Por Juvenal, el sutil.

Salve, lectores de la columna esporádica y etérea de Juvenal.Salve, ciudadanos del Altar de la Patria que gozáis de la protección del Batallón del héroe Ferro, que sigue cobrando su retiro portentoso. Salve, vosotros que le pagáis tremendo retiro a quien supo dirigir espantosos atentados a los Derechos Humanos. ¡Vosotros sí que sabéis perdonar! Iréis directo a convivir con Júpiter, en el Olimpo… Os lo predice Juvenal.

Poned, oh habitantes de esta polis, vuestra atención en las tres fotografías que hoy os aporta Juvenal, el sutil.

¿Reconocéis el lugar?

Habéis acertado. La hermosa, espaciosa y pulcra nueva sala de espera de CO.ME.F.

Al fin… era tiempo…

La planta de la sala de marras tiene forma de letra te. De te mayúscula. Así: T.

Cuando se accede a ella, el mostrador ocupa el primer brazo de los tres que tiene la aludida T.

Luego, vienen los brazos previstos para que los socios esperen ser atendidos.

¿Observáis algo interesante, comparando los dos espacios destinados a esperar ansiosamente que el doctor abra la puerta de su consultorio para por fin atenderos?

En uno de esos ambientes, las sillas están todas ocupadas.

En el otro, están casi todas vacías.

Es evidente. ¿No? Rompe los ojos.

En el primero, hay varias personas de pie. Paradas porque no tienen dónde tomar asiento. Es lógico, en ese sector hay SIETE consultorios y la enfermería. Pero ahí hay menos sillas que en el otro ambiente, donde las sillas son más numerosas, y hay SÓLO UN consultorio. Además, el sector del consultorio único, el 11, permite que existan tres filas de sillas, que podrían ser cuatro. Por el simple hecho de que es más ancho que el sector de siete consultorios.

La gente, como es lógico, se arrecuesta, harta, a las pulcras paredes del sector de siete consultorios. Futuro negro para esas paredes. Ver foto que no deja mentir a Juvenal.

Nadie puede sentarse en el sector de sillas abundantes, si su médico atiende en el sector de siete consultorios. Por una simple razón: no puede estar atento a que llegue su turno correspondiente, porque no ve la puerta que debe controlar.

Increíble, se multiplicó como por cinco él área para esperar, pero sigue habiendo hacinamiento propicio para contagios varios.

¿Esto no es síntoma de embotamiento intelectual?

¿Los médicos no se percataron de estos “detalles”?

¿O contrataron a arquitectos tan embotados como ellos?

Las motos sin matrícula se ríen a carcajadas de la era Cocorita. Y la desigual distribución de pacientes en espera se ríe a mandíbula batiente de la directiva de COMEF, y de su CRA.

Observad la tercera foto. Debajo de la linda claraboya no hay dónde sentarse, pero de allí se domina visualmente cada una de las ocho puertas de los consultorios flamantes.

Naaaa…

Increíble…

¿Y los cracks de la CRA? ¿Tan distraídos como los curules del FA?

Más vale reír que llorar…

Quizás van a poner monitores que detallen la marcha de los números en cada consultorio, visibles en cada uno de los sectores. Quizás. No perdamos las esperanzas.

Por ahí, se les cae una idea.

¡Ah! Si llega un paciente en camilla a enfermería, debe acceder desde la sala de espera. Se siente observado como si estuviese en un teatro con la platea repleta.

Esperemos que todo esto mejore al completarse la obra. Esperemos.

Juvenal salió voluteando de esa tan estética como poco funcional sala de espera.

Salió voluteando y felicitándose por no tener piernas cansadas y ojos mirando sillas vacías. Recordar que Juvenal es un espíritu espirituoso, y tortuoso.

De ahí, el voluto Juvenal se fue derecho a meterse a tiempo, por el tubo del aire acondicionado, en el estudio de un canal local, donde el director del programa en ese momento al aire, se rasgaba las vestiduras entre estertores de YOSÉQUIÉNSOSJUVENALYTEVOYAQUEMARRRR… Ahí, Juvenal paró su OREJA etérea.

¡Qué muchachito nerviudo, ha sido siempre este self made man!

¡Y todavía twiteó que el padre de Juvenal es curul floridense!

¡Y Tatonacho le siguió el hilo! Desde que volvió de España porque Enciso lo necesitaba para alcanzar sus más altas metas, está in-tra-ta-ble, el alcalde de Barcelona y Piriápolis. Ya ha pasado por las guascas a los dos diputados por Florida. ¡Ah, macho! Otro self made man.

Juajuajaua… Pobre… Da lástima lastimera el afamado rompecabecero. Se ve que tuvo una semana difícil… Las encuestas lo mortifican.

Ponete pañales, colega, estás pichiando fuera de la escupidera… Juvenal no es quien vos te imaginás. Juvenal es tremendo voluto. Volutea.

¡Que los gélidos días de mayo os lleven al solsticio invernal austral, con goce de buena salud, oh ciudadanos altardelapatrialteños custodiados por el Batallón de Ferro!

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