Así lo calificó Luis Clavijo, el Secretario General del SUPU en Florida,

quien asegura que no bajarán los brazos, en uno de los emprendimientos que impulsan junto a otras instituciones.

En las últimas horas la Policía reportó al menos tres robos a centros que atienden a la primera infancia en Florida.

“Dos centros de CAIF y una oficina de Aldeas Infantiles, de donde sustrajeron varios objetos:  por un lado de una oficina de Aldeas Infantiles y un centro CAIF que se encuentran adyacentes entre sí  sobre calle Grauert y que al retomarse las actividades el día de ayer se percatan sus funcionarios de que personas extrañas habrían ingresado sustrayendo varios objetos entre los cuales se destacan un calefón, una computadora, una impresora, un microondas, dos garrafas, dos radios, un celular y una jarra eléctrica”, describieron los agentes.

Por otra parte, un hecho de similares características fue denunciado al percatarse en el día de ayer personal del Centro CEVIUR de la ruptura de un vidrio de la puerta de ingreso a dicho centro, gran desorden en su interior y la falta de un televisor, una computadora, dos impresoras, dos garrafas y un celular.

En el Caif Ceviur, el robo implicó que 40 niños quedarán sin clases en la mañana. En el caso del ex centro de Aldeas, ahora “Rinconcito SUPU”, el robo supone un nuevo esfuerzo para reponer 23.000 pesos en electrodomésticos.

“Por más que venga el ministro a decirnos que las cosas están bien, todos los floridenses sabemos que no están bien. Eso lo que embroma un poco más. Andan corriendo atrás del ministro, aplaudiendo y se nos cae Florida a pedazos”, lamentó Luis Clavijo.

Clavijo, explicó que más allá del valor material, indigna la acción contra este tipo de centros. “Lamentablemente, el pichaje no tiene códigos”, dijo.

El secretario dijo que se viene realizando un gran esfuerzo para el desarrollo de un centro que, junto a Inau, el Mides y el Sistema de Cuidados, atenderá 60 niños, hijos de policías, de entre 0 y 3 años, con una gran necesidad.

“Iniciamos con un ofrecimiento de gente que se quedaba sin trabajo. Lo tomamos como una experiencia también, y por la necesidad de que muchos policías, matrimonios, no tienen con quien dejar a sus hijos”.

“Más allá de lo que pasó, no vamos a bajar los brazos”, concluyó.

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