Las afirmaciones de Riva contrastadas con lo que las imágenes y la memoria no permiten negar. Y un deseo: larga vida a El Heraldo
por EMILIO MARTÍNEZ MURACCIOLE
Sería un despropósito periodístico asistir callado a una falacia cuando se es consciente de ella y de sus posibles consecuencias. Es para un periodista una falta ética, incluso, difundirla, sin cumplir con el deber de demostrar (si hay maneras para comprobarlo) que la misma es fácilmente refutable.
Es un deber ético básico en el oficio, cuando se sabe que quien la inventa y difunde está mintiendo, ya sea consciente o inconscientemente, intencionalmente o por razones patológicas. Reproducir la falsedad sabiendo que es tal sin refutarla o cuestionarla con las debidas pruebas, es en definitiva venderle ‘carne podrida’ al público. Es dejar que éste tome por cierto algo a raíz de lo cual definirá una posición y, eventualmente, tomará decisiones.
No se trata de «tomar parte», sino simplemente hacer bien el trabajo. La actitud de no ir mucho más allá de una notita a cada una de las partes amparado en el «todas las campanas», reproduciendo -en ese ejercicio- de manera absolutamente consciente una mentira, es sumarse al escuadrón de periodistas temerosos.
Lo que viene, pues, no es más que la comparación de la filmación de un hecho, con la versión que da, convencido, uno de los protagonistas. Lejos está de intentar ser la justificación de la ocupación, que es otro debate, y que en tal sentido merece ser abordado en un espacio aparte, con otros elementos.
Estuve allí. El viernes a la tarde llegué hasta el diario El Heraldo a cubrir la ocupación que definieron iniciar los trabajadores del medio. El diario tenía sus puertas cerradas «por razones de fuerza mayor». Desde el mediodía corría el rumor de la llegada de una inspección del MTSS. A la mañana dos trabajadores de los que denunciaban persecución sindical después de la formación de la filial del SAG, habían sido pasados al seguro de paro con el argumento de una «situación crítica» de la empresa El Heraldo S.A..
Había seis personas afuera, y dos adentro. Otros habían avisado que llegarían más tarde a sumarse a la medida. Las personas que estaban afuera en ese momento eran: Nicolás Segredo, Pablo Soca, Antonia Alayón, Laura Gil, Viazul Soca (todos ellos trabajadores de El Heraldo) y Yanina Fleitas (dirigente de Ademu Florida que, como se estila en estos casos, fue a prestar apoyo sindical ante la medida decidida). Viazul se retiró poco más tarde, pues –notoriamente- andaba en ‘vueltas familiares’. Estaban esperando al escribano (nota aparte: hubo una suerte de ‘complot notarial’, donde ninguno quería quemar una pestaña. Se trataba simplemente de un acta de comprobación).
Había otros dos funcionarias adentro del edificio cumpliendo con su labor (pese a que las puertas del diario se habían cerrado. De esas dos funcionarias, una es sindicalista (incluso en la semana se había comunicado -indirectamente- con nosotros para hacernos llegar un comunicado en el que respondían a acusaciones de Riva).
El director del diario El Heraldo, Alvaro Riva, ha afirmado una y otra vez que un “piquete” estaba cerrando el paso de quienes estaban adentro. Que ambas funcionarias se encontraban «privadas de libertad», y que él iba a liberarlas. Sin embargo, me consta –porque fue una de las primeras consultas que hice al llegar al lugar- no había disposición de quienes estaban afuera de que no se les dejara salir; no se había hecho mención a eso. Incluso a una la vi salir, y la otra, supe después, por propia decisión salió no por la puerta del diario sino por la de Servicolor, empresa con la que El Heraldo comparte taller (pese a que fue colocado un tabique de madera que, para la ocasión, fue movido y luego devuelto al lugar).
También ha afirmado que a ese piquete lo integraban, entre otros, Carlos Rodríguez Gálvez (diputado del FA), Gabriela Rodríguez (edila del FA) e Ilda Sironi (dirigente frenteamplista).
