Juvenal estaba aprontando su pluma para comentar el ascenso de un chofer a director.

Pero la noticia de la muerte de la muchachita que iba en el asiento de atrás de la moto que chocó en el Prado… destruyó toda capacidad de humor negro que Juvenal pueda instrumentar.

Es antinatural que los padres tengan que sepultar a sus hijos. No debe haber dolor más intenso e inhumano.

Cuando la tragedia se desata por causas naturales, biológicas, desgarra el alma de cualquier persona bien nacida.

Cuando se da en estas circunstancias…

Juvenal se queda sin palabras.

Es hora de acompañar el dolor. De hacerlo propio.

Y reflexionar.

Reflexionar… y accionar.