarades!

Juvenal no pierde las esperanzas de que a algún periodiste vernácule se le ocurra pedirle opinión, sobre estos escandalosos hechos del momento, a personajes que gustan de hacersse oír, ver y leer. A saber: Ex Dospatitos LANZarote; Jota Justito; Nachillo Lacoste; Brug Woman… y tantes otres…

Pero no.

Nada.

Todes apajarades.

Sátira no es, y duele.

Juvenal se enteró que murió Sergio Denis. Recordando a Sergio Denis, Juvenal recuerda a tantos cantantes que tuvieron su cuarto de hora en plena dictadura. Pero no se percataron.

Palito Ortega cantaba, en aquella época, algo así como “yo tengo fe que todo cambiará” y “esa flor que está naciendo se parece a la sonrisa de mamá”. Mientras, Videla y el Goyo bañaban de sangre inocente ambas orillas del Plata; y las aguas del estuario binacional, con cadáveres con plomadas en los pies. Por algo, mientras Zitarrosa y los Olima sufrían el destierro de los valientes, otros artistas gozaban de la paz de los “inconscientes”. Estos últimos movían multitudes, pero nunca pasó por sus voluntades generar conciencia en ellas.

Doce años de dictadura sometieron a cruel lobotomía a toda una generación. La música inglesa con letras ignotas, y los “cumbieros” y los “líricos” que (en castellano) nunca se enteraron, ni enteraron, de la lesa humanidad estatal.

En el mayo de la Marcha del Silencio, Juvenal transcribe un cuento que acaba de leer en “las redes”. Mientras Denis y Ortega cantaban a la cotidianidad romanticona, estas cosas sucedían.

Dirán que la de hoy no es una sátira.

Y no, no es.


“Por esa época yo era un abogadito recién recibido, imbuido de mi propia importancia. Lamentaba profundamente que mis ingresos todavía no me permitieran acceder al ansiado 128, que me ahorraría esas cuadras hasta la estación de Tribunales, donde estaba el subte que me dejaba sano y salvo, y algo desarreglado, en mi departamento, al borde mismo del Once.”

“Ella subió en la estación de la Facultad de Medicina. Flaca y alta, con el pelo oscuro tapándole media cara, y un montón de libros en las manos de dedos largos y huesudos. Manos de artista, diría mi abuela. Manos de cirujana, pensé yo. Se sentó a mi lado arremangándose el guardapolvo blanco que llevaba abierto y flotante, como alas, sobre los jeans que en ese entonces llamábamos vaqueros y una camisa a cuadritos muy femenina. Casi sin querer eché un vistazo a los libros que se puso en la falda. El título y el nombre del autor de uno de ellos me saltaron a la cara, y no pude evitar un respingo. La Náusea, de Sartre. Era poco sabio, por no decir totalmente estúpido, andar circulando en un transporte público con un libro prohibido. “

“Alcé la vista y me encontré con sus ojos grandes y pardos como los de un cachorro que habían sorprendido mi mirada de horror, y me la devolvían divertidos. “

“-No nos podemos quedar sólo con lo que nos dicen los comunicados, no te parece? – Cuchicheó y reconocí la cadencia musical de Córdoba en su voz.”

“Tal vez hubiese sido mejor quedarme callado, mirar para otro lado, o cambiarme de asiento. Pero esos ojos lo enganchaban a uno, y me di cuenta de que quería seguir mirándolos. “

“-¿No es peligroso? Pregunté y ella me sonrió con una boca ancha y generosa, en un relámpago de dientes blancos. “

“-¿Sartre? Hay cosas mucho más peligrosas y menos bellas, sentenció. Y a continuación disparó su nombre, como una declaración: Victoria.”

“-Aníbal, me la arreglé para responder sin tartamudear.”

“-Ah, como el cartaginés, sonrió.”

“-Como Troilo. Mi viejo era fanático. Ella se rió con un tintinear de cucharitas de plata.”