Cuando llegué al lugar, NINGUNO de los nombrados por Riva estaba allí.
Gabriela Rodríguez: no estuvo en Florida capital el día viernes, sino en Sarandí Grande. Sin embargo, Riva la vio. Y no sólo la vio en el ‘piquete’, sino también adentro del diario.
Carlos Rodríguez Gálvez: iba pasando en su camioneta en el momento preciso que Riva se arrojó de espaldas sobre la puerta principal del diario. El diputado frenó su vehículo, se bajó, y preguntó “¿qué pasó?” (lo que se escucha de su inconfundible voz sobre el minuto 1.50 del video que se comparte más abajo). Sin embargo, Riva lo vio en el “piquete” que «no permitía» el ingreso y salida de trabajadores, y que lo motivó a él a ir hasta el diario. Si bien Rodríguez estuvo un rato en el lugar (como otros ‘curiosos’ -“la familia Miranda”, dijera una enfermera amiga acerca de los que van a presenciar escenas de heridos tras accidentes de tránsito-), poco más tarde se retiró.
Ilda Sironi: llegó bastante después de la rotura del vidrio, el griterío y demás, cuando esa escena ya había alterado a toda la cuadra. Sironi arribó desde la zona de la sede del FA, que está a poco más de media cuadra del diario. Coincido sí con Riva que NADA tenía que estar haciendo allí ella (¿en calidad de qué iba? ¿de facilitadora de pretextos de los que, después, pretende aferrarse Riva?). También es cierto que se acercó y ninguno de los trabajadores de El Heraldo le dio mucha entrada (no recuerdo si alguno llegó a conversar con ella), retirándose poco más tarde. Sin embargo, Riva la vio en el “piquete” que «impedía» la entrada y salida de los que estaban adentro antes que él llegara con el objetivo de «liberarlos».
En una nota con TVD Canal 23 (cuyo fragmento de especial interés aquí se comparte), Riva narra los hechos que él ‘vivió’: “Antonia Alayón me impide el paso sosteniéndome la puerta…”.
Eso lo ví. Cuando él fue a entrar, Antonia Alayón se aferró a la manilla de la puerta (no alcancé a ver con claridad, pero supuestamente es allí que él la toma de los brazos). Sí noté que él se tiró de espaldas contra el vidrio, lo que hizo que -con el impulso- la puerta se abriera y Alayón, que estaba aferrada a la manilla, fuese levemente impulsada hacia adelante, como se nota en el video.
Riva prosigue en su narración: “….y entre Nicolás Segredo y otros actores terminaron empujándome..”.
Sobre esta afirmación, evito comentarios y ‘a las pruebas me remito’.
En el siguiente vídeo, tras las palabras de Riva (tomadas de TVD Canal 23) se muestra la imagen registrada por Alexis Trucido (FloridAdiariO) en la que se puede ver quiénes estaban en lo que el director de El Heraldo calificó de “piquete”.
– Alayón tiene prenda beige y es quien se aferra de la manilla de la puerta.
– Segredo (acusado por Riva de empujarlo junto a “otros actores”) es especialmente señalado (hombre alto, de remera negra), para que se pueda hacer un seguimiento a su acción y compararla con la que “vivió” Riva.
Los “otros actores”:
– Soca aparece de espaldas, de campera negra y muslera, prácticamente en la vereda.
– Gil se individualiza por la vestimenta blanca, hablando por teléfono.
– Fleitas, de pelo crespo, se ve de calzas negras y vestido con manchas blancas. (Apunte: Fleitas, que es la única entre los presentes que no trata a diario a Riva, actúa -como se verá- de modo bastante diferente al resto frente a la escena de violencia protagonizada por el director del diario-).
IMPORTANTE: Se recomienda ver el vídeo directamente en youtube
QUIZÁS RIVA NO ESTÉ MINTIENDO. Es de suponer que la mentira implica la creación consciente de un escenario, con la intención de trastocar los hechos. Dentro de esa lectura, que una narración sea falsa, puede no significar que sea «mentira».
