Voluteando con Juvenal…


Cual voluta que al no quedarse quieta, volutea… Juvenal os saluta, ¡oh civita piedralteña apajarada y custodiada!

Preocupado por las altísimas posibilidades de ver, en breve, los anunciados serenazgos armados, Juvenal logra dormir a duras penas. Cuando concilia, las pesadillas atiborran su mente etérea. Ahí nomás se desprende de su corpórea tribialidad y sale a volutear espacios y tiempossss…

Juvenal podría hacer allanamientos nocturnos sin pedir la colaboración del Guapego. Pero no. Sólo volutea por los ámbitos públicos, respetuoso de que los hogares son sagrados inviolables.

En una imprenta muy moderna, de esas que imprimen en cualquier material, por orden de una computadora, la madrugada discurría mientras del aparato casi mágico (que el voluto Juvenal atisbaba por una rendija de una ventana al ras del piso) escupía banderas coloradas con la efigie de Aparicio Saravia. ¡Como leen vuestros ojos, oh amados lectores piedralteños apajarados y custodiados! ¡Cosas veredes!

Por una ventana sólo cerrada por unos tenues visillos, se escapaba la filípica, que una voz masculina y joven, dirigía a alguien de la casa de la ventana susodicha: “Mamá, más vale que anules el voto antes que votar al Lacallito”. Le respondía una voz femenina y cascada por los años: “¡Es que esta mujer siempre votó Amaro!”

Juvenal, púdicamente, voluteó en repecho, sin dejar Sarandí, dos cuadras y media… y vio una esquina otrora muy concurrida y cubierta de banderas coloradas con dos patitos blancos, como los de la vieja Radio Universal… Desde los voluteos por la esquina de la plaza “nueva”, Juvenal veía a un señor con nombre de centurión romano, ex reciente novickista. Se notaba que allí había culminado una reunión hacía un rato. pero el señor de marras continuaba libando tintillo.

Voluteo va, voluteo viene, Juvenal se sopló cual pluma al viento nocturno… se fue por Dr. González rumbo a lo que supo ser el Molino Cosentino… después COMMMA, después Multi, ahora TATA… Volteó a la derecha, como ahora parece estar de moda, y enfiló por Rivera hacia el cementerio… lugar escogido por los espíritus, si los hay.

¡Ay! ¡Pero frente al viejo Hotel Giani, hoy lleno de carísimas bicis, Juvenal notó que por allí por donde está la TV cable, frente a la escuela que fue colegio de las hermanitas josefinas, una lujosa camioneta negra estaba lejos del cordón y con la puerta abierta!

En el banco de una vecina de por allí… ¡adivinad si podéis a quién vio Juvenal! Ahhh… justito ahí Juvenal vio al señor que libaba frente a la plaza… En inferioridad de condiciones… Justito lo estaban ayudando a guardar SE y a guardar su costoso vehículo.

Juvenal se recogió de sus voluteos y se corporizó nuevamente, sigilosamente, junto a su amada Juvenilia, en el lecho marital.

Hoy despertó Juvenal, y consultó las redes. Respiró tranquilo, porque comprobó que el señor que libando terminó en inferioridad de condiciones, ya gozaba de plena conciencia clara. Había dirigido duro mensaje a un director, que dice no ser el director de un diario, pero que dirige cultura lugareña. Que, justo y justito, ha sido declarado persona no grata por los líderes del señor que libaba.

El que quiera darse por enterado, que se dé.

Tal viz Talvi tenga razón, y un alto porcentaje de batllistas no compren banderas coloradas con la efigie de Aparicio Saravia.

Tal viz. Ya lo dijo Amado: el batllismo verdadero no es el jorgismo del actual Partido Colorado Talvista Sanguinettista.

Como solía despedirse Mamerto Hic: ¡Saaaaalúúú! ¿Qué habrá sido de Mamerto? ¿Qué diría si viese al Partido Multicolor?

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