La operación del pontífice por un adenocarcinoma de pulmón reavivó las preguntas sobre la llamada Profecía de los Papas, un texto atribuido a San Malaquías que anuncia la llegada de un supuesto último pontífice y describe tribulaciones antes del fin de una era.

Sin embargo, no hay pruebas de que la enfermedad de León XIV tenga relación con esa predicción ni de que su muerte sea inminente.

El papa León XIV fue operado este martes 13 de octubre de 2026 en el Policlínico Gemelli de Roma, donde le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho. El Vaticano confirmó que el examen realizado durante la intervención detectó un adenocarcinoma pulmonar. La cirugía duró aproximadamente una hora y media y concluyó sin complicaciones, aunque todavía deben conocerse los resultados de estudios adicionales para determinar las características de la enfermedad y los posibles tratamientos posteriores.

La noticia volvió a poner en circulación una pregunta que aparece cada vez que se producen acontecimientos relevantes en el Vaticano: ¿podría el actual pontífice ser el último papa mencionado en las antiguas profecías?

Qué dice la profecía de San Malaquías

La llamada Profecía de los Papas consiste en una serie de 112 lemas breves en latín que supuestamente describen a los pontífices de la Iglesia católica, desde Celestino II, elegido en 1143, hasta un último papa identificado como «Petrus Romanus», o Pedro el Romano.

El texto atribuido a San Malaquías sostiene que, durante el pontificado de ese último religioso, la Iglesia atravesaría grandes tribulaciones. Su pasaje final menciona la destrucción de la ciudad de las siete colinas, interpretada habitualmente como Roma, y el Juicio Final.

Por ese motivo, distintas interpretaciones populares relacionan la profecía con el fin de una etapa de la Iglesia e incluso con el fin del mundo. No obstante, el texto no establece una fecha concreta para esos acontecimientos ni menciona enfermedades como el cáncer entre las señales que conducirían a ese desenlace.

¿León XIV sería el último papa?

La principal dificultad para vincular al actual pontífice con la profecía es que el texto no identifica de manera inequívoca a León XIV como Pedro el Romano.

Los lemas están escritos en un lenguaje breve y simbólico, lo que permite interpretaciones diferentes según el pontífice al que se pretenda asociarlos. No existe una identificación histórica concluyente que permita afirmar que el papa estadounidense encaja con la figura del último pontífice.

Por lo tanto, hay dos escenarios que suelen plantearse en las interpretaciones populares: que León XIV no sea el último papa y que haya uno o más pontífices después de él, o que algunos intérpretes intenten relacionarlo directamente con la figura de Pedro el Romano. Ninguna de esas posibilidades puede demostrarse a partir del texto.

Incluso si León XIV falleciera durante su pontificado, ese hecho no demostraría que la profecía se estuviera cumpliendo. La sucesión papal y la identificación del supuesto último pontífice seguirían siendo cuestiones distintas.

Una profecía cuya autenticidad está cuestionada

La historia del documento también plantea dudas. Aunque se atribuye a San Malaquías, un arzobispo irlandés del siglo XII, la lista se publicó por primera vez en 1595, en una obra del monje benedictino Arnold de Wyon.

Eso significa que transcurrieron más de cuatro siglos entre la muerte del santo, en 1148, y la aparición documentada del texto. Tampoco se conoce un manuscrito original que permita comprobar que San Malaquías lo escribió.

Uno de los argumentos utilizados por los críticos es que los lemas parecen ajustarse con mayor precisión a los papas anteriores a la publicación y se vuelven más ambiguos al describir a los posteriores. Por ese motivo, numerosos historiadores consideran que el texto habría sido elaborado en el siglo XVI y atribuido posteriormente al santo.

La enfermedad no confirma un anuncio apocalíptico

El diagnóstico de León XIV es un hecho médico; su posible relación con una profecía pertenece al terreno de las interpretaciones religiosas y populares. Hasta el momento, no existe evidencia que permita conectar ambos asuntos.

Tampoco puede concluirse, a partir de la información médica disponible, que el pontífice vaya a fallecer por la enfermedad. La intervención se realizó sin complicaciones y la evolución posterior, así como los resultados de los estudios pendientes, serán determinantes para conocer los próximos pasos.

La posibilidad de que haya otro papa después de León XIV permanece abierta, como ocurre con cualquier pontificado. Pero la profecía atribuida a San Malaquías no permite determinar cuántos pontífices quedan ni cuándo se producirían los acontecimientos apocalípticos descritos en su pasaje final.

La pregunta sobre el último papa sigue alimentando la curiosidad, pero la enfermedad de León XIV no constituye una prueba de que se esté cumpliendo la profecía de San Malaquías.