Persevera 30 años como edila y serás senadora de la República


Antes de militar, en 1983, Amanda Della Ventura, la primera mujer titular de un senado de Florida, leyó lo que defendía o proponía cada uno de los partidos políticos de la época. Ya era maestra, eran tiempos complicados y la decisión la marcaría para siempre.

Uno de los que “la arrimó”, recuerda, fue Alberto Cruz, profesor de geografía e historiador, detenido por la dictadura militar e integrante de la Izquierda Democrática Independiente (IDI) y que tenía a su vez como eje principal el GAU (Grupo de Acción Unificadora) con fuerte integración de cristianos y sindicalistas.

Eso, según Cruz, pudo llegar a marcar a una Amanda que “es un ejemplo de vida, desprendida, dedicada, porfiada y activista de lo justo que nunca cobró y que tiene sus valores cristianos al máximo”, según la describe.

Después, “Dita” -como le dicen sus familiares- contó otro hecho que la marcó: el paro cívico.

La maestra daba clases en Mendoza, a 18 kilómetros de Florida. “Había miedo”, recuerda. Y ella, decidió hacer el paro. Al otro día, los militares buscaban a quienes lo habían realizado. Llegaron de la Inspección de Escuelas, llamaron a Amanda y el inspector trató de salvarla. “Usted no fue porque no llegó al ómnibus”, le dijo. Ella respondió: “No. No fui por el paro”.

“Yo no fui porque decidí no ir. Nunca pasó nada absolutamente. Y siempre digo la verdad”, dice hoy casi celebrando la suerte de no ser detenida. Del GAU que le dio fermento a sus ideas, hubo después 34 desaparecidos, recordó Cruz.

DE “EDILA” A SENADORA

Tras la militancia, llegaron las elecciones y Amanda resultó edila. Esa “a” la hace reconocida en Florida. “Lamento que esta junta haya retrocedido en el uso del lenguaje de género”, le contesta al actual presidente Ignacio Costa (PN), cada vez que le otorga la palabra.

Desde hace 30 años ocupa ese lugar representando al Frente Amplio y a su querida Vertiente Artiguista. Y desde que se implementó un reintegro de gastos, no cobra.

Como no cobra, no marca ingreso. Y como no marca, no aparece en el registro de la Junta Departamental aunque no falta a ninguna sesión. “Pero aparece lo que hablo aunque ´no estoy´”

Tampoco hace uso de la chapa oficial. Y se mueve desde hace 40 años en la misma moto, un objeto inerte pero lleno de historias.

Su dedicación a la vida política, la solidaridad y el servicio son tan plenos, que “nunca me preocupe como otras mujeres en esa necesidad de tener una pareja para estar realizada”. No tuvo hijos. Y es creyente, no practicante de la religión pero si de las acciones de ayudar a los pobres, entre otras.

“El evangelio ha jugado un rol en mi persona”, reconoce.

Además del desafiante senado que le tocó, la activista de todas las horas por los familiares de detenidos y desaparecidos espera encontrarse con un general de ejército y plantear su conocimiento de lucha en la cámara alta “para que incida, para que se sepa”. En el pasillo, dijo, también conversará con respeto. En Florida, muchos esperan un encuentro entre Amanda y Guido Manini.

LA MOTO

Además de no gastar, Amanda se preocupa de cuidar el gasto. En estos 30 años, hizo un control férreo y exhaustivo de cada uno de los pesos del organismo y de la intendencia con sendos pedidos de informes, horas previas y demás.

Esa actitud explica porque se mueve desde hace 40 años en la misma moto: una Vespa Ciao de 50cc. la cual tiene unos cuantos services y cambios de repuestos pero no mucho más, dice elogiando a Mario Larroca, su mecánico. 

Con su amarillo original (y no por la vertiente) el cuentakilómetros clavado en 21.166 -porque ahí también hay más- Amanda contó que lo más lejos fue un viaje con una prima hasta La Cruz (localidad 13 kilómetros al norte de Florida).

Inicialmente, la moto de no era de Amanda, sino de su hermana, Eliana, quien la recibió como regalo de cumpleaños de 15.

“Como es Amanda, me la compró. Y yo no la usaba”, contó su hermana. La venta, en los años ochenta, obviamente, debe estar más que justificada entre los papeles de la edila que paga su patente y está al día.

Aunque dice desconocer la legislación de vehículos para senadores o diputados, igual aclaró: “No. No voy a usar ni poner chapa de… Nunca lo hice y no lo voy a hacer ahora”.

Además de tener la intención de no hacer uso de beneficio alguno, Amanda reconoció que primero conversará con su sector y su partido sobre sus posiciones, las cuales, de todas maneras no cambiará.

Por ello, dijo que si la reglamentación “es cobrar el sueldo”, está dispuesta “a donar”, por lo menos una parte según los aportes establecidos en su partido o aquello que se converse.

Amanda, que tiene por consejo de muchos comprarse un teléfono “inteligente” pero no quiere “el lío de perder los contactos”, aclaró que no hará uso del salario ya que “tengo mi jubilación que me gané por mis años de trabajo como maestra”.

“Ella es así. Y no lo dice, pero también ayuda a mucha gente que no tiene”, cuenta Eliana mientras su hermana baja la cabeza y atiende el teléfono para no hablar del tema.

“Creo que todo esto se lo tiene más que merecido”, insistió Eliana.

Della Ventura, que a sus 64 años resultó electa por la integración de una lista nacional junto al también oriundo de Florida, Enrique Rubio (Vertiente Artiguista) “recibe, tal vez sin quererlo, un justo reconocimiento a la perseverancia”, concluyó Cruz.

Un comentario sobre “Persevera 30 años como edila y serás senadora de la República

  1. Me agradaria que mas representantes fueran similares y que se acercaran al ciudadano comun y que no cambien al llegar al PALACIO LESGILATIVO

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s