Una mujer, su hijo pequeño y su pareja, vivieron este fin de semana el drama de una inundación repentina la cual, estaban seguros, no volvería a ocurrir.

Verónica F. vive al final de varias casas, en la calle Delmira Agustini, en el barrio Burastero. Por detrás, a los fondos, pasa una cañada que, en días de lluvias copiosas, se inunda.

Para esa cañada, Verónica y otros vecinos, habían realizado un reclamo al director de Obras, Guillermo López, el ingeniero responsable del área en la comuna, quien respondió con la colocación de caños.

Durante el fin de semana uno de los caños de movió de lugar y, además, Verónica sostiene que la causa, también fue el desvío del arroyo Pintado, que a su vez represó la cañada, e hizo retornar la importante cantidad de agua que terminó entrando su casa.

Lo que siguió fue un desastre para la familia: el agua lo inundó todo, provocó cortes en la electricidad, mojó todos los bienes y las ropas de la familia, principalmente el calzado del niño que este lunes no pudo ir a la escuela.

“Todo de una entró el agua. Fue como si hubiesen abierto una compuerta. No pude salvar nada. Estamos con lo puesto”, contó este lunes a FloridAdiariO.

Otra familia, la de su hermano, junto a su casa, sufrieron el mismo drama.

“Acá se cayó un niño y hace años que se peleaba por los caños. Me dieron el número de Guillermo López, me llamó y me dijo que los caños estaban, que me quedara tranquila”, recordó.

Luego, en uno de los videos, se preguntó: “¿Para esto pusieron los caños?”.

Además, tratando de encontrar una explicación, Verónica concurrió en el momento hasta la construcción del nuevo puente sobre el arroyo Pintado.

“Salí y vi que habían cortado donde esto desemboca. Y el agua allí no tenía escape. Es la explicación que tengo porque fue así como vino el agua muy rápido”, relató.

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