“Se bajó como había subido, un remolino de pelo suelto y piernas largas, apoderándose de la plataforma como una conquistadora. “

“Dos días después, volvió a subir en la misma estación. Me identificó de inmediato, y abriéndose paso entre la gente fue a pararse a mi lado.”

“-¿Cómo te va, cartaginés? Saludó y yo sonreí feliz ante ese chiste que sentí privado. Una tapa colorida asomaba insolente entre los apuntes. Elsa Bonerman: Un elefante ocupa mucho espacio. “

“Esta vez me animé a hacerle la pregunta con los ojos.”

“-Para los pibes de la villa, explicó. Doy una mano en un comedor comunitario. Ya sabés: higiene, alfabetización, esas cosas. Asentí, imaginándomela leyendo con esa sonrisa franca y abierta y la voz cantarina. “

“Desde entonces nos veíamos tres o cuatro veces por semana en ese tubo rugiente y veloz que terminó transformándose en mi universo paralelo. Un lugar mágico que me desesperaba por alcanzar, caminando de prisa hasta la boca del subte, bajando las escaleras de dos en dos, hasta zambullirme en ese útero mecánico que me llevaría hasta ella.”

“Hablábamos y reíamos. A veces había hasta conatos de pelea por lo que ella llamaba mi “burguesa miopía” y yo su “exaltada hipersensibilidad.”

“Terminaba noviembre cuando le dije que deberíamos tomar algo, animarnos a salir del útero, a la vida real.”

“Sonrió apartándose el pelo de la cara en un gesto al que yo ya había aprendido a identificar como previo a una de sus lapidarias declaraciones.”

“- Esto debería ser la vida real, cartaginés. Ojalá lo fuera, no me gusta nada lo que hay ahí afuera. “

“Insistí en esa esgrima verbal que tanto disfrutábamos hasta arrancarle un casi sí.”

“-Me voy a Córdoba unos días, pero en unas semanas vuelvo. Entonces capaz que exploramos ese afuera que vos querés. Me sonrió antes de plantarme un beso en la boca y bajarse corriendo.”

“La vi alejarse, hacerse chiquita en el andén, muerta de risa ante mi desesperado asombro por no haber bajado a tiempo para seguirla.”

“Pelo suelto y piernas largas a medida que el subte se alejaba aprisionándome lejos de ella.”

“Pasaron los quince días prometidos y treinta más. Terminó diciembre. Aún durante la feria me iba hasta Tribunales y tomaba el subte de vuelta, la cara pegada a la puerta, buscándola. Esperando el reencuentro que no llegaba y dándome cuenta que sólo sabía su nombre sin apellido, dirección ni teléfono.”

“Pasaron meses, después años. Empecé a no pensarla dos horas al día, luego un par de días al mes, y así hasta llegar a ese estadío de sonrisa melancólica, muy de vez en cuando. “

“En febrero de 2005, atravesando la Plaza de Mayo, me crucé con la marcha de las abuelas.”

“No presté mucha atención, pensando en el regalo que le iba a comprar a mi nieta al salir de mi despacho, inmerso en mi vida, tan lejos de su lucha porque yo nunca había tenido problemas.”

“Pasaba de largo, indiferente, inmune, hasta que los ojos de cachorro y el largo pelo lacio me golpearon desde la imagen congelada de una fotografía en blanco y negro: Victoria Armendáriz, 22 años, secuestrada por un grupo armado paramilitar el 26 de noviembre de 1979 en las escaleras del subte, estación de la Facultad de Medicina.”

“De golpe dejé de ser indiferente, dejé de ser inmune y me quedé mirando la foto hasta que me picaron los ojos.”

“Después crucé la plaza corriendo, olvidándome del auto en el estacionamiento pago, y de mis 52 años. Corrí hasta la boca de la Catedral y me sumergí en el vagón, casi sin ver.”

