El proyecto de la española Solaria prevé instalar 350 megavatios de generación fotovoltaica en el departamento, como parte de un emprendimiento que también incluye centros de datos en Canelones y San José.

Se estiman 3.100 empleos durante la primera etapa y 1.500 puestos permanentes con el desarrollo completo, aunque todavía no se informó cuántos corresponderán específicamente a Florida.

Florida formará parte de uno de los mayores proyectos de inversión anunciados en Uruguay. El presidente Yamandú Orsi confirmó este miércoles 14 de octubre un acuerdo con la empresa española Solaria Energía y Medio Ambiente para desarrollar un complejo tecnológico y energético que, según las cifras oficiales difundidas, movilizará US$ 5.700 millones.

La participación del departamento estará vinculada a la generación de energía solar fotovoltaica. De acuerdo con la distribución presentada por el Gobierno, los parques solares se instalarán en Florida, mientras que los centros de datos estarán ubicados en Canelones y San José.

El anuncio coloca a Florida dentro de un emprendimiento que combina generación de energía renovable e infraestructura digital, pero deja interrogantes pendientes sobre la localización exacta de las plantas, el cronograma de construcción y el impacto económico directo que tendrá en el departamento.

US$ 200 millones para generación solar

Del monto global anunciado, unos US$ 5.500 millones se destinarían al desarrollo de los centros de datos y otros US$ 200 millones a la infraestructura de generación solar propia.

La primera etapa contempla 200 megavatios de capacidad para los centros de datos y 350 megavatios de generación fotovoltaica. En una segunda fase se sumarían otros 300 megavatios de centros de datos, hasta alcanzar los 500 megavatios previstos para el complejo tecnológico.

La generación solar proyectada para la primera etapa constituye el componente directamente asociado a Florida. Sin embargo, hasta el momento no se ha divulgado la ubicación precisa de los parques ni la distribución territorial de la inversión y los puestos de trabajo.

El antecedente de los proyectos energéticos en Florida

El anuncio se conoce después de que, en marzo de este año, la Intendencia de Florida informara sobre reuniones con el vicepresidente de UTE, Roberto Bentancor, para coordinar iniciativas energéticas con inversión extranjera.

En aquella oportunidad, el gobierno departamental mencionó dos proyectos: una planta de generación a partir del tratamiento de residuos, promovida por inversores alemanes, y un posible parque solar impulsado por una empresa china. También informó que UTE proyectaba invertir aproximadamente US$ 2,5 millones durante 2026 para mejorar el servicio eléctrico, principalmente en 25 de Agosto y Sarandí Grande.

No existe, con la información pública consultada, confirmación de que alguno de aquellos proyectos sea el mismo que el anunciado ahora por Solaria. Por tanto, la nueva inversión debe considerarse una iniciativa diferenciada hasta que las autoridades o la empresa aclaren eventuales vínculos.

Cuánto empleo puede generar

Las estimaciones difundidas para el emprendimiento completo prevén alrededor de 3.100 puestos de trabajo durante la construcción de la primera etapa: 2.400 asociados a los centros de datos y 700 a los parques solares.

Con el proyecto finalizado y en funcionamiento, se proyectan unos 1.500 empleos permanentes. Son cifras correspondientes al conjunto del emprendimiento y no exclusivamente a Florida.

Para el departamento, uno de los aspectos centrales será determinar qué proporción de esos empleos se cubrirá con trabajadores locales, qué perfiles técnicos se necesitarán y qué oportunidades se abrirán para proveedores, empresas de servicios y actividades vinculadas a la construcción.

La dimensión laboral también dependerá de los plazos de ejecución y de cómo se distribuyan las obras entre los tres departamentos involucrados.

Una inversión que todavía debe precisar sus condiciones

El proyecto se desarrollará bajo el régimen de zona franca y contempla que la empresa cuente con generación solar propia para abastecer las instalaciones. El Gobierno presentó el acuerdo como una apuesta por la inversión privada, el desarrollo tecnológico y la descentralización territorial.

No obstante, el anuncio de inversión no equivale a la finalización de todas las etapas administrativas y técnicas. La ubicación definitiva de las instalaciones, los permisos ambientales que correspondan, los plazos de las obras y las condiciones operativas serán elementos relevantes para evaluar cómo se concretará la iniciativa.

En el caso de Florida, la información disponible permite confirmar su participación como sede de la generación fotovoltaica prevista, pero todavía no alcanza para dimensionar con precisión el impacto económico y laboral que tendrá sobre el territorio.

La principal incógnita para Florida es cuánto de los US$ 200 millones previstos para la infraestructura solar se ejecutará efectivamente en el departamento y qué parte de los empleos anunciados quedará en la economía local. Ese desglose será determinante para conocer el alcance concreto de la inversión más allá de la cifra global anunciada a nivel nacional.