No sé si Riva miente, porque no sé si él decidió crear un escenario a través de la narración, o si efectivamente él lo vivió así, independientemente de que los hechos y elementos descritos sean en realidad absolutamente diferentes a los que se pueden comprobar.
Tal vez Riva haya visto a Gabriela Rodríguez (que estaba a más de cuarenta kilómetros), a Carlos Rodríguez Gálvez y a Ilda Sironi (que aún no había llegado) formando parte del «piquete» que se encontró al llegar a su diario. Pero saber si esto es así o no, y sus razones, ya no está dentro de la posibilidad directa del trabajo periodístico. En todo caso, era la realidad más cómoda que le cabía haber vivido de acuerdo a la imagen que pretende dar y la posición en la que él quiere ubicarse.
«El hombre (…) no conoce ni un sol ni una tierra, y sí únicamente un ojo que ve el sol y una mano que siente el contacto con la tierra», escribió Arthur Schopenhauer. Es que si hay una (imposible) «realidad» en singular, ésta es -en todo caso- un acuerdo entre las representaciones de cada uno. El problema está cuando, por algún motivo, la representación de un sujeto se aleja tanto del acuerdo, que lo termina haciendo vivir una realidad paralela que no advierte como tal. Incluso puede llevarlo a desarrollar actos que lo arriesgan a él mismo.
UN DESEO: LARGA VIDA. Es indisociable la historia del diario El Heraldo a la historia vernácula. Quien pretenda escribir tres párrafos sobre el siglo XX en Florida, deberá acudir inexorablemente al diario. Su surgimiento; cómo colaboró con sus luces iniciales a sacudir al menos en algo a una comunidad conservadora, iconódula y dogmática; cómo se paró frente a los diferentes episodios que hicieron mella en el siglo, hacen a una rica historia, innegable incluso en el disenso. Reducir a su actual circunstancia la historia del medio, sería injusto. Es preferible no entrar aquí en valoraciones acerca de la decisión de de Riva de atar, por dinero y una pequeña parcela de poder, a su diario (e incluso a él mismo) a cometidos políticos partidarios. Puede ser triste, en todo caso, que no lo reconozca, o que él mismo se haya convencido que no es así; pero ya sería otro asunto.
Es, como bien gritó el viernes, su empresa, y puede hacer con ella lo que quiera (siempre y cuando cumpla con la ley, claro está, respetando los derechos que hacen a la “democracia integral” que desde un principio el diario postuló como objetivo). Más allá de que todo pueda llevar a la pauperización del prestigio, a acelerar la pérdida de influencia y credibilidad, y a la consecuente caída comercial, las decisiones que tome y las posiciones que adopte, están dentro de su entera libertad (la que ha fortalecido en su empresa al terminar -con el paso de los años- cualquier cooparticipación familiar en el medio, tanto periodística como empresarialmente).
Las empresas, como las personas, pueden atravesar escenarios circunstanciales, y retomar –más tarde- viejas sendas. Esos caminos hacían –estoy seguro- a los sueños de Alvaro Riva en su juventud. Ojalá un día supere estas circunstancias y lo retome. Si fue su objetivo, puede volver a serlo. Ojalá el diario El Heraldo exista por muchísimos años más, conviva con otras voces y recupere parte de lo que fue. Si fue hace muchos años el sueño y la meta de un Alvaro Riva en otro escenario, perfectamente podrá serlo en futuras circunstancias.
A casi noventa años, la democracia integral no ha dejado de ser un horizonte hacia el cual caminar.

cuando era pequeño, mis papas me decían que nunca confiara en una piñata extraña.
porque muchos dulces juntos……mmmmmmmmm!!!!!mmmmmmm!!!!!!!
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aaaaahhhhh!! me olvide….
en la opi debe estar pasando lo mismo….
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que hacemos con este loco?
.hay que destituirlo ya!
..nooooooo tan locos….
…se nos va a tirar en contra…
…échalo!! desde un principio te dijimos que era un problema.