“Lloré todo el recorrido, como un chico. Como un hombre. Lloré porque ella siempre había tenido razón y hay cosas mucho más peligrosas y menos bellas que Sartre. Y porque ahora yo también deseaba que el mundo real fuese ése, nuestro útero mecánico ahora vacío, que ya no me llevaría a su encuentro.”

Juvenal no ha podido averiguar quién es “el cartaginés Aníbal”. Pero dicen que la autora del texto es Cecilia Solá, una docente y activista por los derechos humanos, de Argentina. Tiene perfil en Facebook, por si a algún altardelapatrialteñe le interesa.


Juvenal dedica la transcripción de este pingajo de vida ajena, a quienes continúan empecinades en los INMUNES “algo habrán hecho”, y “eso ya es cosa del pasado”, y a quienes votan a quienes quieren absolver a “esos pobres viejos” que estas vidas cercenaron impúdicamente. También a quienes no son inmunes a estos eternos dolores sin consuelos ni tumbas. A quienes el 20 de este mes no podrán marchar en silencio, pero ahí estarán. Y Juvenal con elles. VERDAD Y JUSTICIA.

Siempre.

Salud.

Sátira petisa y acomplejada…

XV-V-MMXX

El hijo del viejo Sanguinetti, el que estuvo varios años de vacaciones en EEUU, hasta que en Uruguay un cangrejo rojo zafara de una red, se enojó con Talvi. Talvi, el que te mandaba a abrazar a cada empresario que se te cruzara.

Sanguinettito fue y le dijo “petiso acomplejado” al dueño del Partido de Rivera.

Podría haberle dicho LEÑADOR DE BONSAI, pero no. O ESQUIMAL DE FREEZER, pero no. O INSPECTOR DE ZÓCALOS, pero no. O PILOTO DE DRON, pero no. O ACUAMÁN DE WATER, pero no. O TARZÁN DE MACETA, pero no. O PATOVICA DE PELOTERO, pero no. O MULETA DE COCODRILO, pero no. O VOLANTE DE FUTBOLITO, pero no. O DOMADOR DE HORMIGAS, pero no.

Cangrejito Colorado fue y lo rotuló al salvador de cruceristas extranjeros con plata extranjera, de PETISO ACOMPLEJADO. ¡Le dijo PETISO ACOMPLEJADO al héroe que hubo quebrado las LANZas más heroicas en pos de aggiornar al partido de Rivera. ¡Rivera, el caníbal de charrúas y traidor de Artigas! ¡Rivera! ¡La calle que va a los cipreses! ¡Rivera! ¡La única intendencia colorada!

¿Juan Justito qué opinará? Dicen que Juan Justito anda colaborando con Brug Woman, en pos del bienestar del pueblo. Será no más…

El petiso acomplejado se dio el gusto de bapulear al ex Ministro de Cultura de Pacheco Areco. En las urnas de las elecciones internas. Y después se dio el gusto de sacarse de arriba la horrible mochila llena de cangrejos rojos, del nene de Julio María, que querían meterle en la órbita de cancillería.

Los hijos de los dirigentes políticos suelen heredar importantes cargos públicos. A veces, tienen que pasar por elecciones, otras veces no. Por ejemplo, si sos el nene de un importante dirigente dueño de muchos votos cultivados y cosechados en los campos de los ingresos a dedo, podés ser desde Secretario de la Intendencia… hasta miembro del Directorio de ANCAP. O de OSE. O de UTE. No importa si no tenés estudios habilitantes. Claro, puede ser que alguien se ponga celoso y se canse de nunca ligar nada mientras vos te quedás con todo el jugo del bife… y TAL VIZ se te cruce de vereda, a seguir quebrando LANZas por allí.

Bichos colorados siempre hubo entre los pastizales verdes con flores blancas y celestes. Las que están escaseando cada vez más, son las flores violetas con amarillo… desaparecieron con los Consejos de Salarios…

¡Ay, dioses, si el gran Pepe Batlle se despertara! ¡Su partido queriendo privatizar cuanto ente autónomo se le cruza por delante a sus patrones multicoloridos!