¿Florida rumbo a la realidad de Casavalle o de las favelas cariocas? Juvenal se lo cuestiona.


En Casavalle, un barrio de Montevideo, el Estado estuvo ausente por décadas.

En una telenovela llamada QUERER SIN LÍMITES, actualmente en pantallas de nuestra televisión, se muestra la realidad social en las favelas de Río de Janeiro. Allí, el Estado tampoco está presente.

En ambos casos, las conductas de los vecinos se transfiguraron.

Uno de los personajes, de la novela citada, es una mujer que es arrastrada a la favela y al tráfico de droga. Las armas pasan de ser algo terrorífico, a ser como el tenedor o la cuchara. El dinero ganado en buena ley pasa a ser una tontera del pasado.

Las propiedades inmuebles, la energía eléctrica de UTE, y el agua potable de OSE pasaron a ser gestionadas por los delincuentes de Casavalle.

Cuando Juvenal comprueba que muchos de los vecinos de Florida siguen comprando leña de monte a plena luz del día, que continúan usando motos sin matrícula, sin luz y sin caño de escape, y que ahora han comenzado a usar los toldos de las aceras como garages de autos, no puede evitar recordar lo sucedido en Casavalle y en las favelas cariocas.

La ausencia de autoridad debidamente constituida lleva al caos social.

En democracia, la autoridad municipal se deposita en figuras definidas por el voto popular. Si el clientelismo logra permear la relación adecuada entre pueblo y autoridades, la función de éstas desaparece, tragada por el voto a cambio del favor particular. En lugar de estar a cambio de la gestión del bien común. El Estado comienza a ausentarse. Aparecen, entonces, el Muro Hermogidiano, o las renuncias cocoritences.

Cuando las matrículas truchas pasan a ser una política aplaudida, el tránsito se fierriza. Aunque la rara Justicia diga que no pasa naranja, el Derecho Natural se difumina. Cunde el relajete. Los valores se trastocan. Cuando los amigotes y los familiares se muestran netamente como hinchas de la falta, viéndola como una viveza que no debe ser denunciada, y se animan hasta a amenazar “por no dejar vivir en paz”, la cosa ya comienza a tener visos algo siniestros.

Cuando el nuevo Director de Tránsito anuncia que va a tratar que los jóvenes no transgredan las reglas de tránsito usando a grupos de otros jóvenes que la Intendencia va a formar para que los eduquen, como instalando que es imposible quitar de circulación a las motonetistas sin matrícula ni luz ni silenciadores… la favelización del Altar de la Patria se ve ahí nomás. Juvenal se pregunta: ¿Los “jóvenes educadores de jóvenes” van a ser reclutados en el comité de la 62? Porque sólo los “enamorados” del pajarismo puede ser que se sumen a tremendo dislate, tan romanticón como ridículo. Siempre en pos de algún favorcito proveniente del Benemérito Señor Feudal. ¡Por favor, Heber! ¡¿Só u za te hacé?! ¡Qué bucólica ideota!

Estáis en el horno, oh pópulis espiada y apajarada.

¡Qué tremendo!

He ahí. Como no se saca de circulación a las motos truchas, estacionadas en pleno centro, tampoco se cierra esta venta inmoral del monte indígena. Estado ausente en ambos casos: en el Altar de la Patria espiado por los esbirros de Ferro, y apajarado por el clientelismo pajarero.

Y Juvenal a las pruebas se remite, ved cuántos altardelapatrialteños se manifiestan sin empacho en pos de la ausencia del Estado, y a favor del amiguismo:

Pero no todo está perdido. Hay quienes aún confían en un Estado que marque presencia y orden:

¿Qué opináis de la ausencia del Estado, oh Ursino, Primer Intendente altardelapatrialteño?

Don Ursino opina de esta manera, aunque le hayan puesto lentes de contacto de color blanco. ¡Vivas para Ursino!

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17 comentarios sobre “¿Florida rumbo a la realidad de Casavalle o de las favelas cariocas? Juvenal se lo cuestiona.

  1. Por que las críticas al artículo del auto en la vereda, están publicados en forma reducidas, y los que están a favor de Juvenal, en letra grande? Será porque los que están en contra del artículo son muchas, y hay poco espacio, ylas que están a favor son pocas y sobra el espacio?

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      1. Que conste que Juvenal atribuye un sentido a vuestro mensaje, que está lejos de lo que realmente expresa. Juvenal piensa que usía, al redactar, cae en contradicciones. Revisad y decidme qué pensáis de este aporte que Juvenal os hace llegar sin ningún interés mezquino. Que Minerva, diosa Romana de la sabiduría os guíe. Salve.

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      2. En algo estamos de acuerdo, oh atento lector: vosotros, los partidarios del viva la pepa, estáis siendo legión en los lares altardelapatrialteños. Esa idea, justamente, es la columna vertebral del significado de la publicación: la simbiosis terrible entre un gobierno que somete al amiguismo y el clientelismo, y un pueblo que se enamora, cae subyugado ante propuesta tan mezquina. Habéis comprobado, oh lector, que la gente hablando se entiende. Mirácolo.

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  2. Yo circulo por la aldea observando el tránsito, y no sé si me pasa sólo a mi, pero todas las infracciones que veo son cometidas por señores grandes en camionetas 16 con el pegotín golpista. Cruzar con roja, tirarse a contramano, parar en triple fila, ir hablando por celular…O señoras en moto con sus niños chateando por whatsapp. O un camión de productos chacinados sin chapas matrícula…etc. Yo no diría que son jóvenes rebeldes. La filosofía de vida que Juvenal denuncia la tienen enquistada las personas ya crecidas.

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    1. De acuerdo, HJ. El pegotín golpista adora ir pegotiado en grandes camionetas muy a menudo re audaces en el transitar. La señoras a que hace referencia, también abundan. Pero Juvenal contestaba al nuevo Director de Tránsito, que se refirió muy específicamente a las motos faranduleras, siempre guiadas por adolescentes o jóvenes.

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  3. Ni apruebo ni desapruebo. Primero, me gustaría saber si el que critica, es tan buen ciudadano, para no correr el riesgo de estarle teniendo la vela a otro fantasma. Lo que si veo, es que, amparado en el anonimato, cualquier fulano es justiciero….PD. Aveces me suena a despechado.

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      1. Muchas veces emboca con sus críticas, otras son disparatadas. Me hace acordar a muchos personajes que han desfilado por nuestras calles sin pena ni gloria. Todos ellos inmersos en su fantasía, algunos, saludando, otros, corriendo y los más, gritando cosas contra alguien. Pero poquito, no sea cosa que el destinatario se enoje. Así es la vida….

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      2. es que Don Juvenal despierta amores y odios, como dijo Don Oreja, “CUANDO ME DA A MI ME RECALIENTO, CUANDO LE DA A OTRO LA GOZO, LO DISFRUTO”. y la verdad, es así.

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