…ya se! ya se! pero nunca pensé que esto pasara…
…loco nos esta complicando la vida, y justo ahora.
..si en el peor momento.
…nos va a cagar la campaña!!!!
…que hacemooooooooos estamos en el horno!!!!
….Y EL MAMERTO ESE NOS VENIA DICIENDO….LA RE P…M….
……………………………………………………………………
……………………………………………………………………..
ARRODILLARSE ES BUENO DE VEZ EN CUANDO……..
PERO SI NADIE SE ENTERA NO?
pero con este teatro la arrodillada ve a ser en publico y con banda sonora!
OMEEQUIVOCO!!
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mamerto desconoce quién es Ricardo C. Santiago, que tuitea que viene para Florida a socorrer a ARrivaelRey. Pero ya se pinta solito: «HABEMOS QUIENES QUEREMOS TRABAJAR». Otro analfa como el culto ARrivaelRey, que en SU blog DC supo difundir a nivel mundial la imperativa «HAS CLIC AQUÍ».
Diólocríayeyosejuntannnnnnnnn…
¡Habemos sólo se conjuga como verbo auxiliar, burrrrrrrrrrrrrrrrrrrrroooooooooooooooooooo!
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Chamarrita de una bailanta
(Washington Benavides – Carlos Benavides)
* (Adaptaciones mamertas)
Dedicado a los obreros de El Heraldo de hoy y ayer.
A vos, Julio, que moriste en la pensión.
«De una bailanta con acordeón
até la luna con el sol;
dejé un momento de ser peón,
H*ombre (y/o Mujer*) volví y en eso estoy.»
«Y por una sola fiesta (*un solo reclamo)
me dudé con el patrón,
que me dijo: Parrandero,
no me pisa en el galpón.»
(*no me pisa en el pasquín)
«Y me habló de obligaciones,
del trabajo y la Nación,
a mí, que sembré en sus campos (*en sus tintas)
mi pobreza y mi sudor.»
«Lo miré medio sonriendo
y monté en mi redomón; (*redomona)
(*la moto de la administrativa devenida en cadete)
aramos, dijo el mosquito,
al buey que rompe el terrón.»
«Mucho hablar de obligaciones,
nada de farras, peón;
usted, que vive a cacundas
de los pobres como yo.»
* Alfredo Zitarrosa dice “por una noche no fui peón”.
(1974)
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Evidentemente, la CULTURA MUSICAL URUGUAYA es de izquierda. ¡Grande Zita!
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Olvidado Julio.
Pobre Julio.
Echado Julio.
Sin chistar Julio.
Sin bailanta Julio.
Julio y Alberto: hermanos de sangre y tinta.
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Nunca agremiados Julio y Vinagrilla.
Hasta reventar Julio y su hermano.
Julio el obrero «ejemplar».
Julio muerto en la pensión.
Julio sin aviso fúnebre.
Julio carne de tinta y plomo.
Julio tísico.
Julio recuerdo.
Julio descansa huesos.
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Partido Rozado:
Yamandú Castro en Canelones.
Mazzulo en Flores.
Riva en Florida.
¡Ay mamita! ¡Los cabezudos!
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haber si algún memorioso me ayuda?
antes rubito gol leia el portal floridadiario,
pero desde hace un tiempo ni jota!!.
se ve que el contenido no es muy bueno para
los gustos del rubi……
OMEEQUIVOCO?
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¿Rubito 55?
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YES!!!
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Está lavando lo que se dejó ensuciar al vil precio.
¡Pero la mancha es de mañera!
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Yo le dije que le pusiera 22 cucharaditas de Jane con 33 cucharaditas de deterGENTE. Pero ni así.
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¡Para naaaadaaaa! rosadito: nos une una entrañable amistad. ¡Nos agradecemos mutuamente desasnamientos mutuos! ¿Nuesverdá, Marmura? Un abrazo.
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hayyyyyy emilio!!!!! hayyyyy memerto!!!!!!
no se van a pelear por «CULTURA» rae…………….
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¡Para naaaadaaaa! rosadito: nos une una entrañable amistad. ¡Nos agradecemos mutuamente desasnamientos mutuos! ¿Nuesverdá, Marmura? Un abrazo.
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uuuuuuuuuuuuuyyyyyyyyyyyy!!!!!
Emilio? te falto la va…….se……li……na….
así duele!!…
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y la ultima.
pa el que no crea que es el «REY».
miren estoooooooooooooo!!!!!!.
http://semanarioalternativas.wordpress.com/
larga vida al rey!!!!!
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Ha logrado ser coronado ARrivaelRey.
El que busca encuentra.
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mamerto está oyendo al grandote buenaso de Nicolás Segredo. Por TVF.
Nicolás:
Un Hombre joven. Bueno. Transparente. Humilde. Sensible. Con su trabajo como único capital. La otra cara de la moneda.
Dijo el Nico:
«ESTÁ BUENÍSIMO ESTO DE CONOCER MIS DERECHOS»
(«Por una noche no fui peón, hombre volví y en eso estoy.»)
Un gran abrazo para él.
mamerto lagrimeó al oirlo sollozar.
¡Otro gran abrazo!
Otro para sus compañeros.
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se armo el pelotón de incoherentes….
encabezada por rivas y colombo.
predican una cosa y hacen otra.
«como te digo una cosa te digo la otra»
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por eso esta gente llega hasta donde llega,
porque son apoyados incondicionalmente por gente con poquito sentido común…….asi cualquiera!!!!..
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PARA QUE EL AMIGO COLOMBO PUEDA DEBATIR.
LOS EMPLEADOS DEL HERALDO TIENEN QUE SER ESCLAVOS.
QUE HOMBRE MAS VISIONARIO QUE ES COLOMBO NO?
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Impecable tu resumen, verdoso. Clapclap.
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sr: «mamerto». Es cierto que no está en la RAE, pero es un término ‘bastante’ usado.
La señora Wikipedia puede ayudar en este caso (no siempre lo hace bien ella, pero… bienvenido en esta oportunidad)
http://es.wikipedia.org/wiki/Iconodulia
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De: Sr. «mamerto»
A: Sr. «marmura»
Interesantísimo.
Gracias.
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Los insultos de Riva y Lamaita han sido sistemáticos desde MUCHO antes que fuese integrado el gremio de obreros y empleados del Heraldo. Tanto, que el lema del pasquín parecía un copete sarcástico de las supuestas “plumas elegantes”. Un epílogo la-men-ta-ble para un diario histórico en Florida y en Uruguay. Evidentemente, el Contador Riva debió dejar un colegiado al frente de la empresa que fue legítimo orgullo de su familia. Claro… un colegiado no funciona con un ególatra violento en su seno. En fin… con asombro leemos la adhesión de Colombo a este pasquín. Aunque ya Asamblea Popular nos ha acostumbrado a su condescendencia con blancos y colorados. Lástimaaaaa…
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Ché Emilio:
«iconódula». ¡Me mataste!
Consulté a la RAE:
«La palabra iconódula no está registrada en el Diccionario. Las que se muestran a continuación tienen formas con una escritura cercana…»
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Felicitaciones al autor del artículo.
Al fin un periodista floridense reconoce que existe «un escuadrón de periodistas temerosos». Aunque mamerto opina que no son «temerosos». Opina que son CO-BAR-DES. Acomodaticios. Pancistas. Trepadores. Vendidos. Hasta algunos hijos suyos han sido arrojados a ese torbellino de indignidad. Quien falta el respeto a la dignidad de un hijo, ya no tiene nada por vender. Aunque el hijo ya sea mayor y profesional. Por un puñado de dólares. Por un puñado de dinero y poder, «Nuestro Diario» devino en «Su pasquín». De acuerdo.
En la caída definitiva (?) parece no mentir. Tal cual. Ojalá quien le aceptó éxito sucio compartido, le ofrezca también ayuda y compasión. Amistad. Aprecio. Humanidad.
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